La fe de Croacia se llama Zlatko Dalic

0
46

SPORTYOU

  • El seleccionador croata cogió al equipo en la repesca y ahora está a dos partidos de la gloria absoluta.
  • Se agarra a sus profundas creencias católicas para coger confianza en momentos de crisis.
  • Modric y Rakitic se visten de Suker y Boban 20 años después.
  • Subasic, el héroe de los penaltis de Croacia.

El nombre de Zlatko Dalic va a estar unido para siempre a la historia del fútbol croata, después de haberse convertido en el seleccionador que les ha llevado a unas semifinales de un Mundial 20 años después. Es el éxito de un ‘soldado’ que fue llamado a filas cuando su país más le necesitaba. El empate en la fase de clasificación ante Islandia les dejó al borde de la eliminación, y a Davor Suker, presidente de la Federación, no le quedó más remedio que prescindir de Ante Cacic y poner como sustituto a Dalic. La decisión no fue recibida bien por todos, pero la confianza ha obtenido sus frutos.

Dalic nació en 1966 en Livno, en la actual Bosnia-Herzegovina. Su carrera como futbolista se centró en Croacia: centrocampista de contención, jugó 235 partidos y anotó 19 goles en sus 17 temporadas como profesional entre sus cinco equipos: Hajduk Split, Cibalia Vinkovic, Buducnost Podgorica, Velez Mostar y Varteks Varazdin.

Su paso a los banquillos tampoco fue nada del otro mundo, ya que como como entrenador su mayor éxito fue disputar (y perder) la final de la Champions League asiática con el Al-Ain de los Emiratos Árabes Unidos en 2016. Antes había entrenado en Croacia, Albania y Arabia Saudí, en equipos menores.

Este era el bagaje con el que Suker decidió que era el hombre perfecto para llevar a la selección ajedrezada al Mundial de Rusia. En su primer partido con Croacia, Dalic venció en Kiev a Ucrania (0-2) y logró una contundente victoria ante Grecia (4-1) en la repesca. Objetivo conseguido: Croacia estaba en el Mundial.

Dalic se ha convertido en el entrenador que revolucionó la selección croata desde la tranquilidad y la fe. Su amuleto es un rosario, que siempre lleva en el bolsillo, y que agarra con fuerza cuando necesita la calma necesaria para afrontar las decisiones necesarias en busca del éxito.

«Todo lo que he conseguido en mi vida y carrera profesional se lo debo a mi fe y estoy agradecido a mi querido Dios. Cuando siento que estoy en un mal momento, pongo mi mano en el bolsillo, me aferro a mi rosario y luego todo es más fácil«. Dalic confía en su fe y los jugadores creen en él para llevar a lo más lejos a Croacia. «Trajo ideas nuevas, es lo que necesitábamos», confesó Perisic sobre el seleccionador.

Su carácter tranquilo no le impide usar la mano de hierro si es necesario. Dalic sabe escuchar, pero es quien decide todo en la selección croata. El mejor ejemplo es la expulsión de Nikola Kalinic, uno de los futbolistas clave del equipo. Dalic tomó la decisión unilateral de echarle de la concentración por negarse a jugar los últimos minutos contra Nigeria. «Lo acepté con calma y como necesito jugadores listos y sanos, tomé esta decisión«, argumentó el seleccionador croata.

Zlatko Dalic ha asumido con normalidad y confianza el mayor reto de la historia del fútbol croata conquistar su primera Copa del Mundo. El país balcánico está reescribiendo su historia 20 años después de los Suker y Boban, de la mano de Rakitic, Modric, Subasic y bajo la batuta de Dalic.