Erupción cutánea por calor: causas, síntomas y tratamiento

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La erupción por calor, también denominada miliaria o sudamina, se trata de un sarpullido que aparece en la piel como consecuencia de una obstrucción de los conductos sudoríparos, esto es, la sudoración, que queda atrapada bajo la superficie de la piel. Aunque es una afección cutánea frecuente en bebés, también puede afectar a personas adultas.

Así, este tipo de sarpullido o erupción ocurre «cuando se obstruyen los conductos estrechos que transportan el sudor a la superficie de la piel», provocando inflamación, «lo que produce irritación, prurito y una erupción», destacan en MSD Manuals. De esta manera, esta lesión en la piel se manifiesta con pequeños bultos o ampollas que incluso pueden causar dolor.

La miliaria se origina al bloquear los conductos sudoríparos provocando que el sudor quede atrapado bajo la piel. No existe una causa concreta que motive esta afección, pero sí algunos condicionantes que pueden incrementar el riesgo. Es más frecuente su aparición en personas que residen en climas cálidos y húmeros, así como en aquellas más propensas a una sudoración excesiva. Sin embargo, también puede manifestarse en climas fríos e incluso en personas hospitalizadas. Según Mayo Clinic, algunos de los factores asociados son los siguientes:

Este tipo de erupciones se producen, a nivel general, en los pliegues de la piel y zonas con mayor fricción como las axilas, ingles, codos o muslos. «En el caso de lactantes, la erupción cutánea se manifiesta, principalmente, en el cuello, hombros y pecho», añaden en Mayo Clinic.

Los síntomas variarán dependiendo del grado de la enfermedad. Los más comunes suelen ser la aparición de bultos enrojecidos que pueden causar picazón intensa, dolor o quemazón.

«Las lesiones varían según la profundidad del tejido en el cual quedó obstruido el conducto sudoríparo», indican en MSD.

A nivel general, esta erupción por calor tiende a desaparecer por sí sola al ser leve en la mayoría de los casos. En el caso de ser grave requiere atención médica, ya que se pueden desencadenar complicaciones como infecciones bacterianas.

El tratamiento principal se basa en el alivio de los síntomas mediante el enfriamiento de la piel y la prevención de sudoración. El profesional sanitario puede recomendarle el uso de pomadas o cremas con corticoides.

Prevenir, sobre todo en verano, es esencial para evitar este tipo de problemas. Algunas recomendaciones incluyen utilizar prendas de ropa ligeras que absorban la humedad y transpiren; tomar duchas o baños con agua fría; permanecer en lugares ventilados y con una temperatura agradable, o mantener una correcta hidratación.



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