El Real Madrid logra ante el Eibar su primera victoria plácida en el Santiago Bernabéu

    0
    62

    R. RIOJA

    • Oliveira en propia meta, Asensio y Marcelo marcaron para los blancos.
    • Los de Zidane son terceros, tras Barcelona y Valencia.
    • Estadísticas | La jornada | Clasificación.

    Por fin, una victoria cómoda del Real Madrid en casa. Aunque, eso sí, sin brillo, sin chispa, agarrados a un gol en propia puerta y a otro de Asensio aprovechando el fallo del portero rival. Malos tiempos para la lírica en el Bernabéu, pero cuarta victoria consecutiva en la Liga en su persecución al líder Barça y al sorprendente Valencia.

    Zidane apostó esta vez por el talento en el centro del campo, donde juntó a Modric, Isco, Ceballos y Asensio. Les arropaba Casemiro, y arriba quedaba solo Cristiano, con Benzema en el banquillo.

    Pese a la acumulación de jugones, el control del partido no era de los blancos. Casi marca Isco en el segundo minuto de partido, fallando en el mano a mano, y desde ese momento el Eibar llegó más de lo que los blancos deseaban. 

    El primer gol llegó en una jugada de fortuna, en un remate que buscó Ramos y que Paulo Oliveira se metió en su propia portería. 

    Tras el tanto, momentos de incertidumbre, con llegadas de los armeros y dominio sin autoridad de los madridistas, que esperaban que el gol llegara de una genialidad. 

    Y la genialidad llegó, aunque con favor de Dmitrovic. Asensio enganchó un gran disparo desde dentro del área, y el portero serbio tardó demasiado en agacharse a un balón aparentemente no demasiado complicado. Sin apenas méritos, el Madrid se veía con el marcador muy a favor. 

    Tras el descanso, volvio a tener Isco un mano a mano, y lo volvió a fallar. Quizás lo suyo sean días grandes. O probablemente fuera que no tenía el día inspirado. El partido seguía abierto, pero solo en teoría, pues no daba la sensación el Eibar de poder hacer daño a su rival, por mucho que los madridistas no se hicieron del todo con el control del choque. 

    El campo se volcó ya definitivamente hacia la portería armera, y que llegara el tercero era cuestión de tiempo. La tuvo Cristiano en otro mano a mano que sacó Dmitrovic, y después un recién ingresado Benzema. Y al final el que sentenció fue Marcelo, que también llevaba pocos minutos en el campo.