El padre de Mariano Rivera guarda en su memoria entrada de su hijo a Cooperstown

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Hace un año exactamente que Mariano Rivera se convirtió en el segundo panameño en ingresar al Salón de la Fama de las Grandes Ligas y el primero por votación unánime, una hazaña que su padre recuerda como si hubiera sido hoy.

‘En otros países, porque tienen más peloteros, se ve a menudo esto. Pero aquí solo tenemos dos y lo de Mariano es más especial, porque fue ciento por ciento el logró de un panameño’, manifestó a Efe Mariano Rivera padre desde su casa en el pueblo pesquero de Puerto Caimito, en la provincia de Panamá Oeste.

Rivera hijo, que recibió el 100 % de las boletas de elección al Salón de la Fama, se unió el año pasado a su compatriota Rod Carew, quien fue inducido también un 21 de julio, pero de 1991, con 90,5 % de los votos.

El progenitor del hasta ahora líder en la complicada tarea del rescate de partidos en Grandes Ligas con 652 salvamentos de por vida, rememora que ese día en Cooperstown, donde fue la ceremonia de inducción, ‘el sol estaba tan fuerte como cuando salía a pescar’.

‘Recuerdo bien el sol que nos tomamos allá, sol fuerte, pero valió la pena. Yo solo decía: ¿Cuándo Mariano va a hablar?. Mi esposa y yo teníamos algo de impaciencia, pero nos dimos cuenta de que él era el homenajeado y por eso mismo le tocaba hablar de último’, dijo entre risas.

En la memoria del padre está ese Mariano ‘inquieto de niño y que de joven le gustaba el fútbol’, deporte que siempre alternó con el béisbol hasta que lo firmaron los Yankees de Nueva York en febrero de 1990 y comenzó su camino de legendario beisbolista.

‘Fue un orgullo verlo y escucharlo ese día, siempre ha sido muy sacrificado y apegado a Dios, esto es parte de su recompensa’, señaló Rivera padre.

En 19 temporadas en las Grandes Ligas, el estelar taponero de los ‘Mulos de Manhattan’ conquistó cinco títulos de Serie Mundial (1996, 1998, 1999, 2000 y 2009 ) y participó en 13 ocasiones en el Juegos de las Estrellas.

Entre los recuerdos que atesora Rivera padre, de 73 años de edad, fue su llegada a Cooperstown, momento que describe como ‘imborrable’ porque se sintió ‘como una estrella’ al ser rodeado por la prensa.

‘Cuando llegué a Cooperstown me cayeron (rodearon) un poco de gente, yo cargaba un gafete que decía Mariano Rivera sénior, y solo escuche ‘es el papá de Mariano’ y eso fue suficiente para que me cayeran para entrevistarme’, relató.

Destacó que aprovechó para firmar hasta autógrafos, ‘querían firmas y los complací. Ya lo había hecho en el Yankee Stadium para su despedida (septiembre de 2013), pero ahora era algo más especial: mi hijo entraba al Salón de la fama, eso no se ve todos los días’.

El señor Rivera aseguró que a pesar del difícil escenario por el que atraviesa Panamá por la pandemia de la Covid-19, aún así no dejan de recordar ese ‘momento especial’ para su familia.

‘Mariano, cuando hablamos, me dice que me cuide y que no salga mucho, eso hacemos, hay que ser obedientes y más en este momento tan difícil’, afirmó. EFE



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