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Hay millones de microorganismos en el cuarto de baño, aunque muchos de ellos son inofensivos. Tenerlo limpio y desinfectado es muy importante para mantener las bacterias dañinas lejos de tu vida y olvidarte de contraer algunas enfermedades como el E.coli, el Norovirus, la Salmonella o las Campylobacter, que pueden provocar diarreas, gastroenteritis e infecciones urinarias, entre otras.

La preocupación por la higiene se centra casi siempre en este cuarto. Y aunque pienses que el inodoro es uno de los que más gérmenes tiene, quizá estés equivocado. Hay muchos utensilios que usas y que no te imaginas la cantidad de suciedad que tienen. Límpialos bien o tíralos cuanto antes si no quieres contagiarte de alguna molesta infección.

Juguetes de baño

Un estudio realizado por el Instituto Federal Suizo de Ciencia y Tecnología Acuática asegura que los patos de goma albergan bacterias potencialmente portadoras de enfermedades que podrían infectar a niños y adultos. El profesor John Oxford, profesor emérito de virología en la Universidad Queen Mary de Londres, dijo a ‘BBC’ que “el baño es un lugar bastante complicado desde el punto de vista de la higiene. Las personas pasan mucho tiempo limpiando el inodoro, pero sería bueno si todos prestaran más atención a otros objetos y utilizaran aerosoles desinfectantes para limpiarlos”.

La investigación, que se realizó con 19 juguetes diferentes, descubrió que había hongos en el 58% de ellos. El científico que supervisó el estudio recomienda no arrojar agua del pato a la cara de un niño porque podría conducir a “infecciones en los ojos, los oídos o incluso a algún trastorno gastrointestinal”.

Cepillo de dientes

No solo se trata de cuidar tus encías y dientes cepillándote tres veces al día. Este instrumento juega un papel muy importante en tu salud general. Hay que tratarlo con mucho respeto, pues puede ser un foco de gérmenes, incluyendo bacterias intestinales y gérmenes fecales. Además, también debes mantener limpio donde lo vayas a colocar, puedes puede contener microorganismos que luego te llevarás la boca y acabarás pasando por dientes, encías y lengua.

La Asociación Estadounidense Dental recomienda que el cepillo no se guarde en un contenedor cerrado o que se cubra. Los especialistas sugieren guardarlos de forma vertical y, a ser posible, dejarlos secar hasta el siguiente uso. Además, la experta aconseja empaparlos con enjuage bucal antibacteriano: “Se ha demostrado que disminuye el número de bacterias que crecen en ellos”.

Asientos de baño para niños

Si no tienes una bañera especial para tu pequeño, seguro que utilizas este tipo de aparatos. Sabes que tu hijo es demasiado pequeño para sentarlo sin uno de ellos y por eso los pones aquí para que floten. Sin embargo, no brindan una protección del 100%. Un portavoz de la Sociedad Real para la Prevención de Accidentes (ROSPA) explicó que “estos asientos proporcionan una falsa sensación de seguridad porque los bebés pueden ahogarse en solo unos centímetros de agua”.

“Las cosas pueden suceder en pocos segundos y solo se necesita una llamada telefónica o que alguien se despiste un pequeño momento. Es importante mantener al niño al alcance de la mano en todo momento porque no tienen las habilidades motoras para enderezarse. Está claro que si esto sucediera, sería de forma silenciosa y no los escucharías si resbalaran dentro del agua”, añadió.

Pastilla de jabón

Seguro que sería el último lugar en el que te imaginarías que los gérmenes habitan a sus anchas, pero estás equivocado. Oxford explica que “las bacterias pueden asentarse sobre el jabón y moverse de persona a persona o a utensilios más comunes”.

“Si alguien está enfermo y comparte la pastilla, entonces el baño se convierte en un lugar ideal para que las bacterias se expandan y se propaguen al resto. Es mejor usar un dispensador”, asegura. Además, el Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Cuidado aconseja a los equipos de salud pública de las autoridades locales que usen jabón líquido y agua tibia para lavarse las manos.

Toallas

No compartáis nunca una toalla“, comenta Oxford, aunque parezcan inofensivas. Es común tener una de mano que acaba utilizando todo el mundo que visita la casa, así como los que viven allí. Sin embargo, el profesor explica que es mejor evitarlo. Los gérmenes pueden residir sobre ellas durante horas. De hecho, son perfectas para las bacterias, ya que se encuentran en una atmósfera ligeramente húmeda.





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