El Periodismo tradicional, las Redes Sociales y la Información

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Rey Díaz

zoolaar@live.com

Poco a poco, las redes sociales han ido desplazando a la prensa escrita, radial y televisada. Y lo que ayer fue catalogado como periodismo amarillo, hoy se ha ido convirtiendo en noticia falsa. No me mal interpreten, el periodismo amarillo está cargado de un sensacionalismo que va desde la morbosidad, hasta el sadismo. Juega con el morbo de quienes se ven atraídos por ese tipo de reportajes que producen cierta sensación emotiva en las neuronas del cerebro humano.

El periodismo corporativo que promueve las noticias falsas está protegido por instituciones de las cuales se lucran diferentes entidades que operan bajo la sombra del anonimato en las redes sociales, pertenecientes a gobiernos, instituciones, y empresas privadas que se lucran de la manipulación de los datos que manejan y ofrecen al público.

Entre otras cosas el objetivo es obvio, mantenerte desinformado al público, influenciar en las decisiones de la gente en lo que compran, o venden, por quién deben votar en las próximas elecciones nacionales, o locales. Es decir, manipulan los datos para influenciar la decisión del lector, o el oyente que navega por las redes sociales. Manipulan los datos de las encuestas a tal punto que ejercen un control casi absoluto en las decisiones del público.

Esas empresas dedicadas al “marketing” reciben como pagos por sus labores sumas millonarias porque manipulan psicológicamente las decisiones de los consumidores. Los gobiernos y las empresas invierten en este tipo de servicio, miles de millones de dólares porque garantiza lo que andan buscando obtener con el servicio que estos ofrecen.

Es interesante observar que los medios tradicionales de comunicación social que antes solo publicaban noticias de intereses de aquellos bandos políticos, sociales y económicos se están quedando atrás en el número de usuarios que utilizan esos servicios.

Tradicionalmente los supuestos especialistas, como son los periodistas, abogados, locutores y comunicadores sociales de vasta experiencia, eran los preferidos entre los patrocinadores y por las elites empresariales de las publicitarias que fueron convirtiendo con el tiempo a esos personajes en magnates de la información y sus figuras han alcanzado relevancia y sumas multimillonarias a su patrimonio económico.

Años atrás, solo las elites tenían el aseso a los medios de comunicación ya que el precio, la educación y las corporaciones hicieron de la comunicación una profesión clasista, limitada y que solo obedecía a defender los intereses de un grupo social. En ese tiempo el público tenía que conformarse con lo que esas élites ofertaban a la población.

Esta situación fue creando un monopolio entre los grandes capitales que todavía siguen teniendo gran incidencia en el tipo de sociedad que tenemos, basado en los intereses de clases que fueron creando grandes monopolios representativos de la sociedad dominicana, o de cualquier otra sociedad donde existan medios de comunicación social.

Estos monopolios han visto crecer su capital y empresas al lado de gobiernos que fomentan la corrupción, y en la medida que estos apoyan la cúpula política, así mismo sus capitales y empresas experimentan el boom de un crecimiento económico injustificable.

Las redes sociales, sin embargo, han democratizado la comunicación mundial. Todos esos obstáculos que antes se tenían han ido desapareciendo. Hoy en día, cualquier persona puede transmitir sus ideas a través un celular. Y si dispone además de un ordenador, entonces no tiene que inclinarse ante los faraones dueños de los medios para que le hagan el favor de publicar lo que desee hacer de conocimiento público.

En la actualidad, los recursos que la tecnología moderna ha puesto a disposición de todas las personas le permiten transmitir noticias, fotos, y vídeos por las redes sociales sin tener que inclinarse ante los magnates que manejan el monopolio de la comunicación en mundo.

Los resultados pueden ser desventajoso ante esta democratización del periodismo ya que no todos los que transmiten noticias, son periodistas profesionales. El apego a la verdad al transmitir cualquier tipo de noticias debe ser una norma entre los comunicadores. Pero como los gobiernos, encuestadoras, los periódicos tradicionales y las redes sociales transmiten falsa información, nadie puede lanzar la primera piedra en el techado ajeno por estar él, o ella libre de esta grave falta.

En todo caso en esta babel mundial construida a base de los ladrillos que producen las noticias: falsas o verdaderas, el público siempre tendrá la libertad de aceptar, o rechazar la información que le ofrezca cualquier medio que escoja leer, ver, o escuchar.

El compromiso de cualquier periodista, o comunicador social honesto, que se respete a sí mismo y a los usuarios que le siguen en las redes sociales será siempre escribir objetivamente, presentando sus ideas apegadas estrictamente a la verdad. Ese principio hará que los que abren tus páginas, vuelvan sucesivamente a tu medio, de lo contrario, no volverán; si comprueban que los ha engañado con información falsa.