Federer rompe a llorar al recordar a uno de sus primeros entrenadores, muerto en accidente

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  • El suizo rememora en una entrevista a la CNN la figura de Peter Carter, uno de sus primeros entrenadores, que murió en un accidente de coche en 2002.
  • Federer: “La Davis no puede ser una Copa Piqué”.

Roger Federer afronta con optimismo y muchas ganas la defensa del título del Open de Australia, pero como cada vez que llega al país oceánico no puede evitar recordar a uno de sus primeros entrenadores, una de las personas a las que más agradece sus éxitos.

En una entrevista con la CNN, Federer recuerda a Peter Carter, un ex tenista y posteriormente preparador australiano que formó parte de su equipo de confianza cuando estaba comenzando en el tenis. Carter le enseñó a mejorar su juego, y sobre todo le influyó mentalmente para tener una actitud ganadora. Cuando mejor estaba la relación entre Federer y su entrenador, este murió en un accidente de coche en Sudáfrica, mientras disfrutaba de su luna de miel. Tenía 37 años.

“Él vino a jugar en mi club en Basilea, en el Old Boys Tennis Club, cuando yo era pequeño. También era una de las estrellas del equipo. Tuve algunas lecciones con él”, cuenta Federer. Paralelamente, uno de los mejores amigos de Carter, Darren Cahill, se puso al frente de los entrenamientos de otro joven prodigio del tenis mundial, el también australiano Lleyton Hewitt.

Esa amistad entre sus entrenadores también hizo que la relación entre Federer y Hewitt creciese. “Se solían llamar y decían: “tengo un chico muy especial al que estoy entrenando”. Y Darren decía lo mismo desde Adelaida. Jugamos, Lleyton y yo, mucho, cuando teníamos 14, 16, 18 o 20 años, y durante toda la carrera. Quién habría pensado que íbamos a ser ambos campeones de Wimbledon y números 1 del mundo”, relata Federer, sonriente.

Más emotivo se pone al recordar a Peter Carter, lo que le influyó y cómo vivió su muerte. “Fue una persona realmente importante en mi vida, porque creo que podría decir que mi técnica es gracias a él”, agradece el ex número 1 del mundo. Cuando le pregunta la entrevistadora cómo habría vivido su entrenador el hecho de verle ganar 20 Grand Slams, Federer rompe a llorar.

“Espero que estuviera orgulloso. Creo que él no quería que fuera un talento desperdiciado. Su muerte fue una llamada de atención para mi y realmente comencé a entrarme muy duro. Podría decir que he sido increíblemente afortunado de tener a la gente correcta en el momento adecuado, los correctos entrenadores en el momento adecuado. Claro, podrías decir que yo tomé esas decisiones, pero también he tenido suerte en el camino”, afirma el Federer más emotivo.