Feijóo y Urkullu se imponen y el PSOE no logra subir pese al hundimiento de Podemos

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    Mascarilla, distancia de seguridad y máxima higiene. Esos fueron los componentes que marcaron la jornada electoral en Galicia y el País Vasco. A nivel de resultados, los ganadores esperados. Ambas comunidades autónomas, dentro de sus particularidades, apostaron por la continuidad. La Xunta seguirá teniendo al mando a un Alberto Núnez-Feijóo que revalidó su mayoría absoluta (con 42 escaños). Es la cuarta consecutiva y la octava en la historia de la democracia. El presidente se apunta el tanto para sí mismo, pues la influencia de Génova y de Pablo Casado en su campaña ha sido mínima. Por su parte, Iñigo Urkullu también seguirá ocupando el asiento de la lehendakaritza al menos cuatro años más, pero apoyado en el pacto. Tendrá que reeditar su acuerdo con el PSE, liderado por Idoia Mendía. Alcanzan de nuevo la mayoría absoluta y están en disposición para seguir de la mano.

    En Galicia el panorama se agitó por la izquierda, especialmente en el caso de Galicia en Común, que se ha quedado fura del Parlamento y del BNG, gran beneficiado de la noche junto a Feijóo. Ana Pontón mejoró en 13 escaños su resultado de hace cuatro años, superando incluso al PSdeG que quedó anclado en 14, igual que en 2016. Pero el gran batacazo se registró en la candidatura de Antón Gómez Reino, proyectada por Pablo Iglesias y a la que ni siquiera la figura de Yolanda Díaz consiguió impulsar. Además, la suma de los partidos que gobiernan en coalición a nivel nacional cae de forma importante: pasa de sumar 28 escaños en 2016 a solo 14 ahora.

    De esta forma, Alberto Nuñez Feijóo seguirá gobernando de forma cómoda y sin otras fuerzas políticas alrededor en su espectro, pues tanto Ciudadanos como Vox siguen fuera del Parlamento gallego. En clave nacional, el PP conserva su feudo principal y da cierto aire al plan de Pablo Casado.

    En el País Vasco, también pocos cambios. Ya lo avecinaban las encuestas y el PNV no solo venció de forma holgada, que además mejoró los resultados de los últimos comicios: pasó de 28 escaños a 31. En ese escenario, Urkullu podrá reafirmar su pacto con el PSE, que conserva el mismo resultado de hace cuatro años (9). Ambas formaciones sumarán 41 asientos. Eso sí, Idoia Mendía se queda tercera porque la segunda fuerza en el Parlamento vasco resultó ser Bildu. La candidatura encabezada por Maialen Iriarte ganó cinco escaños (pasa de 18 a 21) pero su presencia no será necesaria para la gobernabilidad.

    El declive más relevante se da, igual que en Galicia, en el caso de Podemos. La candidatura de Miren Gorrotxategi solo conservó la mitad de los votos registrados en 2016, cuando fue incluso tercera fuerza. Pasa de 11 a 6 escaños y deja también tocado el mensaje del partido. Si se hace una lectura en clave nacional, PSOEy Podemos suman 15 diputados cuando hace cuatro años llegaron a los 20.

    Tampoco le salió bien el plan a Pablo Casado en Euskadi. Su apuesta por la coalición con Ciudadanos no tuvo el resultado esperado por Génova y Carlos Iturgaiz se quedó en solo seis parlamentarios, tres menos de los que sacó solo el PP en el año 2016, cuando el candidato fue Alfonso Alonso.

    Quien se estrenará en el Parlamento vasco será Vox. La formación de Santiago Abascal, que no presentó un candidato específico para la lehendakaritza, consiguió un escaño por Álava, la única circunscripción por la que las encuestas le otorgaban un asiento.

    Las elecciones vascas y gallegas, en general, han supuesto un reforzamiento de los partidos nacionalistas. PNV, Bildu y el BNG mejoran sus resultados, y el análisis a nivel nacional tiene matices. La suma de PSOE y Podemos que ocupa la Moncloa se debilita en ambas regiones. Mientras, el PP muestra luces y sombras. Su principal barón sigue en el poder, pero la suma de siglas no sale bien.