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El derrame cerebral es una de las principales causas de discapacidad en adultos. Actualmente, el único tratamiento para los que sufren este trastorno es la rehabilitación física pero no existen medicamentos que ayuden a la recuperación neurológica. Un derrame ocurre cuando una zona del cerebro queda privada de oxígeno debido al bloqueo o rotura de un vaso sanguíneo. Cuando esto sucede, las células de la zona afectada comienzan a morir.

Conocer los signos y dar con un tratamiento temprano puede disminuir el daño causado por un accidente cerebrovascular o prevenirlos por completo. Aquí van unos cuantos pasos que se deben seguir recopilados por ‘The Guardian’, desde controlar la presión arterial hasta mantener el colesterol bajo control.

Reconocer las señales

Una cuarta parte de los derrames cerebrales ocurren en personas menores de 65 años, y el daño causado varía desde cambios mínimos recogidos en un escáner hasta la pérdida del habla, dificultad para encontrar las palabras y pérdida de la sensibilidad nerviosa en un lado del cuerpo o en la cara. Hasta un quinto de ellos son fatales. Un diagnóstico y tratamiento temprano implica siempre un mejor resultado.

La prueba más rápida y sencilla es simplemente prestar atención a tu rostro y a los gestos. ¿Puedes sonreír? ¿Puedes levantar los brazos y mantenerlos en alto? ¿Tu fluidez verbal es todo menos fluida o difícil de entender? Si notas algunos de estos signos, más vale que llames a un servicio sanitario. Otros síntomas con los que actuar de forma urgente son la debilidad repentina, el entumecimiento de un lado del cuerpo, la borrosidad espontánea o pérdida de visión, confusión, caídas repentinas o dolores de cabeza muy intensos.

Vigilar la tensión

La presión arterial alta es un claro factor de riesgo. Lo mejor que puedes hacer es revisarla periódica y continuamente. En Estados Unidos, los farmacéuticos toman la tensión en las peluquerías, ya que los afroamericanos no pueden acudir regularmente al médico y además, están infrarrepresentados en los ensayos clínicos. En el Reino Unido, las personas de origen africano o caribeño son más propensas a tener la presión arterial alta, derrames cerebrales y diabetes, aunque menos a padecer enfermedades cardiovasculares.

Para bajar la tensión, se recomienda cambiar tu estilo de vida: una dieta sana y equilibrada y salir más a caminar. Los medicamentos, siempre con receta de tu médico de cabecera. A pesar de todo, hay personas que siguen teniéndola alta tras todos estos tratamientos convencionales.

Tómate el pulso

Una frecuencia cardíaca irregular aumenta el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. El adelgazamiento de la sangre (anticoagulación) reduce significativamente el riesgo de derrames cerebrales. El corazón también puede recibir una descarga eléctrica (cardioversión), un tratamiento para destruir la fuente eléctrica no autorizada del problema o mediante un marcapasos para anular el latido cardíaco irregular.

Algunas personas experimentan palpitaciones, pero muchas no sienten ningún síntoma. La mejor forma de detectarlo es controlar y prestar atención a tu pulso cardíaco.

Cuidado con la diabetes

Uno de cada dieciséis personas vive con diabetes y un 12% estimado aún no lo sabe. La diabetes no diagnosticada y que no se trata es un importante factor de riesgo de accidente cerebrovascular. Es más probable que seas diabético por herencia o sobrepeso. Para saberlo, puedes comprar kits de autodiagnóstico, pero es más económico obtener un chequeo médico completo en tu centro médico si tienes entre 40 y 74 años.

Deja de fumar

Fumar, evidentemente, empeora la situación. Cuanto más fumas, mayor es el riesgo, por lo que si no puedes dejarlo, al menos reduce su consumo. Si lo logras, el riesgo de sufrir un derrame será el de un no fumador dentro de cinco años. Si no puedes dejarlo de ninguna manera y estás cansado de intentarlo sin conseguir resultados, puedes pasarte a cigarrillos eléctricos para quitar el mono o probar los famosos parches de nicotina.

Foto: iStock.

Ese colesterol…

Altos niveles de colesterol en sanrge pueden obstruir las arterias. Si algún miembro de tu familia ha tenido enfermedades cardíacas a una edad temprana o un accidente cerebrovascular a una edad menor de los 60 años, es posible que haya una tendencia genética si tienes el colesterol notablemente elevado, incluso si llevas un estilo de vida impecablemente saludable. Una prueba de sangre en una mañana de ayuno te indicará si hay un problema del que preocuparse. De nuevo, puedes adquirir un kit de autodiagnóstico o hacerlo en una farmacia.

También es necesario medir la presión arterial y los niveles de glucosa; no tiene sentido preocuparse por el colesterol si ignoras estos dos. Los niveles altos de colesterol se pueden reducir si pierdes peso, haces ejercicio, reduces los alimentos ricos en grasas y, si es necesario, tomas medicamentos. En todo caso, es imprescindible que consultes a tu médico.

Mini-derrames

Los ataques isquémicos transitorios (TIA) causan los mismos signos de advertencia que un derrame cerebral, pero generalmente duran alrededor de media hora y remiten completamente a las 24 horas. Sin embargo, el 40% de las personas con un TIA sufrirá posteriormente un accidente cerebrovascular, y el riesgo es mayor si tienes más de 70 años, tensión alta o diabetes. Sobre todo si los síntomas duran más de 90 minutos.

Los tratamientos para los TIA incluyen medicamentos anticoagulantes y un control cuidadoso de los factores de riesgo (glucosa, colesterol y tensión alta). Las personas a menudo se sienten consternadas porque terminan tomando un cóctel de drogas a pesar de haberse recuperado por completo de la TIA, pero al final son necesarias para evitar un derrame cerebral.





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