Así era Popeye, el último sicario de Pablo Escobar que ha muerto de cáncer: "Maté a 250 personas"

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    El exjefe de sicarios del abatido jefe del Cartel de Medellín Pablo Escobar, Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias ‘Popeye’, murió este jueves en un hospital de Bogotá, víctima de un cáncer de estómago que le mantuvo hospitalizado desde el pasado 31 de diciembre de 2019.

    El asesino padecía la enfermedad en fase terminal y tenía metástasis en los pulmones, hígado y otros órganos.

    La sed de historias que promueve la narcocultura, impulsada por superproducciones de éxito como Narcos, elevó al estrellato a criminales del propio cártel de Medellín. Este fue el caso de Popeye, el último jefe de sicarios ‘vivo’ del cártel y mano derecha de Escobar. 20minutos lo entrevistó en septiembre de 2016 y relató cómo era su vida.

    Su libertad provisional llegó después de 23 años y 3 meses tras los barrotes de plomo de cárceles de alta seguridad. Ahora, mientras en Colombia sigue impregnada la sangre que derramaron sus 250 asesinatos -más los 3.000 que coordinó-, llega la muerte del último sicario de Escobar, que vivió sus últimos años de vida inmerso en lo que él definía como “resocialización” y “colaborando con la justicia”.

    ¿Por cuántas muertes ha sido condenado?

    En mi proceso, de mi propia mano, he matado a 250 personas y soy cómplice de la muerte de otras 50.000 que se le atribuyen al cártel de Medellín.

    ¿Había algún tipo de «ética» que siguiera usted y el cártel de Medellín para perpetrar esos innumerables asesinatos?

    Yo era un asesino profesional, un asesino a sueldo y tenía que tener mentalidad de guerra. Estaba en lo que estaba. Defendía las ideas de Pablo Emilio Escobar Gaviria, que era la no extradición de colombianos a los Estados Unidos de América. Escobar no era mi patrón, era mi amigo. Yo trabajaba profundamente con toda la convicción del cártel, con una disciplina y lealtad al cartel de Medellín.

    ¿Cómo describe a su llamado patrón?

    Era un bandido total, un hombre sereno ante el peligro y no se caía ante el miedo. No lloraba. Es el único hombre en mi vida que, en los momentos que hemos estado rodeados por 10.000 y 15.000 mil hombres de la fuerza pública, la DEA y la CIA, no le he visto miedo en sus ojos. El único hombre que conozco que todos sus sueños se le realizaron. Fue un gran guerrero, no le gritaba a uno, no empujaba, no alzaba la voz. Nos amaba profundamente, nos respetaba y nos respetábamos mucho. Era un gran guerrero, pero los que salíamos a las calles a matar éramos nosotros.

    ¿Le admira hoy en día?

    Sí, pero estoy ‘resocializado’. Yo pedí perdón a la sociedad colombiana y al mundo por las muertes del cartel de Medellín. Y soy muy sincero, admiro profundamente a Pablo Emilio Escobar Gaviria, lo llevo en el alma. Él era un asesino, un terrorista, un narcotraficante, un secuestrador, un extorsionista, un ladrón, pero era mi gran amigo.

    ¿Cómo es el retrato de Pablo Escobar en la serie Narco, de Netlfix?

    Lo caricaturizan mucho pero porque él era un mafioso de verdad, era un gran bandido, un hombre que venció a un estado, un gobierno al que se le unieron las fuerzas siniestras, igual de siniestras que éramos nosotros, y nos acabaron, porque para matar a Pablo Emilio Escobar Gaviria se tuvieron que unir la CIA, la DEA, el Ejército y la Policía colombiana, los cárteles de la droga, los paramilitares…

    ¿Cómo es ahora su día a día, después de cumplir la mayor parte de su condena?

    Hoy en día he recapacitado, con 53 años de edad. Estoy dando conferencias en los colegios para que los niños no entren en el delito y toco el tema de llevar una vida limpia, de buscar la felicidad en las cosas pequeñas de la vida. En este momento le estoy hablando desde mi apartamento, que es totalmente normalito. Soy una persona que disfruto de la lluvia, de un día soleado, las estrellas, porque desde mi cárcel no se veían las estrellas.

    Su canal de Youtube se llama Popeye arrepentido… ¿es realmente un asesino arrepentido?

    Se llama así porque estoy arrepentido, pero nunca dejo mi condición, soy honesto. Los colombianos y los españoles estamos enseñados a ver los malditos políticos diciendo cosas que no son. Yo soy coherente con lo que digo y con lo que hago. Yo amo a Pablo Escobar. Contra eso no puedo pelear y lo digo muy claro. Soy admirador del Chapo Guzmán, le he criticado su proceder cuando se fugó y he dicho que no se vaya a fugar de la cárcel porque le está esperando la Marina mexicana, la CIA y la DEA.

    Dice lo que valora de la vida después de salir de la cárcel, ¿pero usted teme a algo?

    Yo soy una persona que le temo a muy poquitas cosas, no le temo a la muerte. Voy muy seguido al cementerio. Allí se da cuenta que hay gente más poderosa que uno, más inteligente. Como decía el patrón mío «cambio en mi vida, fuego en mi vida, al fin y al cabo la tengo totalmente perdida». Estamos totalmente muertos, hablando tú y yo. Un día nos vamos ir los dos, posiblemente yo primero. Le temo a una enfermedad bien grave, como un SIDA. Me gusta morir a bala.

    ¿Y puede vivir tranquilo con los cientos de asesinatos a sus espaldas?

    Sí. Soy una persona que duerme nueve horas, no tomo pastillas para dormir, no tomo café, solo un cafelito con leche en la mañana, no fumo cigarrillos. No tomo drogas, solo el hecho de levantarme y saber que estoy libre y que tengo con salud, soy feliz. Cuando estaba en la cárcel, me levantaba feliz porque estaba luchando. Ahorita la lucha cuál es: Estoy muy feliz con mi canal en YouTube, ya no soy un asesino, pero nunca seré un exasesino, cuando una persona mata a 250 será siempre un asesino. Yo soy un exbandido, soy un asesino que hoy en día ya me llaman Youtuber.

    ¿Qué opina de ese fenómeno fan que se ha creado en torno usted que, por mucho que se defina como exbandido, ha perpetrado miles de crímenes?

    Eso se llama cultura de la violencia. A mí no me admiran por asesino, ni por ladrón, ni por terrorista, ni por traficante, ni secuestrador. Me admiran por haber salido vivo de la prisión, porque Pablo Escobar tenía más de 3.000 asesinos y solo quedamos cuatro en el mundo. Me admiran por salir adelante, por salir coherente, me admiran por pedir perdón. Me he reunido con las víctimas. Estoy trabajando en el programa ‘Delinquir no vale la pena’.

    ¿Había alguna conexión entre España y el cártel de Medellín?

    Jorge Luis Ochoa Vásquez, miembro del cártel de Medellín, fue capturado en España en agosto de 1984. Allí apareció un rifirrafe entre Colombia y EE UU. Este último país pedía a España que le enviara a Ochoa Vázquez, que fue detenido con el hombre fuerte del cártel de Cali, Gilberto Rodríguez Orejuela. Nosotros en la guerra éramos amigos. Por eso se unieron los dos cárteles y pagaron a la audiencia española y al Gobierno de Felipe González 30 millones de dólares o más para que dirimieran la extradición y fueran deportados a Colombia y no a EE UU. Este dinero llegó en un avión protegido a España y allí se entregó en efectivo.

    Un día siendo Pablo Escobar representante de la Cámara fue a la posesión de Felipe González. Pablo Escobar, el Patrón, nos comentaba a todos nosotros que cuando llegó a España fue como un agasajo, como una representación del Parlamento de Colombia, que muchos políticos españoles se arrimaban y le decían “Hola Pablo, ¿traes cocaína? Quiero cocaína”.

    Para muchos espectadores es difícil de asimilar la impunidad del cártel de durante esa época, mientras había miles asesinatos, muchos perpetrados por usted…

    No pueden comparar con España porque es un país diferente a Colombia. Los españoles fueron los que nos colonizaron, porque España abrió las cárceles y montó en los barcos a unos asesinos. Estos tipos vinieron acá, a la gran Colombia. Nos conquistaron, violaron a indias y otras muchas se cruzaron con ellos. Nuestra sangre viene de bucaneros, de presos de España y de indias y prostitutas que se acostaron con estos españoles. Nuestra sangre es muy fuerte. Pero realmente Colombia es un país que lleva en guerra desde los años 50. Para que Pablo Emilio Escobar Gaviria haya podido derrumbar al Estado hubo que contar con la complicidad de agentes del estado.

    Pero me está hablando de unos hechos de 500 años antes de la existencia del cártel de Medellín…

    Venga, le voy a contar. Resulta que Jorge Luis Ochoa Vázquez cuando está preso en la cárcel de España en Carabanchel conoció a Miguelito, un español, español, del País Vasco, terrorista de la ETA, que tenía la técnica de los carros bomba por control remoto que en Colombia no existía. Es como cuando los españoles vinieron y nosotros no conocíamos los caballos. Los indios pensaban que el caballo y el español eran un mismo ser, se asustaban y salían corriendo. Lo mismo nos pasó a nosotros con los carros bomba.

    Cuando Jorge Luis Ochoa Vázquez, por corrupción de la Audiencia Española y el Gobierno de Felipe González, es deportado a Colombia, también sale en libertad Miguelito. Ochoa Vázquez trae a Colombia a Miguelito, nos enseñó los carro bomba y de ahí diversionamos la guerra para ganarla. Gracias a que estuvieron presos Miguelito y Ochoa Vázquez en Colombia detonaron 250 bombas y murieron casi 50.000 por estos hechos.

    De todos los sangrientos años que reinó el cártel de Medellín, ¿tuvo que ver la banda terrorista ETA?

    Muchísimo, muchísimo. Después nosotros matamos a Miguelito, el terrorista de la ETA, lo llevamos al Magdalena Medio, le cortamos la cabeza, le abrimos el estómago y lo tiramos al río Magdalena. Porque Miguelito también le enseñó la técnica de los carro bomba al cártel de Cali (organización rival).

    Ha escrito dos libros mientras estaba en cárceles de alta segurida. Ahora que está en libertad condicional, ¿tiene más proyectos en mente?

    Descubrí un gran tesoro, las redes sociales. Voy a luchar al máximo por sostenerme en YouTube, ya soy un youtuber, soy un escritor, próximamente voy a estar en la pantalla chica, estaré en la pantalla grande. Luego voy a sacar una ‘cuentica’ en un banco, para poder recibir los dineros de mi libro y mis proyectos y no me abren la cuenta por mi pasado.

    ¿Se siente acosado?

    Este teléfono del que estamos hablando está intervenido. El presidente de la República de Colombia -Juan Manuel Santos- está saliendo a decir a la televisión que van a educar, ayudar a los combatientes de la FARC -por el posible tratado de paz-.¡Mentira! Los va a dejar solos, que no puede ocuparse de mí que soy un exbandido. Pero todo este acoso me apasiona. Y es muy fácil que yo vuelva a la montaña pero no quiero renunciar a mis redes sociales porque estoy recibiendo el amor de 55 países.

    ¿Y tiene pensado retirarse después de todo lo que dice que está viviendo en libertad?

    Yo no estoy delinquiendo, no hay ningún problema. Me han nombrado en YouTube el general de la mafia, inclusive tengo un tatuaje en el brazo izquierdo que reza así.

    ¿Gana dinero con su canal en Youtube para vivir?

    Youtube paga con los suscriptores. Con 100.000 suscripciones ya uno tiene dinero para defenderse, y todo el dinero que estoy moviendo es legal. El trabajo es muy duro y yo soy muy disciplinado. Si puedo llegar honradamente y traer el pan a mi mesa sin sangre… yo sé que el público me va a apoyar. Hay gente que dice Popeye se baña en un mar de plata, ¿cuál plata? Yo ya aprendí a vivir con poquito, abandoné la ambición.

    Habla de su “resocialización”. ¿Es su pasado un enemigo para su conciencia?

    Soy un hombre que tenía mentalidad de guerra y aquí hay un dicho en Colombia que dice que «en época de guerra no se escucha misa». Ahí era una cosa. Yo acabo de hacer 23 años 3 meses en las peores prisiones de la República de Colombia. Yo conozco el infierno de antes. Soy una persona que he colaborado con la justicia para esclarecer los magnicidios de este país. He delatado a poderosos políticos, policías, generales, narcotraficantes… Estoy parado en esta tierra de la ciudad de Medellín, encima o debajo de ella. Estoy totalmente cuerdo, lúcido y luchando. Estoy trabajando para que no se repita la historia del cártel de Medellín. Para que un bandido no vuelve a enfrentar a un estado. Porque una sociedad que no conoce su historia está condenada a repetirla.

    ‘Popeye’ nació en la población de Yarumal, Antioquia, fue uno de los más temibles asesinos del cartel de Medellín y sus acciones delictivas estuvieron ligadas a sucesos que en Colombia causaron gran consternación como el asesinato del excandidato presidencial Luis Carlos Galán Sarmiento, el atentado al avión de Avianca que dejó 107 muertos y la bomba al edificio de la policía secreta de Colombia.

    Entre sus últimas polémicas apariciones, consta una en la que promocionaba para Almería, por la iniciativa del concejal de turismo de Carboneras, el turismo en la región