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Muestran con espontaneidad a los colectivos LGTB de la India, todavía perseguidos por la ley

Muestran con espontaneidad a los colectivos LGTB de la India, todavía perseguidos por la ley

JOSE ÁNGEL GONZÁLEZ

  • Los fotógrafos Sunil Gupta y Charan Singh muestran la creciente visibilidad de las personas ‘queer’ en un país donde la sodomía aún está castigada por las leyes.
  • El libro ‘Delhli, comunidades propias’ documenta la vida de 17 parejas que luchan contra el estigma social en un país que criminaliza conductas sexuales.
  • El Código Penal de la India aún no ha derogado la norma, dictada hace 150 años, que considera delictivo el sexo entre personas del mismo género.

Las leyes de la India, un país que se rige por un sistema democrático pero lastrado por la influencia de la religión, la estratificación social por castas y una idea de la moral de una rigidez arcaica e implacable, aún castiga la sodomía y considera delictivas las relaciones entre personas del mismo sexo. El artículo 377 del Código Penal, redactado hace 150 años, cuando el país era colonia del Reino Unido, se mantiene vigente y criminaliza la homosexualidad.

Los fotógrafos Sunil Gupta (1953) y Charan Singh (1978), ambos nacidos en Dehli, la capital del país, y activistas en favor de los derechos de la comunidad LGBT y queer —el término más amplio que designa a todos los que no optan por una la heterosexualidad binaria masculina-femenina—, presentan en Dehli, Communities of Belonging (Delhli, comunidades propias) las historias personales de 17 parejas que han decidido ser visibles y no ocultar la opción sexual que desean pese al estigma social y la criminalización.

Traspasan la esfera de lo silencioso

Durante las últimas dos décadas “ha surgido en Delhi una visible comunidad queer” que ha “traspasado las esferas de lo silencioso y lo privado para entrar en la pública”, escribe el historiador Saleem Kidwai en el prólogo del libro, editado por The New Press [136 páginas y un PVP de 21,95 dólares], una empresa interesada en mostrar desde una óptica documental las comunidades LGTB del mundo. Hasta ahora han llevado a las librerías Five Bells: Being LGBT in Australia, de Jenny Papalexandris, y Pride and Joy: Taking the Streets of New York City, de Jurek Wajdowicz , y en 2017 publicarán un volumen sobre los queer en Japón.

Las fotografías de Dehli, Communities of Belonging reflejan la célebre capacidad de Gupta y Singh para entrar en lo cotidiano de personas que en la India permanecen en una zona opaca y en un limbo jurídico, a la espera de que los tribunales decidan si el polémico artículo 377 es finalmente eliminado del Código Penal.

Recurrida la derogación

La norma fue derogada inicialmente en 2009 por anticonstitucional, pero fue activada de nuevo en 2013 tras ser admitido el recurso de varias asociaciones religiosas. Organizaciones LGBT y de derechos humanos han exigido al Tribunal Supremo que reconsidere la decisión y, en febrero de 2016, consiguieron que la corte anunciase un nuevo dictamen, pero desde entonces no se han producido novedades.

Entre las historias personales mostradas y documentadas por los fotógrafos está la de Jatin, que pertenece a la más baja y marginal de las castas establecidas por el hinduismo brahmánico, los dalits (intocables o parias). Dentro del grupo, el más discriminado en la estratificación social, Jatin carga con la etiqueta de kothi,  término para un hombre afeminado al que estigmatiza de manera especialmente cruel.

Busca compañeros ‘gay’ en el parque

Jatin fue obligado a casarse a la fuerza para mantener las apariencias sociales y vive con su esposa y los tres hijos de la pareja. El hombre busca compañeros sexuales masculinos en un parque, en su camino de regreso diario a casa.

Un caso contrario es el de Pavitr, un diseñador gráfico de una familia pudiente. Activista del movimiento queer, comparte un piso con otro hombre y permanece soltero. “Mi familia no me molestó después de salir del armario. A partir de entonces no hubo presión matrimonial”, dice.

El peligro acosa más a las lesbianas

Geeta, que procede de una familia rica de Mumbai, sólo se ha sentido realmente cómoda con su lesbianismo sexualidad en viajes a los EE UU. Ahora vive parte del año en la India y el resto del año con su esposa estadounidense Kath. “Es difícil vivir en la India siendo lesbiana… El peligro nos acosa más que a los hombres gay”, explica.

Otra lesbiana, Rituparna, tuvo su primera relación sexual con una mujer en la universidad. “Ni siquiera tenía un nombre para lo que estaba experimentando porque me educaron bajo la sobreprotección. Tardé un año en superar el miedo y hablar abiertamente de mi opción”, dice.

Expulsado de la escuela por ‘demasiado femenino’

Rizwan, que emigró a Delhi desde Nazibabad, es musulmán practicante y vive con su familia. Cuando tenía ocho años, fue expulsado de una escuela religiosa porque era considerado demasiado femenino y una mala influencia en los otros estudiantes. Ahora trabaja en un centro comunitario para la concienciación sobre el VIH.

Zahid y Ranjan están entre las pocas parejas abiertamente homosexuales de Delhi, pero reconocen que la situación no es fácil. “A pesar de que la gente es más visible ahora, siempre tienes en la parte de atrás de la mente la certeza de que somos ilegales en este país y podemos ser reprimidos o castigados en cualquier momento. En ese caso tendríamos muchos problemas“.

‘Hermosos jóvenes de calles y tabernas’

El libro incluye un prefacio del filántropo, arquitecto y activista Jon Stryker, un prólogo del académico y activista Gautam Bhan y una introducción del historiador Saleem Kidwai, que ofrece una visión panorámica del amor entre personas del mismo sexo en la India desde el siglo XIII. Menciona referencias a los amantes masculinos de los sultanes, citas en las crónicas sobre los “hermosos jóvenes de las calles y tabernas” y la tolerancia sexual absoluta entre los sufíes, la rama mística islámica.

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