Massata Diack se defiende de acusación de corrupción en atletismo

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«No lo necesitaba». Durante su acusación, en noviembre en Senegal, Papa Massata Diack, el hijo del antiguo presidente de la Federación Mundial de Atletismo Lamine Diack, rechazó las acusaciones de corrupción en el marco del escándalo de dopaje en Rusia argumentando que era demasiado rico para ceder a la tentación.

El hijo del que fuera presidente de World Athletics (antigua IAAF) entre 1999 y 2015, que era su consejero de marketing, es investigado por un caso en el que debería ser juzgado junto a su padre y otros cuatro dirigentes.

Todos son sospechosos de haber permitido atrasar sanciones contra deportistas rusos dopados, desde 2011, a cambio de sobornos.

«En tantos años de colaboración con la IAAF y Dentsu-AMS (sociedad que gestiona los derechos de marketing de la IAAF), he ganado cerca de 10 millones de dólares (9,2 millones de euros) de comisiones en contratos de patrocinio y derechos de televisión, por lo que no tenía de recurrir a los atletas para cubrir casos de dopaje», señaló Papa Massata Diack en un juzgado de Dakar.

Acusaciones ‘falaces’

El sospechoso nunca ha respondido a los requerimientos de la justicia francesa y no ha abandonado Senegal desde el comienzo del caso.

El interrogatorio del 7 de noviembre y otras piezas, como extractos de cuentas bancarias de las empresas de Massata Diack, además de contratos, fueron enviados a finales de 2019 por la justicia senegalesa a la francesa.

Fue el 13 de enero cuando el dosier llegó a las manos de de los jueces franceses, coincidiendo con la apertura del proceso. Aquel día Lamine Diack estaba presente en la 32ª cámara correccional del Tribunal de París, no su hijo.

Ante el juez de Dakar, Papa Massata Diack, de 54 años, rechazó todas las acusaciones «falaces».

El caso, que estalló en noviembre de 2015 con la detención de Lamine Diack en París. A los 86 años, el que fuera patrón del atletismo, tiene prohibido abandonar territorio francés y podría ser condenado hasta con 10 años de prisión y una fuerte multa por corrupción activa y pasiva, abuso de confianza y blanqueo en banda organizada.

Durante la investigación, el anciano dirigente admitió que las sanciones por dopaje se escalonaron en el tiempo para evitar dañar la imagen de Rusia, en un periodo de negociación de los derechos televisivos y de patrocinio por parte del banco estatal VTB de cara al Mundial de Moscú de 2013.

Diack también reconoció haber cobrado 1,5 millones de euros de Rusia para hacer campaña en 2012 en las presidenciales senegalesas contra el máximo mandatario de su país Abdoulaye Wade. Las elecciones fueron ganadas por Macky Sall, que sigue en el poder.

Implicar a Sebastian Coe

«No participé en ninguna conversación con los rusos para el financiamiento de campañas electorales y así respondo a las declaraciones de mi padre Lamine Diack sobre este tema», dijo Massata Diack.

Además intentó implicar al sucesor de su padre y actual presidente de World Athletics, el británico Sebastian Coe, a través de correos electrónicos que había intercambiado en julio de 2013 con Nick Davies, mano derecha de Coe, cuando comenzó a explotar el escándalo.

En estos correos, Davies sugería una campaña mediática oficiosa de la IAAF a través de una empresa de marketing deportivo de Coe. Cuando se hicieron públicos, en diciembre de 2015, Davies tuvo que dimitir de la federación internacional.

Massata Diack justició, por la calidad de su trabajo, su tratamiento como consultor de la federación presidida por su padre: «900 dólares US por día de misión» entre 2007 y 2011, 1.200 de 2012 a 2015, sin contar las comisiones de los contratos firmados, juzgadas como «exorbitantes» por los magistrados franceses.

Además explicó que su papel además era «consejero de la IAAF en política de marketing y ayudar en negociaciones de contratos comerciales en países del Golfo» y «países emergentes» como Rusia, Brasil y China.

En Dakar Massata Diack está acusado de corrupción activa y pasiva, y blanqueamiento como banda organizada.



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