El boom del alquiler también encarece las habitaciones de estudiantes: "Se aprovechan de la necesidad de muchos"

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HÉCTOR M. GARRIDO

  • Las habitaciones compartidas se encarecen un 7,8% en un año y elevan su precio medio por encima de 400 euros.
  • El precio medio en Madrid ha crecido un 11,5%, en Barcelona un 17,6% y en Valencia hasta un 24,5%.
  • A FONDO: Ocho consejos para alquilar tu piso a estudiantes.
  • FOGONAZOS: El cambio era a peor en la vivienda.

“¿Que por qué pasa esto? Básicamente, porque los caseros se aprovechan de la necesidad de muchos jóvenes”. Lo dice sin tapujos, a sus 23 años, Leticia Santos, estudiante de un máster de periodismo en televisión. Una residente en el barrio madrileño de Argüelles que no duda en señalar a la avaricia como una de las causas que dispara los precios de las habitaciones de estudiantes en España, tal y como muestra el II informe del mercado de alquiler elaborado por Uniplaces.

El coste de alquilar una habitación en un piso compartido por estudiantes, según las cifras de esta plataforma digital, creció un 7,8% de media el año pasado de España, hasta los 401 euros. Son casi treinta euros más que los 372 euros del año anterior. Y avanza de forma paralela a la burbuja de alquiler que surge en los últimos años en las grandes ciudades, según se intuye de las cifras que ha analizado Uniplaces de las reservas efectuadas en su web.

Y es que el apetito inversor no solo se fija en España como destino turístico, sino también por su imán estudiantil. Hasta 73.803 alumnos extranjeros llegaron en el último curso hasta convertir a España en el país que más estudiantes europeos recibe por delante de Reino Unido y Alemania. “Se han disparado las solicitudes de alquiler en las ciudades universitarias y los estudiantes se han convertido en uno de los inquilinos favoritos de los caseros”, explican desde Uniplaces.

Mayor apetito inversor por esta opción de alquiler

Los fondos de capital también se fijan en los estudiantes como mercado rentable. Algunos invierten directamente en residencias de estudiantes. Otros reforman viviendas antiguas y las sacan al mercado. Toda una presión añadida en las tres ciudades peninsulares que muestran una mayor aceleración de precios del alquiler: Madrid, Barcelona y Valencia. El precio medio de la habitación en un piso compartido se ha encarecido el último año en esas tres urbes un 11,5%, un 17,6% y un 24,5%, respectivamente, hasta los 456, 461 y 320 euros.

“Muchos inversores están arreglando pisos en esas zonas”, explica a 20minutos Bienvenido Subero, economista del Grupo de Análisis Inmobiliario de la Universidad de Zaragoza. Según Subero, un piso de estudiantes solía ser un lugar cochambroso. Pero los tiempos han cambiado. Los pisos que se alquilan ahora a estos jóvenes ya no son las casas destartaladas, antiguas y heredadas que rentaban algún dinero al propietario. “Ahora hay empresas que se dedican de forma seria al turismo vacacional y que, en épocas de bajón turístico, como el invierno, coincidiendo con el curso educativo, las dedican al alquiler para estudiantes”.

Leticia Santos, de 23 años, residente en Madrid en un piso compartido. (JORGE PARÍS)

El mecanismo replica el mercado general del alquiler. Se marcha un inquilino y al siguiente se le sube el precio alegando lo marca el mercado. “Una compañera que entró en octubre pagando 450 euros, se fue y ahora mi casero le pide a mi nueva compañera 500 euros por el mismo dormitorio”, dice Leticia. “Dice que es porque los alquileres están subiendo en Madrid, pero este piso no es grande y cobra casi 1.500 euros por tres habitaciones. Si sube el precio tanto… no es por necesidad”.

Leticia llegó a Madrid con 18 años para buscar piso. Cinco años después, atestigua que la situación «ha ido a peor». Según esta joven, en su ciudad de origen, León, alquilar un piso entero cuesta 300 euros. En Madrid, en cambio, todos sus amigos pagan de 400 a 500 euros una habitación. “Es un choque muy fuerte”, lamenta esta estudiante de la Universidad de Nebrija. “He llegado a pasar castings en el barrio de Malasaña con caseros que tenían un folio entero escrito con nombres de candidatos. Y otras veces he visitado pisos con goteras, cocinas antiguas, bajos llenísimos de humedades, sin ventana… ¡y pedían 380 euros por una habitación!”.

La habitación más cara, en el barrio madrileño de los Austrias

Barcelona presenta los precios más caros del país. Un dormitorio se paga allí a 461 euros de media (+17,6%, desde los 392 euros de 2016), lo que supone abonar un extra de 720 euros anuales respecto al coste medio del país. Evidentemente, la zona importa. No es lo mismo alquilar la habitación en el barrio Gótico —la zona más cara con 497 euros de media y la que más eleva sus precios, con 61 euros más cada mes— que en L’Hospital de Llobregat, donde se abonan 342 euros.

El barrio favorito de los estudiantes es, sin embargo, Esquerra de L’Eixample, donde pagan 444 euros por una habitación, más o menos lo mismo que el año pasado. “Su céntrica localización, su excelente conexión en transporte público, así como los pisos con numerosas habitaciones característicos de la zona han hecho de este barrio el destino predilecto de los estudiantes”, valoran en Uniplaces.

(*) Las tablas de barrios reflejan el ‘top 10’ de los más reservados en cada ciudad. Puede haber otros barrios con precios superiores, pero con una oferta de pisos por habitaciones  inferior a estos diez barrios seleccionados.

Esta diversidad también se observa en Madrid, región que acoge 14 universidades, de las cuales seis son públicas y cuatro de ellas tienen campus en la capital. Un dormitorio se paga a 456 euros de media (un 11,5% de incremento en un año, desde los 409 euros de 2016), pero el precio en el barrio de los Austrias —la zona más cara de España, con 509 euros de media— no tiene nada que ver con Tetuán, donde se abonan 388 euros.

El mayor alza se da en Latina (allí se abonan 50 euros más cada mes, hasta los 497), en las Letras (31 euros más, hasta 484) y en Trafalgar (27 euros, hasta 486). “Excepto Argüelles, Lavapiés y Ríos Rosas, todas las zonas experimentan un aumento”, destaca el informe, que señala a Sol como el “lugar predilecto” de los estudiantes que llegan a Madrid por su “centralidad” y por encontrarse “a veinte minutos de las principales universidades de la ciudad”.

Valencia es la gran ciudad con alquileres más modestos. Entre el top 10 de barrios con más reservas, solo Quatre Carreres (315 euros), Ciutat Vella (305) y L’Eixample (301) exigen más de 300 euros mensuales por dormitorio; en Benimaclet apenas 210 euros. El crecimiento en Valencia en el último año, en cambio, ha sido el más acusado. De los 257 euros pedidos en 2016 se ha pasado a 320, un alza (24,5%) superior que en Madrid y Barcelona. “En Valencia hay poca vivienda disponible y un problema de espacio, todo el mundo quiere vivir en el centro, que es la zona divertida y donde la universidad es más accesible”, dice Subero.

Se valora la inclusión de los gastos en el precio del alquiler

No siempre los gastos de luz, gas, teléfono y agua se incluyen en la renta del inquilino. La costumbre de hacerlo o no, presenta peculiaridades según la ciudad En el 41,9% de los alquileres de habitación en Madrid no se incluye este gasto extra en la renta solicitada al inquilino. En Valencia, es aún más, el 52,4%, más de la mitad.

Ambas urbes difieren con Barcelona, donde el porcentaje de alquileres que no incluyen suministros se queda en el 22,5%. “Los gastos incluidos en el precio de la renta son una condición muy atractiva para los estudiantes, porque así saben anticipadamente el valor total del mensual que tendrán que pagar y solo realizarán un pago al mes”, valoran desde Uniplaces.