Los españoles recogen el testigo de un turismo extranjero que se desacelera

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HÉCTOR M. GARRIDO

  • Las pernoctaciones de extranjeros se estancan en el arranque del año turístico.
  • Egipto y Turquía recuperan 1,2 millones de turistas entre enero y febrero.
  • Lee el informe completo de Exceltur [PDF].

De repente, el paradigma ha cambiado. Las oleadas de extranjeros que llegaban a España de vacaciones, huyendo de destinos mediterráneos convulsos y aprovechando las bajas tarifas aéreas por el petróleo barato, parecen haber atemperado su marejada.

“La actividad turística sigue creciendo en España pero se observa cierta desaceleración”, ha explicado hoy José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur. La patronal del sector, que ha presentado hoy su informe trimestral, prefiere llamarlo “normalización”. Y acompaña el análisis con cifras. El PIB turístico crecía un 5% entre 2015 y 2017, mientras que el avance en este primer trimestre de año se relaja al 3,4%. Un punto menos que el crecimiento a cierre del año pasado.

Detrás de este frenazo se encuentra la desaceleración del turismo extranjero. En este arranque de año sus pernoctaciones no han crecido. Se han estancado. “En algún momento tenía que revertirse la tendencia”, afirma Zoreda. Hay varias causas que explican este fenómeno. El principal, la notable recuperación como destino turístico de costas abandonadas por la inestabilidad política. Egipto y Túnez, por ejemplo, atrajeron de vuelta 1,2 millones de turistas entre enero y febrero.

“Esta tendencia tendrá un efecto este verano sobre destinos españoles de sol y playa, de hecho ya afecta a la contratación anticipada en Canarias y Baleares”, dice Zoreda, que señala otros factores para explicar el parón. Uno, que el mercado británico seguirá lastrado por la incertidumbre del bréxit. Pero sobre todo, que la estancia media de extranjeros cae a 7,9 días por visita (eran 10,2 a inicios de década) porque ganan peso las escapadas urbanas, más frecuentes y más cortas.

Pero su patronal no está preocupada. La Semana Santa se cerró con un balance “positivo”: el 63% de empresas del sector mejoró sus ventas y se emplearon a 65.525 personas más que en la Pascua pasada. El optimismo se lo aporta el turismo nacional, que está cubriendo la ralentización del extranjero. Las agencias relatan a Exceltur que los españoles están contratando más en todos los productos. En destinos de playa, en destinos urbanos, en paquetes turísticos.

“El mayor crecimiento se observa además en hoteles de 4 y 5 estrellas, donde las pernocataciones crecen un 2,4%”, apunta Óscar Perelli, jefe de estudios de Exceltur, que destaca la intensa creación de empleo y la baja inflación como factores que permite al español mayor gasto turístico “tras siete años de contracción por la crisis”. En este sentido, comienza a apreciarse un aumento de viajes a los archipiélagos “como resultado de la menor presión de los touroperadores extrajeros”, dice.

El otro alivio procede del gasto. Menos pernoctaciones, no supone un menor ingreso para el sector si los visitantes son más generosos. Y es lo que sucede. El gasto por turista y día crece un 4,9%, un alza que viene de la mano de un mayor número pernoctaciones de turistas con alto poder adquisitivo (China crece un 24,5% y EE UU un 15%) que compensa la caída de noches de británicos, italianos o alemanes.

“Si esto se consolida, revelaría una estrategia más sostenible del sector, crecer por ingresos y no por afluencia”, dice Zoreda, que considera “frívolo” presumir de que el número de visitas pueda superar los 100 millones en próximos años.

Cataluña sigue pagando el ‘procés’

Exceltur valora el empujón de visitas y empleo que el Mobile World Congress supuso para Cataluña a comienzos de año, pero lamenta que la incertidumbre causada por el proceso independentista sigue afectando a la región. “Sobre todo en Barcelona, allí la situación no acaba de mejorar y en marzo se han pagado los nuevos brotes de inestabilidad”, apunta Óscar Perelli, que cifra en el 50% los esablecimientos de la ciudad condal que aseguran haber tenido una peor Semana Santa que en 2017.