La Suprema Corte de Justicia puesta a prueba

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Rey Díaz

(análisis noticioso)

La elección del juez Brett Kavanaugh a la Suprema Corte de justicia por parte de una mayoría republicana de la Cámara Alta, cuyos senadores  en realidad  representa una minoría del voto popular, constituye un revés político para los sectores que rechazaban su confirmación, especialmente después de escuchar a la doctora Christine Blasey Ford, quien narró emotivamente a la nación, el asalto sexual ocurrido en el 1982 que, según la querellante, el juez había intentado violarla mientras ambos eran estudiantes de la High School.

Luego de la votación 50 a favor y 48 en contra de la nominación del juez Kanavaugh el pasado día 6 de octubre para el ingreso del candidato a la suprema Corte de Justicia, muestra una sociedad polarizada por la decisión de una minoría de la Cámara Alta que votó a favor de la elección del Juez, acusado de haber asaltado sexualmente a la doctora Ford, hecho ocurrido más de 30 años atrás según la doctora Ford.

Este conflicto producido por la elección del juez para servir de por vida en la Suprema Corte de Justicia resalta la gran división existente entre republicanos y demócratas, lo cual refleja, además, la belicosa confrontación política del pueblo norteamericano en sus pugnas entre liberales y conservadores. Sin dudas, ambos partidos buscarán sacar provecho de la elección de este juez, de cara a las elecciones de noviembre 6, 2018.

Durante y después del proceso de nominación mucho se ha especulado sobre está elección de este juez a la Suprema Corte de Justicia porque este evento cambiará la ley sobre el aborto, la inmigración en la nación americana, también se dice que impedirá que el presidente sea destituido por el Congreso si los demócratas ganan la mayoría en el Congreso en las próximas elecciones.

Otra de las cosas que podría cambiar en la nación después de la votación del nuevo juez, puede representar un revés a los matrimonios del mismo sexo, homosexuales sirviendo entre los uniformados y otras leyes favorables a la política conservadora del presidente Donald Trump.

Las numerosas críticas contra la nominación, elección y juramentación del juez Kavanaugh generaron protestas y arrestos en los Estados de Washington, y Nueva York cuando los manifestantes indignados protestaban marchando en distintos lugares contra la elección del juez a la suprema Corte de justicia.

Organizaciones de mujeres como “#Me Too”, y “UMW” en Estados Unidos que defienden los derechos de las mujeres contra agresiones, violaciones, y acosos sexuales no sintieron ser oídas por la comisión de la Cámara Alta que representaba el Partido Republicano durante este proceso de entrevistas. La elección del juez tampoco resolvió este conflicto ya que de haber sido otra la persona acusada, es decir que no contara con la protección del presidente Trump, el proceso de investigación hubiese sido más exhaustivo y probablemente con una condena de cárcel por mentir al FBI bajo juramento.

La elección de este juez, además, generó severas críticas al presidente norteamericano por su apoyo incondicional de este juez, de igual manera el apoyo ofrecido por los representantes al Congreso de parte del Partido Republicano, porque si bien es cierto que se ordenó una investigación conducida por el FBI, esta fue limitada, y parcial, donde además no se entrevistaron otros testigos claves.

Como es el caso de las otras dos mujeres quienes también alegaron agresión sexual de parte del Juez Kavanaugh y que no fueron cuestionadas para corroborar, o negar los hechos descritos por la doctora Ford.

Horas antes de la votación por la Cámara Alta, el presidente Donald Trump se burló sarcásticamente de la doctora Ford lo que nueva vez, demuestra como el presidente de Estados Unidos ridiculizó a una mujer vulnerable que sufrió una agresión sexual dentro de la sociedad norteamericana.

Esta agresión verbal del presidente la hizo tan solo para obtener beneficios políticos; práctica esta que es muy común en él, –cuya acción para muchos analistas políticos,– no está a la altura de su investidura como presidente de los Estados Unidos y que él continúa haciendo, sin ningún pudor, ni remordimiento.