La mascarilla definitiva: inclusiva, mide calidad del aire y constantes vitales, se autodesinfecta y lleva Marca España

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Las mascarillas se han convertido en una prenda más de nuestras vidas y parece que todos los expertos coinciden en los beneficios de llevarlas frente a la pandemia del coronavirus. Ante esta necesidad han ido surgiendo diferentes soluciones tecnológicas que hacen de llevar la mascarilla una ventaja, pero sin duda acabamos de conocer el dispositivo que se lleva la palma.

Cliu es la primera mascarilla transparente, segura, tecnológica, sostenible e inclusiva. Todo en uno. Y por si fuera poco, este gadget está hecho en Italia pero su diseño lleva Marca España: uno de sus co-creadores es Álvaro González, diseñador aragonés que reside en tierras italianas.

“La idea surgió en el confinamiento. En mi Estudio estábamos pensando cómo poder contribuir a la causa y aportar nuestro granito de arena a la situación de emergencia como diseñadores de producto hasta que llegó el día en que un grupo de amigos expertos en tecnología, marketing e innovación nos propusieron crear un nuevo concepto de mascarilla inteligente”, relata González.

A partir de ese momento se pusieron manos a la obra, todo de manera virtual y muy tech: “El team se dividía entre Milán y Sicilia así que estuvimos durante dos meses trabajando sin pausa a través del smartworking y con el objetivo de lanzar una campaña sólida en la plataforma de crowdfounding Indiegogo”.

Las ventajas de la mascarilla son varias ya que, explica González, lo que querían era “sobre todo resolver distintas problemáticas del uso de la mascarilla común”. La primera y fundamental es el hecho de la transparencia y la comunicación que ello permite. La segunda ventaja es el respeto al medio ambiente. Y la tercera su tecnología incorporada.

“Llevar una mascarilla nunca ha molado tanto”, dice la firma en un eslogan. Su versión Pro está equipada con Bluetooth, micrófono y sensores integrados que, junto con la aplicación dedicada, “ayudan a prevenir la aparición de enfermedades al controlar el estado de tu respiración y calidad del aire”, dice la compañía en una nota de prensa.

En la app se puede comprobar la batería del dispositivo, el porcentaje de uso de los filtros, la frecuencia cardíaca y la calidad de la respiración.

Pero, además, la aplicación puede proporcionar información en tiempo real sobre la calidad del aire en tu área y en las áreas circundantes, así como la existencia de cualquier brote de COVID-19.

Su aspecto tecnológico no termina ahí, ya que la base de carga de Cliu está diseñada con una lámpara UV en la que puedes cargar la mascarilla en menos de una hora y “matar todas las bacterias en un instante”. Es decir: se puede desinfectar sola a diario.

Además de prevenir el contacto con bacterias y virus, Cliu también está diseñado para “absorber la contaminación y reducir las alergias cotidianas al polen”. Gracias a los filtros intercambiables de cinco capas, también equipados con carbón activado, la mascarilla filtra las partículas que de otro modo serían inhaladas durante la vida normal de la ciudad.

Aunque es totalmente hermética gracias a su cierre magnético, la parte delantera transparente puede abrirse y cerrarse cuando quiera quien la lleva puesta, de manera que puede tomarse un café o picar algo con ella puesta.

Hay dos versiones de mascarilla, una Standard y una Pro -que es la que incorpora tecnología-. El precio oscilará entre los 99 y los 250 euros respectivamente, y se prevé la entrega de las primeras mascarillas de la versión Standard en octubre a quienes hayan contribuido al proyecto a través de la campaña de crowdfounding. Es posible personalizar la mascarilla con la elección y combinación de cinco colores y está previsto el ‘cobranding’ para empresas.

Poder ver la boca y las sonrisas de los demás es ya de por sí un aspecto positivo, pero si además tenemos en cuenta que esto es algo fundamental para las personas con dificultades auditivas todavía es más importante.

El 55% de la comunicación es visiva”, afirma González. “No concebíamos un mundo donde personas con problemas de audición no pudieran leer los labios en cualquier situación cotidiana, donde una simple sonrisa o expresión facial no fuera percibida quedando oculta tras un pedazo de tela… por ello hemos estudiado un sistema de protección transparente con un tratamiento anti vaho”, el cual permite hablar con ella puesta sin preocuparte por empañarla.

Cliu es una mascarilla realizada con materiales sostenibles donde cada una de sus partes puede ser reciclada al final de su ciclo de vida. “Actualmente estamos colaborando con el departamento de Biotecnología de la Universidad de Siena con los que incorporaremos una tipología de filtros antimicrobianos y bioactivos. Siempre hablando de medio ambiente, hemos llegado a un acuerdo con SEADS por el que una vez lleguemos a 20.000 mascarillas vendidas contribuiremos a la instalación de una barrera en el río Arno (Italia) para detener 20.000 kilogramos de desechos plásticos destinados a terminar en el mar».

Asimismo, Cliu contribuye más a la protección del planeta en comparación con las mascarillas desechables, ya que puede usarse innumerables veces.

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