La Justicia europea dictamina que una huelga no es excusa para no indemnizar a los pasajeros abandonados 'en tierra'

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H. M. GARRIDO

  • A FONDO: Retrasos, maletas, ‘overbooking’… y los derechos en vuelo de los pasajeros.

Cualquier aerolínea que, desde este martes, intente poner impedimentos para no compensar a los pasajeros afectados por una huelga laboral de su plantilla… va a tener difícil justificarlo ante los tribunales.

La Justicia europea ha dictaminado este martes que una “huelga” del personal de navegación de una aerolínea no constituye una circunstancia extraordinaria que permita a la compañía liberarse de la obligación de indemnización en caso de cancelación o de gran retraso de un vuelo. “Los riesgos derivados de las consecuencias sociales que depara [una reestructuración laboral] son inherentes al ejercicio normal de la actividad de la compañía aérea”, dice el TJUE en una sentencia.

El caso que resuelve hoy el Tribunal de Luxemburgo aborda la huelga convocada en septiembre de 2016 en TUIfly —la segunda mayor aerolínea alemana tras Lufthansa— después que la compañía anunciase por sorpresa a los trabajadores un plan de reestructuración. La plantilla protestó por la medida y durante una semana se disparó el absentismo por enfermedad del 10% habitual a un 89% entre el personal técnico de navegación y  el 62% del persona de cabina.

Los pasajeros que habían reservado sus vuelos para esa semana resultaron muy perjudicados. Algunos vuelos se cancelaron y otros sufrieron demoras superiores a las tres horas, así que los cliente reclamaron las cantidades que fija el Reglamento de la UE sobre derechos de pasajeros aéreos: 250 euros para vuelos de distancia corta; 400 para los de trayecto medio y 600 para los de larga distancia.

Pero la compañía se negó a indemnizar a los pasajeros. Alegó ante los tribunales de su país que hubo “circunstancias extraordinarias” que le impidieron prestar su servicio. El caso llegó a la Corte europea. Y allí, ha perdido el caso.

El TJUE considera que una circunstancia extraordinaria es aquella que “no es inherente a la actividad normal de la compañía” y que “escapa a su control efectivo”. Por ejemplo, un escenario de huelga de controladores en un aeropuerto —como la que se produjo en España en 2010— porque los convocantes no son personal de las aerolíneas y, por lo tanto, estas no pueden controlarlas. Pero no es el caso de una huelga en la aerolínea.

“En las compañías es común que surjan desavenencias con su personal, por lo tanto los riesgos derivados de las medidas de reestructuración son inherentes a su actividad”, concluye el Tribunal europeo en una sentencia que, a partir de ahora, servirá como marco de jurisprudencia para cualquier caso que se reclame en los tribunales y frenará el intento de las compañías de pagar indemnizaciones a los pasajeros por causa de una huelga en su plantilla.

España no es una excepción, aunque los casos que se han judicializado han acabado dando la razón a los pasajeros. Así sucedió con una sentencia dictada en 2012 contra Iberia y en otra de 2014 contra Lufthansa, dos casos que gestionaron los abogados de la web reclamador.es. “Los tribunales han insitido siempre en que, para librarse de pagar esas compensaciones a las que los viajeros tendrían derecho, la aerolínea debería probar que ha tomado todas las medidas razonables y aun así no ha podido evitar la cancelación”, afirman en OCU.