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¿Estás muy nervioso, tienes mucho miedo o malestar intenso aunque no haya nada que temer y ha ocurrido así, sin ningún motivo? Es posible que estés sufriendo un ataque de pánico. Es tentador presionarte a ti mismo e ignorar cualquier pensamiento negativo. Para algunos, eso genera sentimientos de culpa por tener esas ideas, algo que la modelo Gisele Bündchen ha confesado con franqueza en una nueva entrevista con ‘People’.

En ella detalló por qué ha elegido desvelar sus problemas de salud mental, así como los ataques de pánico que experimentó por primera vez hace más de una década y que la llevaron a echar un vistazo exahustivo a su salud general.

“Por fuera parece que las cosas son perfectas, pero no tienes idea de lo que está sucediendo realmente”, aseguraba Bündchen, explicando por qué decidió compartir sus miedos en su próximo libro autobiográfico, ‘Lecciones: Mi camino hacia una vida con sentido’. “Sentí que tal vez era el momento de compartir algunas de mis vulnerabilidades, y en el proceso me di cuenta de que todo lo que he vivido, nunca lo cambiaría, porque creo que soy quien soy debido a esas experiencias“.

Cuáles son los síntomas

El sistema nervioso de algunas personas activa señales de alarma en momentos inapropiados. Estas sienten las mismas sensaciones físicas y emocionales que si experimentaran que sus vidas estuvieran realmente amenazadas. Los ataques pueden provenir de la nada, en lugares donde no existe el más mínimo peligro real. A pesar de que, habitualmente, duran sólo unos pocos minutos, las crisis de pánico hacen que estas personas se sientan como si fueran a tener un ataque al corazón, desmayarse, o volverse locas.

La supermodelo asegura que escalar al éxito no fue fácil, y que la sensación de ansiedad la llevó a tener ataques de pánico constantes. El primer incidente sucedió en un avión en 2003 y a partir de ahí, la ‘top model’ le cogió miedo a los túneles, ascensores y otros espacios cerrados. “Me sentí impotente. Tu mundo se vuelve cada vez más pequeño y no puedes respirar. Es la peor sensación que he tenido“.

Los síntomas más comunes de una crisis de pánico son: palpitaciones, sudoración, miedo a morir, a desmayarse, a perder el control o a volverse loco, dolor en el pecho, mareos, temblores, sensaciones de frío o calor, ahogos, náuseas, debilidad y sensación de irrealidad, entumecimiento de extremidades, sensación de hormigueo y atragantamiento. Además, el ataque es seguido de inquietud o preocupación por de padecer uno nuevo así como también aparecen cambios significativos en el comportamiento destinados a evitar los ataques.

Se puede confundir

Fue cuestión de tiempo que esto le empezara a abordar en su propia casa y, entonces, la brasileña empezó a contemplar el suicidio. “Empecé a pensar: ‘si salto de mi balcón, esto se acabará y nunca más tendré que preocuparme por la sensación de que el mundo se me viene encima”, admite. Afortunadamente, buscó la ayuda de un especialista que le recetó Xanax, algo que no le sentó bien. “La idea de ser dependiente de un medicamento me hacía sentir incluso peor, porque estaba en plan, ‘¿Qué pasa si algún día no me lo tomo? Entonces, ¿qué? ¿Moriré?’ Lo único que sabía era que necesitaba ayuda “, asevera.

Debido a que los síntomas se superponen con los de un ataque cardíaco o de asma, no es raro que las personas supongan que están experimentando una afección así en lugar de un problema de salud mental. Aunque algunos simplemente sienten uno ocasional sin ningún problema duradero, otros desarrollan un trastorno, una condición en la que las personas lo sufren de forma recurrente y se ponen nerviosos por la próxima vez que puedan sufrir uno.

Por esa razón, Gisele decidió optar por un remedio natural y con la ayuda de sus médicos hizo cambios en sus hábitos alimenticios y en su estilo de vida en general. “Antes fumaba cigarrillos, bebía una botella de vino y tres frappucinos de mocca todos los días. Lo dejé todo“. Además, cortó el consumo de azúcar y recurrió al yoga para combatir el estrés.

Cómo tratarlo

Frecuentemente estos ataques están acompañado por otros trastornos, particularmente ansiedad, especialmente la agorafobia, la depresión y/o problemas por abuso de sustancias. Varios estudios muestran que el 30% o más de las personas tienen depresión. Actualmente, quien sufre ambas puede mejorar con un tratamiento adecuado. La recuperación puede ocurrir en cuestión de meses, pero puede llevar más, dependiendo de las circunstancias individuales.

Si crees que experimenta uno, debes cambiar el foco de atención. Piensa en otra cosa, cambia de conversación y ponte a trabar en algo. Realiza una actividad que permita no darle importancia a los síntomas que estás sintiendo. Trata de no hiperventilar y respirar más lentamente.

Además existen programas de tratamiento que combinan la terapia conductual, la cognitiva y la medicación. Las técnicas de relajación como la del control respiratorio son recursos útiles empleados en una terapia comportamental. Habla con tu médico e intenta ponerle fin a esta afección. Un especialista tiene la clave para solucionarlo.





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