Damián Quintero: "No me gustan las peleas, el kárate no es para atacar"

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    RAÚL RIOJA

    • Este martes arrancan los Mundiales de Kárate en Madrid.
    • Damián Quintero y Sandra Sánchez, las grandes bazas españolas.
    • “La cabeza es importante hasta en un 90%, es la diferencia entre un oro y una plata”, dice Quintero.

    El impulso que le da a un deporte convertirse en olímpico es incalculable. En los Juegos de Tokio de 2020 se estrenan tres, y uno de ellos es el kárate, cuyo Mundial se celebra a partir de este martes, y hasta el domingo 11 de noviembre, en el WiZink Center de Madrid.

    Al hablar de kárate, dos nombres vienen a la mente en España. En la categoría femenina, Sandra Sánchez es la indudable referencia. En la masculina, Damián Quintero, es la esperanza patria tanto para estos Mundiales como para la cita en Japón dentro de algo más de año y medio, ambos en la modalidad de katas.

    Nacido en Buenos Aires en 1984, Damián Quintero se fue a vivir a a los 5 años a Málaga. Con 6, pisó su primer tatami, y en 2015 dejó su trabajo como ingeniero aeronáutico para dedicarse al kárate profesionalmente. Es 9 veces campeón de Europa (5 individual, 4 por equipos) y tiene una plata y un bronce en Mundiales, entre otras muchas medallas. 

    El malagueño está plenamente concentrado en este Mundial, su gran objetivo para esta temporada tanto por la importancia del evento como porque es puntuable para la clasificación para la cita olímpica. A la salida del psicólogo, una figura poco reconocida pero crucial en muchísimos deportistas, atiende a 20minutos.

    ¿Cómo de importante es una figura así para usted?
    Si me hubieras preguntado años atrás te hubiera dicho que nada, yo siempre me he considerado una persona fuerte mentalmente, como que no lo necesitaba. Pero sí es verdad que me está ayudando mucho desde que trabajo con él, nos hacen ver cosas. Nuestros fantasmas, nuestras tonterías, factores externos que te afectan. Además, mentalidad, concentración, respiración… cosas importantes para la competición.

    ¿Tan importante es la cabeza en la alta competición?
    Te puedo decir que hasta el 90%. En la alta competición, todos somos muy buenos, tanto física como técnicamente. La diferencia entre un oro y una plata es ese puntito de mentalidad, esa concentración, esa psicología. En mi modalidad, que salimos solos a hacer el kata, es sumamente importante centrarte en ti mismo, en tu trabajo.

    Un Mundial y en su país. Supongo que lleva mucho preparándose.
    Sí, desde que empezó la temporada estamos pensando en este Mundial, es especial, en casa. También es especial porque entra dentro del ciclo olímpico, es la primera vez que pasa claro, y es el que más puntos da. Es un plus con el resto de torneos. Y claro, es un Mundial, antes de que el kárate fuera olímpico era el torneo estrella.

    No parece el público un factor decisivo en su disciplina como puede ser en otros deportes como baloncesto, fútbol…
    A todo el mundo nos gusta que nos animen y nos aplaudan. Los katas son mucho de concentración y la gente es muy respetuosa, pero que haya un público que te grite un ‘vamos Damián’ o ‘vamos España’, pues es bonito.

    El kárate es, por fin, deporte olímpico. Y en España somos mucho de exigir medallas, ya se cuenta con alguna suya. ¿Presión o motivación?
    La cabeza está totalmente en el Mundial ahora mismo. Sí que es verdad que todos los karatecas pensamos en estos Juegos, los primeros en la historia de este deporte, es el torneo por excelencia del mundo del deporte. Y encima son en Tokio, Japón, donde nace mi disciplina. Pero bueno, ahora no me quita el sueño, yo voy paso a paso, trabajando día a día y a finales del año que viene ya a hacer las matemáticas para ver si estamos dentro.

    Es el suyo un deporte quizás un poco subjetivo. ¿Cómo afronta una puntuación que considera injusta? ¿Puede esta vez ayudar el tener el público a favor?
    Es un mucho subjetivo, diría yo. Lo de los katas es así, dependemos de la decisión de cinco jueces y siempre hay pros y contras. Pero la cosa es simple, es un factor que yo no controlo, así que no me preocupa, te acostumbras a centrarte en tu trabajo. El factor cancha es súper importante, es el jugador número 12 como se dice en el fútbol, estás en casa.

    Tiene 34 años. No sé si ve los Juegos como un punto y final o un punto y seguido.
    Con la metodología actual, los entrenamientos y los cuidados de hoy en día, se está alargando la longevidad de muchos atletas. En katas, al no ser combate cuerpo a cuerpo como la otra disciplina del kárate, hay menos lesiones, solo pueden ser musculares, nuestra vida deportiva se alarga bastante si te cuidas. Ahora no pienso en eso, mi objetivo es llegar a los Juegos, y si todo sale bien, pues dios dirá.

    ¿Puede vivir solo del kárate profesional?
    Si te dedicas dentro del kárate como entrenador, se podría vivir, se ganaría dinero con el gimnasio, o entrenando. Profesional como yo, que solo entreno para buscar mi objetivo, es complicado. Yo tengo la gran suerte de tener una beca ADO y esponsors privados, pero es complicado.

    – Eso le iba a comentar. Tiene una beca ADO pese a que es un deporte que se estrena en unos Juegos.
    Si, hay que agradecer al COE que haya apostado por nosotros y nos haya considerado como a los demás deportes olímpicos. Es muy importante estas ayudas para centrarte en entrenar y estar con la cabeza en tu carrera.

    Es ingeniero aeronáutico. ¿Qué será de Damián tras el kárate?
    Quién sabe. Tengo mi experiencia de casi cuatro años en una empresa como ingeniero de cálculo. En junio me saqué un master de gestión deportiva, algo distinto. Tengo esos dos caminos abiertos, obviamente me encanta el deporte y me gustaría quedarme vinculado. Pero no quiero cerrarme ninguna puerta, me apasionan los aviones y por eso me hice esa carrera.

    ¿Cuántas horas entrena al día?
    Pues muchas, es dedicación y esfuerzo. Unas seis horas diarias con entrenamiento técnico, y luego también psicológico. ¡Y ahora atenderos a vosotros, que también es importante!

    ¿Alguna vez ha tenido que usar el kárate en la calle? ¿Alguna pelea inconfesable?
    No, la verdad que no, se puede confesar porque he tenido la suerte de que no. En mi adolescencia en alguna reyerta me he enredado, pero no, me voy. No me gustan las peleas y soy de los que piensan que ambas partes tienen que perder. Yo además perdería más porque me quitarían la licencia. El kárate no es para atacar, es para defenderse, y si no lo usas ni para defenderte, mejor.