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“Mandrake, ¿ha oído alguna vez hablar de la fluorización del agua? Es el complot comunista más monstruoso y terrible que el hombre jamás haya tenido que afrontar”.

Seguramente ni Stanley Kubrick imaginaba en 1964 que su comedia ’¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú’ volvería a estar de actualidad más de 50 años después. ¿Por una nueva y loca Guerra Fría? ¡Qué va!, por algo mucho más increíble: la vuelta de uno de los bulos que mueven toda la trama de la película, la fluorización del agua. Hoy, en pleno siglo XXI, y sin soviéticos a la vista, hay empresas que se están haciendo millonarias por vender agua sin tratar ni filtrar, tal y como sale del subsuelo. Es verdad que no echan la culpa a los rusos, ni hablan de complot: pero no les hace falta, con decir que la del grifo es mala ya les vale para cobrar a unos 3 euros el litro, y quedarse sin ‘stock’.

Nacida en Silicon Valley, la ‘capital’ de la tecnología mundial, hace unos tres años, la última moda entre las terapias alimenticias alternativas en Estados Unidos es la de beber la llamada ‘agua cruda’. Cada vez más gente en California y otros estados están dejando el agua convencional del grifo, o de botella, por una especie de líquido que, aseguran, es agua sin esterilizar, filtrar ni ningún otro tipo de tratamiento. ¿Los beneficios? Entre otros, evitar los supuestos daños que, aseguran sus deferensores, causa en la salud la fluorización del agua que se realiza en países como EEUU. Químicos y microbiólogos se echan las manos a la cabeza ante semejante propuesta, que califican de totalmente “absurda”. Casi tanto como el complot comunista de Kubrik.

Apoyada por personajes como Doug Evans, el creador de Juicero (la ‘startup’ que se hundió estrepitosamente hace unos meses después de recaudar 80 millones de euros para crear exprimidores ‘wifi’ y venderlos por 700 dólares), ha llegado a popularizarse de tal manera que ha puesto en alerta a las autoridades sanitarias del país.

En Estados Unidos, y según publica The New York Times en un extenso reportaje, empresas como Zero Mass Water han recaudado más de 20 millones de euros para llevar adelante su idea: vender una especie de cisterna que instalan en tu casa por 4.500 dólares y que te permite recolectar todo el agua de la lluvia para no tener que beber la del grifo. No es la única. Otra compañía similar, Live Spring Water, cobra casi 4 dólares (3,2 euros al cambio) por cada litro de agua sin tratar.

“No tiene ningún sentido, y encima puede ser muy peligroso para el consumidor, que podría contraer numerosas enfermedades”, comenta a Teknautas el nutricionista, biólogo y divulgador Juan Revenga. Él, que asegura estar impresionado con que la gente todavía se crea estas historias, clasifica esta moda entre las soluciones absurdas que busca sacar el dinero a los “ricos idiotas”. “Lo más preocupante es que se lo crea la gente que no puede pagarlo y acaben dejando todos sus recursos en estos productos ‘milagrosos’”, explica.

El bioquímico y divulgador científico José Miguel Mulet coincide con Revenga. Asegura que esto del ‘agua cruda’ es una auténtica locura, y un paso atrás. “Es absurdo ensalzar las supuestas bondades del agua sin tratar cuando la primera causa de muerte en los países en desarrollo es precisamente la falta de agua potable”, comenta Mulet a este periódico. “El cloro, que es uno de los químicos con los que se trata el líquido, es el segundo elemento después del yodo que más vidas ha salvado”, concluye.

¿Podría llegar a España?

El negocio lleva funcionando al menos tres años en Estados Unidos, aunque solo se ha comenzado a popularizar recientemente. En España todavía no han aparecido iniciativas interesadas en explotar esto del ‘agua cruda’, al contrario de lo que ya ocurre con otros productos similares como el ‘agua hidrogenada’. ¿El motivo? Los científicos consultados por este medio no dan una razón clara pero sí apuntan al desconocimiento y, en menor medida, a la legislación.

“Yo estoy seguro de que en cuanto algún sinvergüenza vea que con esto se puede hacer millonario lo traerá a España, pero es cierto que hay bastante diferencia en lo relativo a la legislación entre ambos países”, comenta Revenga. Por su parte, Mulet cree que al igual que ha pasado como con otros productos milagrosos también llegará, pero todo depende de si la gente se cree, o no, lo que estas compañías les cuentan.

A día de hoy la normativa española es bastante estricta en cuanto a la comercialización del agua. Aunque se permite que el líquido de un manantial se pueda llegar a comercializar sin ningún tratamiento, no puede aterrizar en ningún mercado sin pasar antes por una serie de estrictas pruebas de seguridad sanitaria. “Aquí no puedes ir a un manantial, meter una botella, llenarla y venderla directamente. Algo que sí es posible hacer en Estados Unidos”, comenta el nutricionista.

Doug Evans, creador de la desaparecida 'startup' Juicero: vendía exprimidoras wifi por 700 dólares que sacaban la misma cantidad de zumo que un exprimidor manual de 20 dólares. (Foto: Youtube)

Esta práctica es la que aseguran llevar a cabo gente como el fundador de Juicero que ya en septiembre de este año contó que iba al manantial más cercano a San Franciso a coger agua para luego llevársela al conocido festival de música ‘Burning Man’ con el objetivo de compartirla y venderla. “No he probado el agua del grifo en mucho tiempo”, comentaba el emprendedor.

A pesar de la normativa, sí hay alternativas que estarían permitidas en España, como la mencionada cisterna de Zero Mass Water. De hecho es algo que ya se ha usado en España, como recuerda Mulet. “Es como las cisternas que durante muchos años se han utilizado como método de subsistencia en las zonas de costa. La diferencia es que ahora en Silicon Valley lo están vendiendo como algo lujoso”. Y, peor aún: sin regular.





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