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Es un hecho: durante los últimos cinco años, la epidemia de obesidad se ha agravado en todo el mundo, aunque el ritmo haya descendido ligeramente. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha difundido un informe que aseguraba que en 2017 el 19,5% de la población total es obesa. España no es uno de los países peor parados, ya que el informe señala que nos hemos estabilizado (junto con Reino Unido, Italia y Corea), pero deberíamos tener cuidado. El documento calcula que en el año 2030, el 21% de la población de nuestro país tendrá problemas de sobrepeso.

Científicos de todo el mundo estudian a día de hoy las técnicas más adecuadas para frenar el avance de este problema que amenaza a toda la población mundial. Algunos de ellos han desarrollado un enfoque radical para el tratamiento de la obesidad por el que la grasa blanca “mala” se sustituye por un tejido adiposo marrón “bueno” que quema calorías de forma mucho más rápida, informa ‘The Guardian’. ¿Cómo? A partir de una nueva técnica basada en la más puntera tecnología.

“La idea general es manipular la grasa marrón ‘buena‘ fuera del cuerpo para devolverla como un transplante”, afirma Brian Gillette, investigador del NYU Winthrop Hospital y fundador de la starup Ardent Cell Technologies. “Esto evitaría el uso de medicamentos para controlar el peso, que pueden tener efectos secundarios perjudiciales, así como de la cirugía bariátrica invasiva, que puede ser arriesgada y limitada en cuanto a efectividad”. Hasta ahora, dicha tecnología solo se ha probado en células humanas y ratones, pero si se demuestra que la técnica funciona en humanos, podría convertirse en un tratamiento muy efectivo para para la diabetes y la obesidad.

La mayoría de las grasas en el cuerpo son tejidos “blancos” insalubres depositados alrededor de la cintura, las caderas y los muslos. Pero también se encuentran pequeñas cantidades de grasa “marrón” ávida de energía alrededor del cuello y los hombros y dentro de las reservas de grasa blanca. La grasa marrón genera calor al quemar el exceso de calorías. Gillette estima que en un adulto aproximadamente existen de 50 a 100 gramos de este tipo, el 20% del gasto de energía diario de una persona. “Es uno de los tejidos más metabólicos del cuerpo”, señala Gillette.

La grasa blanca acaba convirtiéndose en marrón de forma natural con la exposición al frío y el consumo de medicamentos, junto con sus respectivos efectos secundarios. La técnica consiste en succionar el sebo malo y sustituirlo por injertos o reconstrucción de grasa buena. El último estudio, publicado en la revista ‘Scientific Reports’, descubrió que las células de grasa humana podrían convertirse en grasa marrón después de ser bañadas en productos químicos durante unas pocas semanas en un biorreactor.

Este proceso se llevó a cabo en ratones durante un segundo experimento. Después de haber sido alimentados con una dieta alta en grasas, se les inyectó sebo marrón. El tejido resultante demostró conservar sus cualidades de grasa marrón, en lugar de volver a la grasa blanca, durante ocho semanas. El experimento no constató que los ratones implantados perdieran más peso. El equipo de cientifícos reconoció que se necesitaría más trabajo para probar si la técnica podría funcionar como una terapia efectiva para perder peso o tratar la diabetes, y qué dosis sería la adecuada.





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