La técnica definitiva para acabar con las hemorroides sin dolor

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Juan Guilleuma no es “un vendedor de crecepelo”, sino un cirujano vascular con una buena intuición que ha transformado tras cuatro años de estudio y trabajo en una nueva técnica para tratar las hemorroides. Una que evita el dolor, la intervención “en zonas a las que mucha gente no le gusta que le traten” y que vuelva a resurgir la molestia poco tiempo después. La historia comenzó hace unos años cuando el doctor asistió a un congreso y le hablaron del IVUS (ecografía intravasal), que resultó ser “la mejor técnica para ver y diagnosticar en la vena iliaca”. Poco después se marchó a Nueva York bajo la tutela de un cirujano especializado en este sistema y le enseñó a usarlo.

Ya en Madrid, adquirió a través de una casa comercial su propio IVUS. Comenzó tratando y viendo edemas en las piernas que no se podían explicar de otro modo que no fuera por problemas en la vena iliaca. Después colocaba un stent en la zona dañada y “el problema se solucionaba”. Ese fue el comienzo de algo más ambicioso.

“Nos preguntamos si se podría aplicar lo mismo a las hemorroides. Desde siempre se ha pensado que son unas varices especiales y que no tienen nada que ver”, explica Guilleuma, que insiste: “Siempre se ha visto como un problema estrictamente anal”. Pero a él se le ocurrió que si estas varices especiales drenaban hacia la vena iliaca, igual también esa técnica podría servir para solventarlas. Así que buceó en sus viejos manuales anatómicos y fue dándole forma a su nueva técnica.

Hace escasas fechas publicó su estudio en ‘British Journal of Surgery’ que le confiere un “aval científico”. El ensayo contó con 30 pacientes, que si bien no es una cifra muy grande para extraer conclusiones, sí es “suficiente para ver que estadísticamente hay una base muy sólida para creen en este sistema”. Esto se debe a que los 30 cumplieron al 100% con los tres puntos que se había planteado. En todos los casos los pacientes mejoraron tras hacerles una estenosis en la vena iliaca.

100% indoloro

“La gran ventaja de este sistema es que ataca las causas y no las consecuencias”, explica el doctor, que ejemplifica. “Es como las humedades que salen por una gotera, si las pintas sin arreglar el verdadero problema, volverá a surgir. En cambio, si arreglas definitivamente la gotera ya no volverá a haber humedades”. Otra de sus indiscutibles virtudes es que no hay que tocar las hemorroides para nada. “Eso es muy doloroso y además hay muchos pacientes que prefieren aguantar con fuertes molestias antes de ir a alguien a que les explore por la zona anal. No nos engañemos, a nadie le gusta que le toquen en algunas partes”.

El doctor ya lleva a cabo intervenciones con este sistema en su clínica de Madrid, e insiste en que tiene la ventaja de que es “indoloro al 100%”. El proceso completo dura unas dos o tres horas y “después el paciente se va a su casa”. Según Guilleuma, además, la ventaja es que al haber atacado “el problema de raíz, ya no vuelve a resurgir”.

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