Golpes de calor en niños: Por qué son tan peligrosos y cómo se previenen

    0
    63

    Con las altas temperaturas, sobre todo cuando llegan las temidas olas de calor, se produce también el riesgo de sufrir un golpe de calor, un auténtico para la salud capaz de poner en riesgo la propia vida. De hecho, según datos de Protección Civil y Emergencias, los golpes de calor son el riesgo natural que provoca más muertes en España.

    Los golpes de calor ponen en riesgo especialmente a las personas más vulnerables, como los ancianos, pero también a los niños, sobre todo los bebés, con los que hay que extremar las precauciones para que no se produzcan.

    También conocido como shock térmico, el golpe de calor es uno de los casos más graves de hipertermia y se produce cuando, debido a la exposición a altas temperaturas, el organismo no se adapta a las altas temperaturas ambientales, es decir no se produce la termorregulación esperada. Este aumento de calor, así como deshidratación que produce, provoca una grave pérdida de electrolitos, necesarios para el normal funcionamiento de los distintos órganos, como los riñones, el hígado y el cerebro. El mal funcionamientos de estos órganos, en los casos más graves puede provocar incluso la muerte de los pacientes, por eso los golpes de calor son una urgencia médica extrema ante la que hay que actuar de inmediato.

    En caso de los niños, sobre todo los menores de cuatro y especialmente los bebés de menos de un año, los golpes de calor se producen con más facilidad que en los adultos debido a que la reserva de agua en los niños es menor y a que su temperatura sube más rápidamente -termorregulan peor-. Además, su aparato respiratorio aún se encuentra en desarrollo. Si el niño presenta alguna patología previa, respiratoria, cardiaca, diabetes, etc., todavía será más vulnerable. Todo esto provoca que una gran proporción de las víctimas por hipertermia tengan entre 0 y 5 años.

    Los principales síntomas del golpe de calor son

    •La elevación de la temperatura corporal por encima de los 40ºC (hipertermia)

    Alteraciones del estado de conciencia, incluso la pérdida de conciencia

    •Convulsiones

    •Piel seca, muy caliente y sin sudor.

    Antes de producirse el golpe de calor, hay que estar alerta ante la presencia de otros síntomas, que son la antesala del shock térmico si no se actúa. Estos son:

    •Fatiga y debilidad

    •Sed extrema

    •Confusión

    •Mareos, náuseas e incluso vómitos

    •Calambres musculares

    •Dolor de cabeza intenso

    •Dificultades para respirar, respiración superficial y rápida

    •Pulso acelerado y débil

    Si se presentan uno o varios de estos síntomas, sobre todo si se trata de un niño, lo primero que hay que hacer es llamar a los servicios de urgencia o acudir cuanto antes a un hospital o centro médico. Mientras llegan o antes de trasladarnos al hospital, debemos:

    •Tumbar al niño boca arriba y situarlo en un lugar sitio fresco, a la sombra y bien ventilado, en el que haya un ventilador, aire acondicionado…

    •Aflojarle la ropa y quitarle la que le oprima.

    •Ponerle paños de agua fría -nunca helada- en la cabeza, la cara, el cuello, la nuca y el pecho.

    •Si no vomita y está consciente, se le pueden dar líquidos, como agua o una bebida isotónica.

    •Si está inconsciente, además de llamar a urgencias, se puede, si se saber hacerlo, iniciar las maniobras de reanimación pulmonar.

    •Evitar sumergirlo en agua helada o darles bebidas excesivamente frías, pues podría ser contraproducente.

    Afortunadamente, prevenir un golpe de calor en los niños es fácil si se toman las precauciones adecuadas durante los meses de más calor.

    •Ofrecer agua a los niños con frecuencia, sobre todo los más pequeños. A los lactantes antes de los seis meses, hay que ofrecerles el pecho o el biberón con mayor frecuencia en vez de agua.

    No realizar actividad física al aire libre con los niños, ni siquiera caminar, en las horas de más calor ni durante más de 15-30 minutos.

    •En caso de bebés pequeños, elegir las primeras o últimas horas del día pasearlo, y nunca cubrir el carrito para evitar que le dé el sol, pues subirá aún más la temperatura.

    •Ponerles ropa holgada, de colores claros, ligera y transpirable (como el algodón) y cubrirles siempre la cabeza.

    •En caso de estar en la playa o en la piscina… mojarles frecuentemente la nuca, el cuello, la cara y la cabeza.

    •Optar por lugares sombreados y bien ventilados para realizar actividades con ellos.

    Nunca -ni un minuto- dejar a los niños solos en un coche, pues la temperatura sube muy rápidamente en el interior de los vehículos. Como apuntan la Fundación MAPFRE y la Asociación Española de Pediatría en el Dossier Niños en los automóviles y el golpe de calor en la infancia, con una temperatura ambiente de 29ºC, la temperatura interior aumenta casi 20ºC en los primeros 45 minutos de exposición, y si es de 39ºC, la temperatura puede alcanzar los 70ºC. Es más, un menor que permanezca solo en un vehículo durante 10 minutos seguidos a una temperatura exterior cercana a los 25 grados, tiene muchas posibilidades de sufrir un golpe de calor. Medidas como dejar bajadas las ventanillas no son eficaces ni mucho menos suficientes. Por este motivo, si vemos a un niño solo encerrado en un coche, deberemos llamar inmediatamente a los servicios de urgencia e intentar sacarlo cuanto antes.