Bach estima que el Movimiento Olímpico ya es en sí mismo antidiscriminatorio

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La interpretación de la regla 50 de la Carta Olímpica, que prohíbe cualquier «propaganda política, religiosa o racial» en sede olímpica, será un asunto de creciente peso específico en los meses previos a Tokio 2020, a juzgar por las numerosas explicaciones que tuvo que dar sobre ella el presidente del COI, el alemán Thomas Bach, durante y después de la 136 Sesión del COI, reunida este viernes telemáticamente.

En varias ocasiones hizo Bach solemnes declaraciones en contra de toda discriminación racial, política, sexual o social, recordando que los principios olímpicos y los propios Juegos son en sí mismos antidiscriminatorios.

Pero, al cierre de la Sesión, la mayoría de las preguntas que Bach tuvo que contestar en conferencia de prensa se refirieron a la manera en la que el COI iba a garantizar la libertad de expresión de los deportistas durante próximas ediciones de los Juegos.

Tokio y Pekín son las más cercanas, en 2021 y 2022.»Debemos respetar el espíritu olímpico», dijo el presidente. «Hay que hacer un distinción entre los principios de no discriminación que están incrustados en el Movimiento Olímpico y otros que pueden ser motivo de división». Los deportistas, añadió, ya promueven aquellos por el mero hecho de participar en los Juegos.

La polémica tiene su origen en las protestas antirracistas llevadas a cabo desde el mundo del deporte a raíz del homicidio de George Floyd en Estados Unidos.

Bach dijo hoy que los deportistas tiene «multitud de oportunidades» para expresar sus opiniones durante los Juegos -en ruedas de prensa, entrevistas, zona mixta, redes sociales…-, pero que, según la regla 50, no pueden hacerlo ni en sede de competición ni en las ceremonias.

El COI quiere ajustar los términos de esta norma con los deportistas, que en algún caso consideran esa norma una coacción de su libertad de expresión.

John Carlos, el atleta negro expulsado de los Juegos de México 1968 por levantar el puño en el podio en protesta por la segregación racial, firmó una carta en la que se asegura que «el COI no puede seguir penalizando a los deportistas que defienden sus convicciones, sobre todo cuando esas convicciones ilustran los objetivos del olimpismo.

«Hemos abierto consultas con representantes de los atletas en todo el mundo», indicó Thomas Bach. «El marco está establecido. Tienen que debatirlo y luego haremos unas propuestas concretas», dijo el presidente.

Sobre otros asuntos, el abogado alemán dijo que unos Juegos de Tokio con aforo reducido por culpa del coronavirus no es uno de sus escenarios preferidos.

«No es lo que queremos. Nos gustaría ver los estadios llenos de aficionados entusiastas y brindarles una experiencia olímpica», afirmó.

Al incidir sobre la simplificación que sufrirán los Juegos de Tokio debido al aplazamiento, indicó que esa filosofía se aplicará asimismo en próximas ediciones.

«En París 2024 la cuota de participantes se reducirá a 10.500 deportistas, menos que en Río y en Tokio», donde se esperan más de 11.000.

Asimismo, dijo, no habrá en el futuro nuevos deportes para los que la ciudad no tenga ya una instalación.

Respecto a las denuncias de graves irregularidades en la federación de halterofilia en la etapa del anterior presidente, el húngaro Tamás Aján, Bach mostró su apoyo a la nueva presidenta en funciones, la estadounidense Ursula Papandrea, y a sus esfuerzos reformistas. Sobre todo a su intención de que la división antidopaje sea independiente de la federación.

«El COI no acreditará a ningún directivo implicado en los hechos denunciados» y permanece atento a las investigaciones, aseguró.

Thomas Bach destacó, por otra parte, que con las incorporaciones aprobadas hoy ya son 39 las mujeres en las asamblea olímpica, formada por 105 personas. «Otra demostración de nuestro compromiso», opinó sobre esa cuota, que representa un 37 %.

Bach anunció hoy que en 2021 optará a un segundo y último mandato al frente del COI, que concluiría en 2025.



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