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Vas a colgar los platos en el estante más alto y aparece. Te pones una camiseta, te secas el pelo o simplemente estás sentado en tu oficina y ahí está. El dolor de hombros es una de las problemas físicos más comunes de la actualidad y debido a su difícil inmovilización (los utilizamos en los movimientos más cotidianos e inevitables), resulta especialmente molesto (limita mucho lo que puedes o debes hacer) para la persona que lo padece.

A diferencia de las rodillas, los tobillos y los codos, que actúan más como bisagras, los hombros tienen un rango de movimiento mucho más amplio. Pero tener este tipo de movilidad es lo que los hace tan propensos al dolor y las lesiones. De hecho, este tipo de afección es una de las razones más comunes por las que las personas acuden a un fisioterapeuta, afirma Robert Kaufman, especialista clínico de NYU Langone’s Rusk Rehabilitation.

Por qué

No siempre proviene de una lesión traumática. Algunas veces es un desgaste y otras veces proviene de algo completamente ajeno a esta parte del cuerpo, como la enfermedad de la vesícula biliar. Te contamos algunas causas comunes y qué puedes hacer al respecto. A menudo, es el resultado de levantar algo que es más pesado de lo que los hombros pueden soportar. Por ejemplo, Kaufman asegura que simplemente mover una maleta pesada puede causarlo. “Es muy común que esté simplemente sobrecargado y esto ejerza presión sobre el manguito rotador”.

“Los problemas más comunes que vemos están relacionados con esto”, afirma Miho Tanaka, director del programa de medicina deportiva femenina y profesor asociado en el Departamento de Cirugía Ortopédica del Hospital Johns Hopkins. Este manguito es una envoltura de músculos que conecta la cabeza del hueso del brazo superior con el hombro. “También ayuda a levantar y llevar los brazos hacia arriba”, agrega. Cuando se usa en exceso puede provocar inflamación en forma de tendinitis o causar una rotura.

Desequilibrios musculares

Asegúrate de variar la forma en que fortaleces los hombros. Es clave para prevenir los desequilibrios musculares y mejorar la flexibilidad articular. “Digamos que si siempre haces ‘press de banca’ o ‘curl’ de bíceps y nunca vas a la máquina de filas ni haces ejercicios de extensión de este grupo muscular, vas a tener un desequilibrio en el entrenamiento”, asevera Kaufman.

Bursitis

Es un trastorno doloroso que afecta las pequeñas bolsas rellenas de líquido (bolsas sinoviales) que proporcionan amortiguación a los huesos, tendones y músculos alrededor de las articulaciones. Ocurre cuando estas bolsas se inflaman y aparece en articulaciones que realizan movimientos repetitivos de forma frecuente. Por lo general, el tratamiento implica descansar la articulación afectada y protegerla de más traumatismos. En la mayoría de los casos, el dolor desaparece en unas semanas.

Dolor sin movimiento o cuando lo presionas, que lo sientas demasiado rígido o que esté enrojecido e hinchado son algunos de los síntomas. Generalmente, los médicos pueden diagnosticarlo de acuerdo con la historia clínica y una exploración física. Suele mejorar solo, pero si medidas conservadoras como el descanso o un analgésico no funcionan, es posible que necesites otro tipo de medicamentos, terapia, algún dispositivo de asistencia o inyecciones.

Inestabilidad

Hay muchos escenarios que pueden terminar en una dislocación traumática, pero a veces no es necesario un golpe fuerte. “Algunas personas tienen predisposición a las dislocaciones”, dice Kaufman. Esto se llama inestabilidad del hombro, y puede hacer que las personas sientan que esta zona está a punto de salir de su lugar en cualquier momento.

Al igual que otros problemas en esta zona, el entrenamiento de fuerza será esencial para la recuperación. Los pacientes se deben someter específicamente a un circuito que los estabilice. Un ejercicio es mantener el brazo y el hombro en una posición (tal vez en algún lugar cerca de donde se dislocó) mientras se mantiene una banda de resistencia. Después pide a otra persona tirar suavemente en diferentes direcciones mientras se resiste a sus movimientos. “De forma que lo estás girando para evitar que se mueva”, dice.

Capsulitis adhesiva

El hombro congelado es una causa habitual de dolor y rigidez que pueden prolongarse de dos a tres años antes de desaparecer, y en las primeras etapas puede ser muy intenso. Los traumatólogos calculan que entre un 3 y un 5% de la población lo padecerá en algún momento de su vida. Aunque este porcentaje total puede parecer bajo, aumenta considerablemente entre determinados colectivos: el 80-90% de los casos se da en mujeres de entre 40 y 70 años, especialmente después de la menopausia.

Este trastorno empieza provocando un dolor muy intenso en el hombro que suele empeorar por la noche. Este suele iniciarse de forma repentina y sin una causa que lo justifique (mal gesto, lesión…). Al cabo de un tiempo, la persona que lo sufre empieza a notar una rigidez en la articulación que acaba derivando en la dificultad o imposibilidad de mover el hombro con normalidad.

Se produce cuando existe una inflamación en la cápsula de la articulación, lo que dificulta la movilidad de los ligamentos que unen los huesos que forman el hombro. Sin embargo, la causa que lo provoca todavía es desconocida. La inmovilidad aumenta progresivamente hasta que la persona es incapaz de realizar gestos tan habituales como elevar el brazo y pasar la mano por encima de la cabeza o llevarlo hacia la espalda. Acude a tu traumatólogo porque el proceso de recuperación es muy lento.

Síndrome de pinzamiento

Es la función o movilidad restringida de una articulación causada principalmente por el dolor. El pinzamiento afecta a menudo a esta zona, pero también puede aparecer en otras articulaciones, como por ejemplo la cadera. Los términos síndrome de compresión y tendinitis del manguito de los rotadores hacen referencia a la causa del dolor. Con algunos movimientos y en determinadas posiciones no hay espacio suficiente para alojar sin dificultades todas las estructuras existentes.

En la mayoría de casos el espacio de debajo el techo del hombro (subacromial) se estrecha y el tejido empuja contra el acromion o se queda atrapado en él. Este es un saliente óseo del omoplato que se encuentra encima de la articulación del húmero. En caso de que ocurra pinzamiento en esta parte del cuerpo, los médicos hablan de síndrome de pinzamiento subacromial.





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