En Mata Los Indios muchos viven, pero no existen legalmente

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    Evangelista Núñez Doble o Margarita, nació hace 76 años en la comunidad Mata Los Indios en Villa Mella, Santo Domingo Norte, donde siempre ha vivido, pero legalmente, es invisible, no existe, no tiene derechos porque carece de documentos de identidad, a pesar de que hace más de 10 años inició un proceso para obtenerlos.

    No sabe leer ni escribir, pero tampoco sabe si sus padres le dejaron documentos de identidad, al menos nunca se lo dijeron ni se los entregaron. En la Junta Central Electoral aparece registrada Evangelista Núñez Doble y supuestamente todos los datos coinciden con su identidad, pero ella siempre creyó que se llamaba Margarita.

    De acuerdo con Josefina Tavárez, una líder cultural de Mata Los Indios que desde hace 10 años ha luchado con la anciana para que tenga sus documentos, la encargada del departamento de Delegaciones y Alcaldía de Santo Domingo Norte, Altagracia Bautista, le niega la certificación para que la Junta Central Electoral le entregue sus documentos.

    Afirma que esa señora insiste en que Margarita o Evangelista es haitiana por su oscuro color de piel, pero sus otros hermanos son idénticos a ella, y con esos no hay problemas.

    Bautista, entrevistada por Diario Libre, dijo que no tiene inconveniente en entregar la certificación de la Alcaldía para que pueda acudir a la junta, pero que se requiere la entrega del documento de defunción de la madre de la solicitante, que según dijo, es un requisito indispensable.

    Margarita o Evangelista no es la única que tiene ese problema en Mata Los Indios, de acuerdo con Josefina Tavárez, directora del Museo de los Congos y trabajadora cultural de la localidad, en cada familia de esa comarca se repite el problema, en algunos casos de cinco miembros de una familia tres, carecen de documentos.

    Una de las razones es que desde la antigüedad los ancianos enseñaron a sus descendientes a no ofrecer a nadie su nombre verdadero para evitar que les hicieran “daño”, es decir brujería, y por esa causa casi todos los residentes tienen dos nombres: uno de pila y otro de apodo.

    Otra de la razones que argumentan es el costo y la burocracia en el proceso de trámite de documentos, mucha gente los inicia y como les dan largas, se cansan y no continúan.

    Francisca Jiménez es una joven mujer que en el 2012 dio a luz a su hija en la Maternidad La Altagracia y que por razón anterior dio su apodo en vez de su nombre de pila y ahora su hija no puede obtener su cédula de menor.

    Admite que fue su error porque cuando fue a parir dio el nombre de Yaniris Martínez y con ese registraron a su hija: “No di el nombre correcto porque no estaba orientada de qué debía decir. Me registraron con el apodo por eso no he podido declarar a mi hija”,

    El caso de Pura Sánchez es otra muestra similar, crió la hija de una sobrina desde su primer año, pero nadie la declaró y hoy es una joven de 16 años sin ningún documento.

    “Yo tenía miedo de declararla con el esposo mío, al menos que tuviera la autorización del padre real porque que aunque abandonan a los hijos a veces reclaman la paternidad, entonces el papá me dijo que la iba a declarar conmigo, pero no lo hizo”, dijo Pura Sánchez.

    La historia se repite en una y otra persona de Mata Los Indios.



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