Día Mundial del Perro | "Lo importante es que sea adaptado, sociable y equilibrado, no uno que te obedezca de manual"

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El escritor norteamericano Eduard Hoagland dijo en una ocasión que “para disfrutar en verdad de un perro, no se debe tratar de entrenarlo para que sea semihumano. El punto es abrirse uno a la posibilidad de ser más perro”. ¿Cuál es la esencia de un buen adiestramiento canino? ¿Cómo debemos trabajar con el cachorro para educarle, conseguir una buena socialización y una óptima convivencia familiar? ¿Hasta qué punto resulta fundamental dejarle ser perro? Maky Benito, educadora canina especializada en comportamiento social y modificación de conducta y directora de Dog Care Madrid, aborda algunas claves del adiestramiento en esta entrevista.

¿Por qué es importante tener bien adiestrado a un perro?

Partiendo de la base de que los perros son animales domésticos y que los estamos integrando tanto en nuestra vida, que forman parte de nuestra familia y cada vez hay más perros por habitantes, la importancia de tener un perro educado y bien socializado es vital porque va a facilitar la convivencia tanto con su familia como con su entorno: al salir a la calle, al encontrarse con otros perros, con otras personas… Ya no solo en el entorno familiar sino que esa adaptación tiene que generalizarse en muchos contextos. Además, cada vez más se puede ir a muchos más sitios con tu mascota: hoteles, restaurantes, tiendas… por tanto, nuestro compromiso con nuestro perro a la hora de socializarlo y educarlo nos va a ayudar a que se integre en nuestro día a día. Como propietarios tenemos que demostrar que el perro está educado y preparado para acceder a cualquier sitio. Y por supuesto, no se trata de tener un perro que tenga una obediencia super estricta ni que haga ejercicios super técnicos. Esa parte está en las disciplinas deportivas del mundo del perro, que están genial pero no hace falta eso. Estamos hablando de socialización, de educación y de premisas básicas que puedan facilitar la convivencia con ellos.

¿Qué debe aprender el perro durante el adiestramiento?

Cuando llega un cachorro a casa tenemos que preocuparnos de su socialización, es decir, que su entorno esté integrado en él de tal forma que tenga esa capacidad de adaptación para poder recibir todos los estímulos de una forma calmada, agradable y que no se desaten problemas de comportamiento por no estar acostumbrado a ciertas cosas. Si a tu perro desde pequeño le acostumbras a estar en diferentes entornos, si le presentas diferentes situaciones durante toda su etapa de cachorro vas a asegurarte de que cuando sea adulto la probabilidad de que surjan problemas externos se reduzca un montón.

Como propietarios tenemos que asegurarnos de que nuestro cachorro tenga experiencias positivas a lo largo de esta etapa y podemos presentárselas de mil maneras: para ir a la playa, para ir a un restaurante, para entrar en una tienda y que mientras yo compro o hablo con el dependiente esté tranquilo… Mas que un adiestramiento como tal de enseñarle ‘sentado’, ‘tumbado’, ‘quieto’… que eso está muy bien y es un complemento, yo me preocuparía más de toda la parte de socialización y habituación a un montón de estímulos nuevos, que él va a poder integrar en su vida día a día.

¿Y cómo es este proceso de aprendizaje?

Se trata adoptar una rutina diaria, no de hacer un trabajo con el adiestrador durante un mes o de quedar con el adiestrador una vez a la semana para que le enseñe ‘sentado’ o ‘tumbado’ y luego me olvido, porque esas órdenes no le van a servir probablemente al perro en un contexto nuevo para él, por ejemplo, llevárselo de vacaciones a la playa por primera vez. El perro necesita un trabajo diario, está en continuo aprendizaje, no aprende solo cuando llega el adiestrador… Cuando tenemos un perro hay que ser conscientes de que sobre todo el primer año que está con nosotros nos lo tenemos que trabajar y tenemos que hacer hincapié en socializarle, en que se habitúe a diferentes estímulos y en que se comunique con otros perros.

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No podemos olvidar nunca que son animales porque es verdad que cada vez nos implicamos más con nuestras mascotas pero también cada vez se humanizan más los perros y eso no les permite ser animales. Hacemos perros de ciudad pero siguen siendo perros y tienen que dar rienda suelta a sus necesidades básicas: de comunicarse con otros perros, de correr, de olisquear, de rascar, de jugar… ¿Que se puede complementar esto con un programa de adiestramiento básico? Por supuesto, podemos enseñarle ciertos comportamientos básicos: que se siente, que se esté quieto, que se quede colocado junto a mi pierna… Eso está genial como complemento y de hecho los programas de entrenamiento aportan un enriquecimiento cognitivo al perro que le va a venir muy bien pero no nos podemos olvidar de que la socialización y la adaptación al entorno van delante de esto.

¿Hasta qué punto es importante que los propietarios se implique en este adiestramiento?

Para mí es básico que la familia se implique al cien por cien y eso no significa que no vaya a trabajar algunas sesiones sola con el perro. Yo recomiendo hacer sesiones seguidas, entre dos a tres a la semana sobre todo al principio, porque al inicio más que sesiones de entrenamiento como tal son sesiones de evaluación para conocer al perro y a los propietarios. De hecho, muchos programas de entrenamiento van a ir mucho más dirigidos a los propietarios que al perro, por no decirte el cien por cien. Por supuesto, el adiestrador puede trabajar con el perro solo y olvidarse de los propietarios pero no tiene sentido, se trata de integrarles y enseñarles a cómo manejar ese perro y a aprender cómo favorecer sus necesidades de la mejor manera posible para que se haga un buen equipo.

Recomiendo entre dos o tres sesiones a la semana lo mas contiguas posible para que ese trabajo se retroalimente y no se quede parado y para que los propietarios se habitúen a las pautas porque al principio, la mayoría de las veces, no tienen ninguna experiencia. Si espacias mucho las sesiones se puede perder lo que tú como entrenador vas haciendo porque en ese tiempo pueden pasar muchísimas cosas y continuamente en la vida del perro se producen procedimientos de reforzamiento de cosas buenas y no tan buenas. Cuando les ves con más frecuencia puedes tomar un poco más el control. Y sí que es importante que los propietarios estén en las clases para que pierdan el miedo aunque al principio no trabajen directamente con el perro. También hay momentos en que trabajas a solas con el perro porque de esta manera consigues crear vínculo con él y avanzar mas rápidamente en los comportamientos que nos interesan, para hacer la transferencia a los dueños lo antes y mejor posible para que ellos también se impliquen. Obviamente, también le puedes decir al dueño ‘te entreno al perro dos meses’ y luego, te olvidas, pero se trata de hacer equipo y de trabajar en conjunto porque si no al final el perro va a ir bien con el entrenador pero con ellos no.

¿Cuáles son los casos más típicos que suelen llegar a consulta?

Hay dos perfiles muy habituales. Las personas que han adquirido o han adoptado un cachorro y les interesa implicarse desde el principio en la educación del cachorro: desde las necesidades, a que no muerda los tobillos o no rompa algo… que se socialice bien. Un tipo de cliente que se preocupa por toda la primera etapa del perro. Y también llegan muchos casos de perros con miedos, con inseguridades, con falta de socialización… un poco ya a toro pasado por diferentes motivos: experiencias en la perrera, experiencias con los propietarios… Perros que han llegado a un punto con 11 o 12 meses o incluso con dos o tres años que ya tienen esos problemas adquiridos.

En este segundo caso, ¿es posible que los perros se readapten?

Por lo general, son seres que tienen una capacidad de adaptación bastante buena aunque cada perro es un mundo. Importa mucho la genética, que es básico, el historial de aprendizaje y todo lo que ha vivido. Claro que se puede hacer pero también hay que ser realista con lo que tenemos. Porque no solo depende del perro. Puede llegarte, por ejemplo, un perro con ocho años y unas inseguridades tremendas, de miedos a la gente… Se puede tratar de mejorarlo pero lo más probable es que no se le quite del todo porque hay un peso de la historia que tiene ese perro, conductas que se han reforzado, cosas que incluso ni sabemos de donde vienen… Y en este caso, además, la implicación del propietario tiene que ser mucho mayor.

Y muchas veces el propietario también tendrá que cambiar el chip…

A los dueños siempre les digo que hay que empezar antes por ellos que por los perros. Incluso hay clases en las que me olvido del perro y me siento y hablo con ellos, hacemos una clase teórica, de expresión corporal… Porque siempre hay pequeñas cosas y rutinas en las vidas de los propietarios que van a tener que cambiar para favorecer el trabajo con el perro. Si no están dispuestos, es una pérdida de tiempo. Cuando tienes un perro, venga de donde venga, siempre hay que contar que va a suponer un gasto del veterinario, de comida, de guardería cuando te vayas de vacaciones… pero debes tener en cuenta también que te va a suponer una inversión en educación porque esto va a facilitar que los perros se integren mucho más en nuestro día a día.

¿Cuáles son los errores más comunes que deberían evitar los propietarios cuando se plantean adiestrar a su perro?

Sobre todo, si quieres educar a tu perro debes tener compromiso por hacerlo, ser consciente de que vas a tener que cambiar ciertas rutinas de tu día a día con él, dedicarle tiempo y, partiendo de eso, si el dueño está implicado va a tener la mitad de camino recorrido y el trabajo va a salir mucho más rodado.



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