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Kathleen Turner fue una de las mayores estrellas de Hollywood con éxitos como ‘La joya del Nilo’ o ‘La guerra de los Rose’. La ‘sex symbol’ de la década de 1980 acabó desapareciendo de la pantalla de un día para otro. Tras cumplir los 40, en la plenitud de su carrera, fue diagnosticada con artritis reumatoidea, una enfermedad que fue cambiando su aspecto y una de las principales razones de su ausencia.

“Creo que mucho del daño hecho por esta dolencia ha sido solucionado con las cirugías. Sin embargo, la curación ha sido un proceso largo y traumático. Cada mes de octubre, durante doce años, tuve que someterme a una operación. Pero el dolor no me detiene. Lo tolero bastante bien”, aseguraba en una entrevista en ‘Vulture’.

“Es difícil entender el nivel de dolor que conlleva esta enfermedad. La artritis reumatoidea llegó cuando tenía 30 años, el último año en que la industria del cine me consideró una protagonista sexualmente atractiva… En ese momento había muy poco conocimiento público sobre enfermedades autoinmunes, por lo que me encontraba en la incertidumbre“, explica la artista de 64 años.

El único tratamiento efectivo en la década de 1990, cuando se le diagnosticó fue “dosis masivas de esteroides” con “multitud de efectos secundarios”, añade recordando momentos en los que quería coger una botella y no podía sostenerla, por lo que la gente asumió que estaba borracha. “Algunos medicamentos cambiaron mi aspecto e interfirieron con mi capacidad para memorizar los guiones y textos. Me sentí muy insegura”, continúa.

En qué consiste esta enfermedad

Es la inflamación persistente de las articulaciones. Vivir con ella es posible siempre y cuando se haya realizado un diagnóstico temprano y así, mediante tratamiento, se consigan frenar los síntomas de una enfermedad que podría acabar con la articulación y deteriorar de forma considerable la calidad de vida. En España la sufren al menos 200.000 personas, según recoge la guía para pacientes de la Sociedad Española de Reumatología (SER).

Todo empieza con una sensación de rigidez en las articulaciones (sobre todo de manos y pies, pero también de codos, hombros, cuello, mandíbula, caderas, rodillas y tobillos) nada más despertarse. Este agarrotamiento matutino puede venir acompañado de cansancio, fiebre, pérdida de apetito y debilidad muscular, un cuadro que sugiere que en unas semanas, quizá meses, aparecerá el dolor y los signos de la inflamación, es decir, hinchazón, sensación de calor y enrojecimiento de las zonas comprometidas. “Tienes que seguir moviéndote, mantenerte flexible y activa o solo irás cuesta abajo”, explica la actriz.

A partir de aquí, la evolución del trastorno es muy variable, pero para la mayoría los síntomas progresan a lo largo de toda la vida. Es, por tanto, degenerativa, y suele afectar más a las mujeres. A día de hoy ni tiene cura ni se conocen con certeza sus causas. Sí sabemos que, al igual que otras enfermedades como las esclerosis o la fibromialgia, tiene un origen autoinmune: es causada por un fallo de nuestro sistema inmunitario que ataca por error a las células del propio organismo. Y este fallo, como apuntan cada vez más investigaciones, podría estar ocasionado por un cambio de nuestra flora intestinal.

Lucha continua

Sea como fuere, cada vez se están destinando más recursos no solo a descubrir su cura en el laberinto microbiótico de nuestro intestino sino también a entender cómo prevenirla.

Turner nunca se ha rendido. Tras ser diagnosticada, los médicos le dijeron que nunca más podría volver a caminar y que pasaría el resto de su vida en una silla de ruedas. Lejos de aceptarlo, despidió a su especialista y comenzó a someterse a una serie de cirugías que ahora le permiten seguir actuando.





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