Abidal sigue tras reunirse con Bartomeu en medio de la crisis institucional del Barça y con la gestión deportiva en el punto de mira

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La contundente respuesta de Leo Messi a Eric Abidal aún resuena en los cimientos del Camp Nou e hizo que Josep Maria Bartomeu moviera ficha de inmediato para tratar de aplacar una crisis institucional como no se recuerda en el Barça, con el presidente azulgrana señalado, el director deportivo en el ojo del huracán, un entrenador destituido pese a los buenos resultados, un sistema de fichajes criticado por todos, canteranos vendidos de aquella manera para hacer caja y, posiblemente lo más importante, su gran estrella y mejor jugador del mundo muy enfadado.

«Habría que dar nombres, si no se nos está ensuciando a todos», publicó Messi en su Instagram para replicar a Abidal, que había dicho que algunos jugadores «no trabajaban mucho». Que Leo haya estallado ha encendido todas las alarmas en Can Barça, y Bartomeu ha tenido que aplacarla como ha podido, primero llamando a Messi y después reuniéndose con Abidal ya por la tarde en Barcelona entre rumores sobre una posible destitución del galo como director deportivo. Finalmente el presidente culé ha optado por no tomar decisiones drásticas y el exfutbolista seguirá… de momento.

Bartomeu está contras las cuerdas ante una gestión que está recibiendo muchísimas críticas. La decisión de destituir a Ernesto Valverde, cuando iba líder en la Liga y había metido al equipo en octavos de Champions, ya fue bastante discutida, sobre todo por las formas. Con el extremeño aún en el cargo, Abidal negoció con Xavi Hernández y le ofreció el banquillo blaugrana, como reconoció el propio mito del barcelonismo. No fue Xavi el único que rechazó al Barça, también Ronald Koeman aseguró que había tenido una oferta, y se tanteó a Mauricio Pocchetino para finalmente anunciar que el relevo de Valverde sería un hombre de perfil bajo como Quique Setién.

Dejando a un lado el aspecto deportivo, cada movimiento ha sido nefasto. La lesión de Luis Suárez obligó a intentar fichar a un nueve, y el elegido fue Rodrigo Moreno.Tras negociar durante más de una semana, el Barça se echó atrás por el alto precio del futbolista, pero tras hacer varias ofertas extrañas en las que solo querían una cesión y sin obligatoriedad de compra en verano, algo que el Valencia consideró indignante.

Mientras se fracasaba en el objetivo de fichar un nueve, salieron canteranos para hacer caja. Así, se fue cedido Aleñá (que no contaba para Valverde… despedido pocos días después) y se vendió a Abel Ruiz y Carles Pérez para llenar las arcas. Especialmente incomprensible fue la decisión de prescindir de este último ante la ausencia de delanteros en la primera plantilla.

Tras no fichar en el mercado invernal, se confiaba en la reaparición de Ousmane Dembélé en otra decisión arriesgada conociendo su historial de lesiones. Y lo esperado, sucedió: el galo volvió a caer y estará de baja lo que queda de temporada. La primera plantilla se queda por lo tanto con solo 16 jugadores sanos –que destapa una planificación desastrosa– y solamente dos delanteros, Messi y Griezmann, a los que se suma Ansu Fati, un imberbe de tan solo 17 años que ya es fijo por obligación.

El desolador panorama hace que el Barça se vuelva a lanzar al mercado a por un atacante, aunque con muchas más restricciones. Solo podrá fichar un jugador de la Liga española, que además no podrá ser inscrito en Champions. Los primeros nombres han salido y el que más suena es Ángel Rodríguez, suplente en el Getafe. Perfecta definición de la gestión deportiva culé.