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Dejemos algo claro. El inodoro no es un pozo sin fondo donde puedas tirar todo lo que quieras y desaparezca como si de un agujero negro se tratase. Las cosas no van a parar a algún lado tras apretar el botón. Si eres de los que lanzan todo por el retrete, conseguirás que muchas cosas queden atrapadas en las tuberías, se contaminen ríos, se atasquen los proceso de tratamiento de aguas residuales y se dañe el medio ambiente en general. Las tuberías y cloacas obstruídas cuestan mucho dinero a los propietarios, y millones a las ciudades cada año. ¡Recuerda al monstruo de las toallitas!

Parece obvio, pero la gente no lo debe tener muy claro: solo se pueden echar a la taza del váter tus defecaciones, orines y papel higiénico. En Nueva York, se estima que se han gastado 18 millones de dólares (16,5 millones de euros) en los últimos cinco años en reparar los estragos. En Europa, un informe de la asociación que agrupa a las empresas de abastecimiento y saneamiento de 27 países (EurEau) sostiene que las toallitas generan un gasto de entre 500 y 1.000 millones de euros cada año, “incluyendo la eliminación de estos residuos”. A continuación os ponemos una lista de objetos que no debes tirar por ahí bajo ningún concepto:

Toallitas

El año pasado muchas ciudades españolas sufrieron atascos en sus sistemas de saneamiento. Un caso muy sonado fue el de San Javier, en Murcia. No es algo inusual. Este tipo de atascos ocurren casi a diario. Empresas especializadas combaten este tipo de problemas. Son atascos muy difíciles de eliminar.

No deshacerse de este tipo de toallitas de forma correcta tiene, además del coste económico, una serie de graves consecuencias medioambientales. Este tipo de deshechos se acumulan en los fondos marinos, donde desprenden partículas de plástico. En España ya se han hecho varias campañas de concienciación. Una simple papelera al lado del inodoro nos ahorraría gran parte del problema.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha denunciado varias veces que este producto no es desechable ni biodegradable, a pesar de que la mayoría de ellas se anuncian como tales, provocando “graves consecuencias económicas y ambientales“. La OCU recuerda que mientras el papel higiénico se desintegra en el agua casi por completo (al 95 %) en sólo media hora, sólo un 36 % de toallitas húmedas se descomponen después de dos días en el agua.

Preservativos

También se quedan atrapados dentro de las tuberías y a lo largo de los equipos de las plantas de tratamiento de aguas residuales. Deben tirarse la basura, ya que están hechos en su mayoría de látex y están diseñados para no romperse.

En muchas ocasiones suelen aparecer flotando en las alcantarillas de algunas ciudades, como en Londres. Los profilácticos han llegado a protagonizar atascos dignos de noticia, como el que se produjo en las alcantarillas de unos Juegos de la Commonwealth en 2010, según se hizo eco The Guardian.

Arena y caca de gato

Si tienes uno sabrás que da bastante pereza tener que estar limpiando los residuos de este animal. Debes ponerlo todo en una bolsa y tirarlo a la basura. Las heces de gato pueden contener una parásito que sobrevive al proceso de tratamiento de las aguas residuales. Es dañino para los seres humanos y la vida acuática que vive alrededor de las plantas que trabajan en el proceso de limpieza.

En cuanto a la arena, también debes ponerla en el cubo, si la tiras por el retrete puede crear bloqueos catastróficos en las tuberías, ya que el material es absorbente y puede expandirse y endurecerse causando un tapón enorme.

En este apartado también podemos añadir a los animales pequeños que se mueren en casa como peces o hámsters. Muchos pensarán que no pasa nada, pero lo cierto es que deben o enterrarse o tirar en la basura (quizá diciendo unas palabras amables de despedida) porque pueden propagar enfermedades o parásitos en el sistema de agua.

Pelo

De manera natural, nuestro cabello está en continuo proceso de regeneración: los pelos con los que nacimos no son los que nos acompañarán toda la vida, sino que se van renovando: cada pelo vive de 2 a 6 años y pasa por tres fases en lo que se conoce como ciclo de vida capilar: crecimiento, estancamiento y caída. Aunque es difícil dar un dato promedio, se calcula que una persona tiene unos cien mil pelos, y cada día perdemos de 50 a 150 cabellos, así que es normal que al peinarnos muchos de nuestros pelos se queden en el cepillo.

La mayoría de los pequeños atascos se suelen producir en el bote sifónico. Sin embargo, son muchas las ocasiones en las que la obstrucción se produce en la válvula del desagüe. Intenta cada vez que te peines, tirar esa bola a la papelera. Y lo mismo cada vez que te duches, limpia el desagüe y evita futuros problemas. Si quieres que sea una limpieza desagradable, compra una rejilla metálica que evite que estos se cuelen.

Todo a la basura. (iStock)Tampones, algodón o bastoncillos

No solo el aplicador del tampón debe ir a la basura, el algodón también. Puede resultar asqueroso pero tras usarlo debes echarlo en la papelera. Mejor así para que no que se quede atascado en la planta de tratamiento y alguien lo tenga que retirar manualmente. Junto este producto, el algodón y los bastoncillos para los oídos tampoco se rompen. Se acumulan durante meses e incluso años formando una bola de grasa que finalmente bloquea los desagües.

Muchas marcas los presentan como productos ecológicos por estar hechos de materias orgánicas, pero si se tiran al WC pueden llegar a los sistemas de saneamiento, produciendo atascos y generando daños en los sistemas hidráulicos.

Aceite y productos químicos

En cuanto a los aceites vegetales, al ser vertidos por el desagüe provocan unas bolas de grasa que atascan los colectores dificultando la salida de los gases y dando lugar a los malos olores que se dan a veces en las ciudades. Jabones y detergentes son sustancias formadas por fosfatos que, si se vierten de forma excesiva en el agua, pueden provocar el crecimiento de algas en perjuicio de otras formas de vida acuática. Tras desecharlos tienen que eliminarse a través de unos procedimientos químicos muy costosos.

Sobra hablar de pesticidas e insecticidas. Se trata de sustancias químicas utilizadas para la desinfección de los cascos urbanos. Pero tienen un efecto muy grave sobre las estaciones de tratamiento. Según los gestores de las redes de agua, provocan las más altas tasas de emisiones en colectores y saneamientos públicos. Pinturas y disolventes deben ir a los puntos verdes de la ciudad.





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