Las picaduras de insectos o medusas abarcan el 40% de las urgencias pediátricas en verano

0
43



Las picaduras de insectos o medusas abarcan el 40% de las urgencias pediátricas en verano, según señalan expertos, que instan a «prestar especial atención si el niño presenta una sobreinfección por picaduras múltiples o se trata de una zona delicada como párpados, labios o cuello».

El verano implica que las picaduras de insectos o medusas sean muy habituales en la población infantil. Cuando esto ocurre, en la mayoría de los casos, las reacciones suelen acontecer con dolor, picor, o enrojecimiento de la zona cutánea, sin embargo, se debe prestar especial atención cuando los niños son realmente alérgicos a las picaduras del insecto o medusa ya que la reacción es más intensa y reviste un potencial mayor de peligro para la salud.

Tal como explica el doctor Javier Miranda, responsable de la unidad de pediatría de Vithas Castellón, Vithas Valencia Consuelo y Vithas 9 de Octubre, «en estos casos, la reacción pasa de ser local a sistémica, es decir, que se extiende la reacción pudiendo llegar a ocasionar un shock anafiláctico».

«Sus síntomas son muy variables apareciendo en los primeros 15 minutos e incluyen urticaria generalizada (ronchas) y angioedema (inflamación de la cara y cuello afectando a las vías respiratorias y produciendo dificultad para respirar). También pueden presentar síntomas digestivos, como vómitos. En estos casos, se debe acudir inmediatamente a los servicios de urgencias», detalla el facultativo en un comunicado.

La reacción anafiláctica o choque anafiláctico es la situación extrema considerada como una urgencia médica cuya gravedad puede variar según el paciente.

Por esta razón, «es fundamental que las personas que tengan alergia a las picaduras de estos insectos o ya haya sufrido alguna reacción sistémica por picadura de himenóptero, debe llevar siempre consigo un kit con equipo y medicación adecuada o una pluma autoinyectable con adrenalina para el tratamiento urgente».

La visita al especialista también es necesaria según la localización y la cantidad de toxicidad de la picadura. «Es decir, subraya el profesional, si la picadura afecta a cuello, cabeza, párpados o labios la reacción suele ser mayor de lo habitual y por otra parte hay que fijarse bien en las picaduras múltiples ya que pueden dar lugar a una reacción tóxica. De hecho, añade, durante la época estival las picaduras de insectos o medusas abarcan un 40% de las urgencias pediátricas.

Las picaduras típicas de la época estival suelen ser la de mosquitos, avispas, abejas, chinches o pulgas. En personas no alérgicas producen síntomas como dolor súbito e intenso con sensación de quemazón, inflamación progresiva de diferente intensidad e irritación y picor posterior, de diferente duración (de unas horas a 5-7 días). Las más habituales son las de los mosquitos.

«Su diagnóstico es sencillo apreciándose siempre el lugar de la picadura y la roncha circular u ovalada típica que no reviste peligro para la salud del niño«, afirma el doctor.

El especialista apunta que «las picaduras en general son molestas, pero en la mayoría de los casos no revisten riesgos para la salud del niño, sin embargo, hay que prestar especial atención si el niño presenta una sobreinfección, es decir, sin en unos pocos días la lesión empeora sigue hinchada, le duele, o el niño comienza a tener fiebre, náuseas, tos, dificultad respiratoria o hinchazón de párpados o lengua».

«Respecto a las abejas y avispas, comenta el doctor Miranda, es muy importante indicar a los niños que no se acerquen a panales o nidos, que no corran si el insecto está cerca y que no vayan descalzos en zonas con hierbas o flores. Pero si le pica limpia inmediatamente la zona con agua y jabón, no dejar que se rasque y aplicar hielo local envuelto en un pañuelo para bajar la hinchazón y aliviar el picor».

Por su parte, las medusas poseen pequeños aguijones en sus tentáculos que al tocarlos se clavan en la piel produciendo pequeñas pápulas agrupadas en forma lineal.

El doctor Miranda subraya que «es importante enseñar a los niños que jamás se debe tocar una medusa que se encuentre en la orilla pues liberan el mismo líquido urticante provocando las mismas lesiones», y aconseja «no verter agua dulce o amoniaco sobre la picadura, ya que esto provoca que se libere más líquido urticante si queda algún resto tentáculos sobre la piel».

Lo más aconsejable es verter agua salada y quitar con pinzas los tentáculos que hayan quedado adheridos a la piel.

«La desinfección se debe realizar con un antiséptico, aliviar el dolor con paracetamol o ibuprofeno poniendo una bolsa de plástico con hielo durante 10 minutos sobre la picadura y para el picor se puede pautar antihistamínicos», concluye el responsable de la unidad.



Source link