SARA RÍOS

  • Tres distritos de Barcelona tendrán en 2017 una moneda local virtual como parte de un proyecto piloto que pretende instaurarlo en 2019 en toda la ciudad.
  • En España, decenas de barrios o localidades cuentan con sus propias monedas que, aunque no son de curso legal, ayudan a impulsar el pequeño comercio.
  • Bristol o Nantes cuentan desde hace años con sus propias monedas locales que funcionan con éxito.

Al euro le ha salido un nuevo rival en Barcelona: tres distritos de la ciudad contarán desde el año que viene con una moneda local virtual como parte de un proyecto piloto para fomentar el comercio local mediante un método de pago propio. Esta iniciativa no es nueva en España, donde ya existen decenas de monedas alternativas. Antes que Barcelona, otro municipio catalán, Santa Coloma de Gramenet, implantará en su totalidad en enero su moneda digital local, con la que se podrá pagar en establecimientos adheridos a la red mediante una plataforma para dispositivos móviles. En el mundo, ciudades como Bristol, Nantes o Toulouse ya aplican con éxito este modelo, que suele aparecer en épocas de crisis y austeridad.

¿Qué son las monedas locales?

Este sistema de pago alternativo se denomina moneda local o social, y es un método complementario presente en municipios españoles, europeos y de otros puntos de la geografía. Se diferencia del trueque en que triangula los intercambios y de los bancos tiempo en que permite cambiar productos. En todo el mundo hay unas 4.000 monedas locales, que se ponen en circulación en paralelo a la oficial (euro, dólar) y únicamente tienen validez en esa localidad, barrio o área. En el caso de Barcelona o Santa Coloma fueron los propios ayuntamientos quienes han impulsado esta iniciativa, pero también existen casos en España donde este proyecto viene de la mano de colectivos ciudadanos o asociaciones locales. El Casco Histórico Norte de Sevilla tiene el puma, mientras que en Alcalá de Henares existe el Henar.

¿Son de curso legal?

Aunque son monedas aceptadas como sistema de cambio, no son de curso legal en España. Según establece el Banco de España, “los billetes y monedas de euros son hoy en día los únicos medios de pago de curso legal” en nuestro país.

Cuando el Gobierno de Ada Colau en Barcelona anunció su intención de implantar la moneda local, en 2015, propuesta paralizada hasta ahora que ha recibido una subvención europea, el subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, calificó la medida como “imposible además de indeseable“.

¿Cómo funcionan?

Depende de cada municipio o barrio. Los pumas, por ejemplo, combinan un sistema de cartillas y una plataforma digital de intercambio CES. Un puma equivale a un euro, y cada usuario dispone de una cartilla con un número de registro donde se anotan los intercambios en pumas. Cuando una persona se da de alta en esta red, su cuenta en pumas está a cero, por lo que deberá generar intercambios para poder acumular pumas. El saldo y los movimientos en pumas se anotan y consultan en una plataforma de intercambio.

La moneda Bristol Pound (la libra de Bristol), que equivale a una libra esterlina, entró en circulación en 2012 a través de billetes (de 1, 5, 10 y 20) y pagos electrónicos gracias a una cooperativa financiera local, la Bristol Credit Union, y al apoyo del ayuntamiento. Esta divisa no solo permite comprar y vender, sino que los comerciantes asociados al proyecto pueden pagar además sus impuestos municipales con esta moneda.

En la ciudad gala de Nantes, el pago con su moneda virtual, SoNantes, se realiza a través de una tarjeta propia que incluso permite pagar billetes de autobús o de aparcamiento.

En Madrid, la localidad de Rivas contará desde marzo de 2017 con el jarama, una moneda local que operará por medio de una aplicación móvil y una página web similar a la de los bancos tradicionales, aunque está previsto que se emitan billetes en papel en ocasiones especiales. La entidad sin ánimo de lucro VaciaRivas-Espacio Progresista ha sido la impulsora de esta iniciativa, cuyo uso pretende ser lo más sencillo posible para asegurar el éxito y la continuidad de este proyecto: los vecinos deberán indicar en los establecimientos o en la oficina central cuántos euros quieren cambiar en jaramas, y posteriormente harán el pago como lo hacen actualmente con sus tarjetas de débito.

¿Cuál es su objetivo?

El propósito, en todos los casos, es similar: impulsar el pequeño comercio y el empleo local. Según explicaban en la web de Barcelona en Comú, el objetivo de implantar esta moneda en Barcelona es “promover el desarrollo local y generar un efecto multiplicador de la riqueza generada en la ciudad que beneficie principalmente al pequeño y mediano comercio”. Para lograr este fin, la propuesta incluye, entre otras medidas, “otorgar parte de las subvenciones del Ayuntamiento en moneda local, que parte de las retribuciones de los empleados públicos se puedan cobrar en esta moneda, así como crear mecanismos para que la ciudadanía pueda canjear euros por moneda local con una cierta bonificación”.

¿Qué resultados han tenido?

El ejemplo paradigmático del éxito de este método de pago es la ciudad de Bristol y su moneda, la Bristol Pound. Desde que se puso en marcha cuenta ya con 800 negocios adscritos a este sistema y en 2015 había en circulación el equivalente en Bristol Pounds a 700.000 libras esterlinas.

En Europa, otros municipios como Nantes (SoNantes), Toulouse (Sol-Violette) o en el estado alemán de Baviera (Chiemgauer) también han implantado, con buenos resultados, este sistema.

En México existe desde hace una década el tumin, una moneda social que surgió como un proyecto universitario en Xalapa, capital del estado de Veracruz. Estos pequeños “vales” con valor de 1, 2, 5 y 20 pesos ya se han extendido a 16 de los 32 estados de ese país.

A nivel europeo, el proyecto Community Currencies in Action (Monedas sociales en acción), financiado por la UE, cuenta con una serie de proyectos piloto para ayudar a entender al sector público la función de las monedas locales. SoNantes es uno de esos seis proyectos piloto con los que cuenta esta entidad.