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Reducir el azúcar de la alimentación es uno de los caballos de batalla de los estados en pro de la salud pública. Y son muchos los que han puesto en marcha desde hace tiempo un impuesto a las bebidas azucaradas, entre ellos Estados Unidos, el gigante de la comida basura, los refrescos y las bebidas energéticas.

En 2016, Filadelfia fue la primera gran ciudad de EEUU en imponer este impuesto, una decisión que propinó un fuerte golpe a las grandes compañías de refrescos. Desde entonces, todas las bebidas azucaradas tienen un gravamen de 1,5 centavos por onza líquida, que deben asumir los distribuidores. Y parece que esta idea funciona.

Según un estudio publicado en la Universidad de Drexel, en Filiadelfia se ha reducido el consumo de refrescos y ha aumentado el de agua. En concreto, las ventas de este tipo de bebidas han caído hasta un 40% mientras que las bebidas energéticas tienen cada vez menos adeptos, ya que sus ventas se ha reducido un 60%. En el caso del agua, el cambio de tendencia es importante. Se venden cada vez más botellas y su consumo se ha disparado un 58%.

El ‘engaño’ de las bebidas de frutas

Sin embargo, y como adelanta la revista ‘American Journal of Preventive Medicine’, hay ciertas bebidas en las que este impuesto parece no hacer mella. En concreto en las bebidas de frutas azucaradas como Sunny Delight, algo que tiene que ver con la percepción de que las bebidas con frutas son más saludables que los refrescos azucarados, a pesar de que contienen una cantidad similar de azúcar agregada. Además, en las zonas de la periferia de la ciudad la venta de refrescos no cae con tanta fuerza, sino que de hecho repunta un 14% ya que hay establecimientos que han logrado burlar durante estos casi dos años la aplicación de este impuesto.

Pero Filadelfia no es la única ciudad de EEUU que ha aplicado este impuesto. Por ejemplo, en Berkeley, en 2015, se implementó un impuesto similar que se reflejó en una caída del 20% del consumo de refrescos. California, Colorado, Boulder y Oakland son algunos ejemplos de ciudades norteamericanas que han seguido esta estela.

En Cataluña cae un 22% el consumo

Fuera de EEUU encontramos ejemplos en México, Chile, Sudáfrica, Fiji, Francia o Finlandia. También en nuestro país, donde Cataluña ha sido pionera a la hora de recaudar este impuestos a las bebidas azucaradas, que se aplica desde el 1 de mayo de 2017. Según un informe que acaba de publicar el Centro de Investigación en Economía y Salud de la Universitat Pompeu Fabra y el Instituto de Economía de la Universitat de Barcelona, dicho impuesto ha sido “efectivo” y ha conseguido el objetivo que buscaba a corto plazo, ya que se ha reducido un 22% el consumo de bebidas azucaradas, lo que equivale a seis litros semanales.

Estos resultados suponen una ingesta de 107 calorías menos por persona y semana entre los consumidores, y el impacto de la aplicación del impuesto es más fuerte en las regiones no turísticas de Cataluña y zonas con las tasas de obesidad más altas.





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