Charles Leclerc, el drama del 'hermano pequeño' de Jules Bianchi

0
3

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

· Su relación con el malogrado Bianchi marcó su carrera.
· Es uno de los favoritos para sustituir a Raikkonen en Ferrari.
· Toda la actualidad sobre la temporada 2018 de Fórmula 1.

En la recién comenzada temporada 2018 de Fórmula 1 hay pocas novedades entre los pilotos. De hecho, solo hay dos: el ruso Sergey Sirotkin, con Williams, y el monegasco Charles Leclerc, con Sauber. Ambos han dado el salto al Gran Circo por caminos bien diferentes, ninguno sencillo, especialmente en el caso del último, que ha superado no solo los habituales baches de todo piloto, sino además una situación personal durísima.

Hablar de Leclerc es hablar inevitablemente de Jules Bianchi. El malogrado piloto francés fue el mejor amigo, compañero, confidente y mentor del joven corredor monegasco, y siempre le acompañó y aconsejó en su camino, aunque no pudo verle dar el salto a la Fórmula 1 y competir contra él, como hubiera querido. Pero si Leclerc está en Sauber esta temporada, no es solo por su amistad con Bianchi. Lo lleva en la sangre.

El padre del hoy piloto de Sauber, Herve Leclerc, fue piloto en los años 80. No llegó a dar el salto al Gran Circo, sino que se quedó en la F3. Cuando nacieron sus dos hijos, colgó el casco y se dedicó en cuerpo y alma a ellos. Eso no le impidió seguir vinculado al automovilismo, todo lo contrario: volcó sus esfuerzos en potenciar el karting. Charles, a los cuatro años, ya se montaba en estos monoplazas en miniatura, donde casi todos los que hoy compiten en cualquier categoría de automovilismo comenzaron. Ahí entra en juego la figura los Bianchi, buenos amigos de los Leclerc desde hace años.

Desde el momento en que el pequeño Charles se subió a un kart, Jules, unos años mayor, se convirtió en su ‘hermano mayor’, que falta le hacía. Leclerc era un ‘quemado’ del karting. “Le decía a mi padre que estaba malo para ir a la escuela y le hacía llevarme al karting. Pilotaba hasta que me quedaba sin combustible y después me iba a casa diciendo ‘esto es lo que quiero hacer'”, recuerda. Desde los 7 años, cuando logró su primera victoria, en adelante no paró de ganar: fue dando saltos por diferentes categorías, hasta ganar el título de KF2 en 2012, el europeo y el Mundial de karting sub18. Por entonces ya se estaba peleando con Max Verstappen, su gran rival en el automovilismo hasta el día de hoy.

Campeón de luto

En 2014, el nombre de Jules Bianchi ya estaba en la Fórmula 1. El francés se había asentado en la cantera de Ferrari, estaba considerado una de las grandes promesas del automovilismo y su nombre, después de brillar en el pobre Marussia en 2013, se colocaba en el primer equipo de Maranello más pronto que tarde. Por entonces, Leclerc ya tenía andado su camino propio y empezaba a hacerse su propio nombre en los monoplazas.

Pero todo cambió el 5 de octubre de 2014. Bianchi tenía un durísimo accidente al final del GP de Japón, debido a la lluvia y a su propio exceso de velocidad en estas condiciones (entre otros factores) y quedaba atrapado bajo una grúa. Nueve meses más tarde, murió en un hospital de Niza.

“Nunca lo superé. Quizá nunca lo haga. Pero nunca tuve ninguna duda acerca de continuar. Todo lo que siempre he querido ha sido correr”, dijo en su momento Leclerc. Pese al duelo y el dolor, Leclerc siguió adelante. En 2016 firmó por la Ferrari Drivers Academy, seis años después de que lo hiciera su ‘hermano’ Jules. Paralelamente, ganó con autoridad el título de GP3 y dio el salto a la F2, donde era el gran favorito.

El destino le golpeó de nuevo. Justo después de tomar el liderato de la competición, Charles recibió la noticia de la muerte súbita de su padre. No pudo llorarle más que un día, tras el cual viajó a Baku para la cuarta prueba del año. Ganó las dos carreras del fin de semana y logró la pole. Lució un casco especial, decorado con los colores que lucía Herve Leclerc en su momento. “Cuando era segundo, mi padre no estaba contento, así que me concentré en ganar. Solo ganar. Para asegurarme de que aún sonreía”, explicó. Charles Leclerc ganó el campeonato de F2 a falta de tres carreras para el final, con una autoridad letal para sus rivales, con siete victorias, más que las que lograron Lewis Hamilton y Nico Rosberg en sus títulos de GP2.

La esperanza renovada de Ferrari

Su salto a Sauber va de la mano de Ferrari, motorista de la escudería suiza. No es casual: desde la escuadra italiana tienen muy claro que necesitan buscarle un recambio a Kimi Räikkönen, cuya marcha no solo del equipo de Maranello sino también de la propia competición está más que próxima. Charles Leclerc podría ocupar así el lugar que el destino le negó a Jules Bianchi.

Aunque las expectativas son altas, Leclerc no se olvida de los consejos que le dieron: “Mi padre y Jules siempre me enseñaron a mantener los pies en el suelo y a nunca dejar de esforzarme. Sé que estarán orgullosos mirándome desde arriba”.