Mayoría de subvenciones, opción de bloqueo y estado de derecho: las claves del acuerdo para los fondos de la UE

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    Noventa horas. Cuatro largos días. Con tensiones y diferencias. Pero el Consejo Europeo ha llegado a un pacto «histórico» para la recuperación tras la pandemia del coronavirus. Dos bloques muy marcados se tuvieron que poner de acuerdo para sacar adelante una mutualización de deuda que hace unos años era inimaginable. Se han reducido las expectativas de los países del sur y los del norte se han apuntado algunos tantos, pero las conclusiones, después de todo, parece positivas para ambas partes. ¿Cuáles son las claves del acuerdo?

    El documento final incluye una mayoría de subvenciones, o lo que es lo mismo, de transferencias a fondo perdido. De los 750.000 millones de euros en total, 390.000 son en ayudas directas. Es bastante menos de lo que se recogía en la propuesta inicial de la Comisión (500.000 millones) pero no altera demasiado los planes de España, por ejemplo, que va a recibir 72.700 solo en esas transferencias. Además, el plan suma otros 360.000 millones en créditos, la fórmula defendida por el norte.

    Las fuentes consultadas por 20minutos aseguran que «dadas las complicaciones de la negociación, el acuerdo es más que decente» aunque para el sur «pueda parecer que se queda corto». Desde los frugales se ve como una pequeña victoria, pues han incluido varias de sus reivindicaciones.

    Es, seguramente, el punto más relevante del pacto. Países Bajos estuvo todos estos días empeñado en que el acuerdo incluyera una suerte de derecho de veto. No lo hace explícitamente, pero sí se recoge el llamado freno de emergencia. Impulsado por Bélgica a nivel nacional, permite que un país bloqueé las propuestas del receptor de las ayudas siempre que vea «graves desviaciones en cuanto a los objetivos». De esta forma, se eleva la petición al Consejo Europeo, que tiene tres meses para resolverla. El bloqueo, por lo tanto, es transitorio.

    Si bien es cierto que la partida principal del fondo, el Instrumento para la Recuperación y la Resiliencia, crece hasta los 672.500 millones, el pacto final incluye recortes en partidas importantes. El llamado Horizonte Europa, referente a la ciencia, pasa de 13.500 a 5.000 millones; el de inversiones Invest EU, de 30.300 millones a 5.600; o el Fondo de Transición Justa para el clima, de 30.000 a 10.000 millones; mientras que el Instrumento de Solvencia propuesto por Bruselas para ayudar a empresas en problemas se ha eliminado. Esto lleva a una lectura, según las fuentes, de que «la Comisión no ha estado fina en su papel».

    Los frugales también han obtenido cierta ventaja en el aumento de los llamados cheques. Es decir, se revisan a la baja las contribuciones de los países que aportan al presupuesto de la Unión más dinero del que reciben. De esta forma, el de Países será de 1.921 millones de euros frente a 1.576 millones en la propuesta inicial, el de Dinamarca pasará de 197 a 377 millones, el de Austria de 237 a 565 millones y, el de Suecia de 798 a 1.069 millones. Los cuatro buques insignia del norte tienen en ese punto otra pequeña victoria.

    De nuevo la influencia de Países Bajos trastocó los planes de Charles Michel en lo referente al Presupuesto de la UE (Marco Financiero Plurianual para ser más exactos). Ese presupuesto para los próximos seis años se queda en 1,074 billones, cuando en un primer momento iba a ascender a en torno a 1,085 billones. Este reajuste conlleva los recortes que hemos mencionado.

    Esta es una novedad importante. Es la primera vez que entre los condicionantes para acceder a unas ayudas se incluye el cumplimiento con el estado de derecho. Es un elemento que afecta directamente a países como Hungría y Polonia, que eran contrarios a esta especie de cláusula, pero que no han hecho fuerza suficiente para que se suprima. Además, tendrán que cumplir con una serie de objetivos en materia democrática.