El IMC (índice de masa corporal) en los niños, ¿cómo lo calculamos?

0
43



La prevalencia de la obesidad en niños es alarmante. Las nuevas formas de ocio que suelen estar relacionadas con utilizar un ordenador o una tablet han hecho que los menores sean, cada vez, más sedentarios. Por esta razón, es conveniente saber calcular el IMC (Índice de Masa Corporal) en niños.

El IMC es una medida que permite saber si un niño sufre sobrepeso u obesidad. Un problema que afecta a más del 30% de los menores que todavía se encuentran en edad preescolar, según indica la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, apunta que si no se toman medidas, los niños con exceso de peso se mantendrán así en la etapa adulta.

Es importante tener presente que «el IMC de los niños es más bajo que en el de los adultos», como indica la Asociación Española de Pediatría (AEPED). Por lo tanto, se deben tener en cuenta unos parámetros diferentes que permitan evaluar la presencia de obesidad, o su riesgo, en los niños.

La fórmula para calcular el IMC es dividir el peso real por la altura del niño elevada a dos. El resultado es el Índice de Masa Corporal que debemos comprobar en el cuadro de clasificación que la Asociación Española de Pediatría y Atención Primaria (AEPAP) presenta:

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) todavía lo ponen más fácil. Con una calculadora en la que se deben indicar una serie de datos, se puede saber si un bebé, un niño o, incluso, un adolescente se encuentra por encima de su peso ideal.

La AEPAP indica que cuando el cálculo del IMC en niño da como resultado que este sufre sobrepeso de alto riesgo u obesidad y, además, tiene un problema infeccioso (malaria, neumonía, etc.) hay que referirlo al hospital. El motivo es que tienen un riesgo de mortalidad elevado. En estos casos, suele añadirse un elemento más en la tabla «obesidad de alto riesgo».

Si un niño ha tenido como resultados que tiene un percentil más alto que 75 o de 95, se deben tomar una serie de medidas. Entre ellas, introducir al menor en la práctica de algún deporte que le permita mantenerse activo y reducir el tiempo de ocio de aquellas actividades que promuevan que estén quietos durante un tiempo prolongado (jugar a videojuegos, ver la televisión, etc.).

También, es necesario comenzar a hacer cambios en la alimentación. Se debe promover un mayor consumo de frutas, verduras. Asimismo, es conveniente eliminar de la dieta los refrescos y la comida rápida. El objetivo es que la dieta del niño no se base ni en grasas ni en azúcares.

En el caso de los niños cuyo percentil del IMC supere la cifra de 95, además de todo lo anterior, es necesario referirlo a la consulta del pediatra. Este profesional le realizará un seguimiento cada mes para ver su evolución y si hay que introducir algún cambio más.

Cuanto antes se trate la obesidad infantil, mayores probabilidades hay de que los nuevos hábitos adquiridos eviten que, en el futuro, los niños se conviertan en adultos con sobrepeso, lo que les generará graves problemas de salud.



Source link