Las mujeres cambian la historia del deporte a ritmo de triunfo

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IÑIGO MARÍN

  • El tiro olímpico, la hípica o los deportes de motor, en los que hombres y mujeres se enfrentan entre sí, reflejan que la fortaleza física no lo es todo.
  • Nacen las ‘W-Series’, el campeonato sólo para mujeres para que lleguen a la F1.

La denuncia por discriminación en el Gran Premio Costa del Sol de tiro olímpico hecha pública por la tiradora Fátima Gálvez ha llevado a la actualidad uno de los deportes en los que hombres y mujeres compiten entre sí en igualdad de condiciones. Gálvez lamentó entonces que “una deliberación posterior a la participación, no una norma establecida antes del arranque de la prueba” llevó a los jueces a dejarle fuera de la final general, instándole a competir en la final femenina “en la que los premios en juego son mucho menores y en la que el nivel competitivo también desciende”.

La propia ‘Tiraora’, diploma olímpico en Londres 2012 y Río 2016, destacó que “la igualdad es total en el tiro, donde hombres y mujeres compartimos podios sin problema y hasta con orgullo”. La precisión y la velocidad en el manejo de un arma son los dos aspectos que priman en este deporte, que no entienden de género.  

Lo mismo ocurre en la hípica, donde históricamente hombres y mujeres también comparten pruebas y podios. De hecho, se trata de la modalidad con la participación más mixta de todos los deportes, ya que puede reunir en un mismo equipo a hombres y mujeres de diferentes generaciones en una final olímpica.

Aunque se trata de un deporte con mayor participación masculina, las mujeres han demostrado su habilidad sobre el caballo conquistando medallas internacionales en Campeonatos del Mundo o Juegos Olímpicos. Estos triunfos reflejan que la fortaleza física no lo es todo en el deporte, una realidad que se empieza a notar en otras disciplinas, como los deportes de motor.

Pioneras y campeonas

Durante décadas los nombres femeninos han estado ausentes en los mundiales de Fórmula 1 y MotoGP, pero, dado que en las pruebas motociclistas de velocidad no existe la categoría femenina (a diferencia del trial, el enduro, el motocross o los rallies), pilotos como María Herrera o Ana Carrasco han ingresado recientemente en la historia del deporte mundial.

Herrera se convirtió en 2013 en la primera mujer en ganar una carrera del Campeonato de España de Velocidad, la competición desde la que los mejores dan el salto al Mundial. Carrasco, la ‘tumbamuros’ del motociclismo español, fue la primera mujer en sumar puntos en el Campeonato del Mundo en 2017, en la categoría de Moto3, y en 2018 firmó el primer título mundial femenino de la historia, en la categoría Supersport 300 del Mundial, una de las pruebas del Campeonato del Mundo de Superbikes, ante casi 40 pilotos.

La cosa cambia sobre cuatro ruedas. En Fórmula 1 nunca se ha dado una victoria femenina y aún queda para que eso se consiga. La categoría reina, que debería ser ejemplo de integración e igualdad de género, aún tiene mucho trabajo por delante. De hecho, la FIA se ha puesto de lado (un apoyo tácito, pero sin llegar a sustentarlo de manera fehaciente) ante la creación de las ‘W-Series’, un campeonato que no une sino segrega a las mujeres para darles la oportunidad de competir sin hombres.

Casos como el de la colombiana Tatiana Calderón, piloto de desarrollo de la escudería Sauber, que se estrenó al volante de un Fórmula 1 en un evento promocional tras el GP de México, chocan frontalmente con esta idea.

Desde que Maria Teresa de Filippis debutara en la F1 en 1958 sólo la también italiana Lella Lombardi (de 1974 a 1976) ha logrado formar en la parrilla de salida de un Gran Premio. Otras mujeres han participado en entrenamientos o sesiones de prueba, pero Lombardi es la única que ha puntuado en una carrera, ya que fue sexta en el Gran Premio de España de 1975, en el que solo sumó medio punto porque la carrera tuvo que darse por finalizada antes de tiempo.

No obstante, el automovilismo mundial tiene campeonas entre sus pioneras. La alemana Jutta Kleinsmith es la primera y única mujer que ha ganado el Dakar (2001) -imponiéndose a su exmarido Stéphane Peterhansel-. Antes que ella,  Michèle Mouton se convirtió en leyenda de los rallies al ganar una prueba del Mundial y proclamarse subcampeona del mundo en 1982, con cuatro triunfos en su haber.

La brecha por la igualdad se está cerrando en la mayoría de los deportes. La atleta Davinia Albinyana, segunda clasificada en la general absoluta de la Desert Run 2018, es solo una prueba de que las mujeres pueden ganar a los hombres incluso en competiciones de máxima exigencia física. Albinyana, vencedora de la tercera y última etapa, fue la primera mujer que ganó una etapa en categoría absoluta y se quedó a solo un minuto y nueve segundos de superar al primer clasificado en la general, Oriol Ferre