¿Será el bitcoin la moneda (o el nuevo chasco) del futuro?

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HÉCTOR M. GARRIDO

  • En apenas un año se ha revalorizado un 1.500% y el mercado duda si será la nueva burbuja tecnológica o el nacimiento de una tendencia mundial.
  • Sus defensores dicen que es más seguro para pagar en comercio, más rápida en las transacciones y estable como valor refugio en crisis mundiales.
  • “El bitcoin estará generalizado en 2022 de forma masiva y cotizará a unos 30.000 dólares dentro de dos años”, opina Leif Ferreira, director de Bit2Me.
  • OPINIÓN: Tesla, Bitcoin y las burbujas tecnológicas.

El futuro para unos, la última burbuja para otros. El bitcoin, la criptomoneda más famosa del mundo, comenzó a cotizar el domingo en el mercado de futuros de Chicago. Y el Nasdaq vendrá después. “Hasta hace poco era un valor militante para los que pretenden una utopía monetaria al margen del poder de los estados”, decía recientemente en 20minutos el economista José Moisés Martín Carretero. ¿Qué hay detrás del bitcoin?

Pero, ¿qué es el bitcoin?

Es una moneda virtual creada en 2008 por uno o varios informáticos bajo el nombre de Satoshi Nakamoto, en plena crisis económica mundial. Opera bajo blockchain, una tecnología descentralizada que se considera la futura base cibernética. No está respaldad por un Banco Central, ni por un Estado, ni se puede falsificar y se cambia directamente entre internautas. La red se autorregula, supervisa las transacciones y chequea que, por ejemplo, que un mismo bitcoin no se pueda gastarse en dos lugares distintos al mismo tiempo.

¿Es la única moneda digital que existe?

Para nada. Es la más famosa y numerosa —hay unos 17 millones en circulación— pero hay más. Está litecoin, creada en 2011, valorada en 70 euros y que mejora a bitcoin en la velocidad de sus transacciones. Y otras como ethereum, ripple o dogecoin. “Existe hasta una criptomoneda llamada Iota para el Internet de las cosas”, explica a 20minutos Luis Vaello, director de operaciones de Bitnovo.

¿Para qué querría yo comprar bitcoins?

EE UU advirtió en 2013 que “un buen número de empresas que aceptan bitcoins todavía están operativas vendiendo armas, pornografía infantil e incluso sicarios”. Pero eso era hace cuatro años, cuando el bitcoin era la moneda fetiche en la llamada Deep Web. Ahora el bitcoin ha dado el salto al mainstream financiero. Y un estudio de Cambridge calcula en marzo que entre 2,9 y 5,8 millones de personas tienen un wallet con estas monedas.

Una joven una un cajero de bitcoin en Madrid. (Foto: DAVID SIRVENT)

“Yo acabo de pagar un billete a Madrid con bitcoins en Destinia y mi empresa paga nóminas en esta moneda”, dice Leif Ferreira, director general de Bit2Me. Unas cien mil empresas en el mundo permiten el pago con bitcoins. Como Destinia. O Microsoft. “Las transferencias con bitcoins son más rápidas y se paga en comercios de forma más segura, sin datos personales y las comisiones de las tarjetas de crédito”, añade Vaello.

¿Y cómo compro estas monedas?

Primero, ten en cuenta que los usuarios de bitcoin son anónimos, pero las transacciones y las carteras son públicas. Dicho esto, se pueden adquirir en plataformas como Coinbase, Kraken, Bitstamp, GDAX o Bitfinex. Abre una cuenta en esas apps y cambia tus euros por bitcoinse como si, por ejemplo, estuvieses comprndo acciones. También existen cajeros de bitcouns diseminados por casi toda España para hacer estas transacciones.

¿El bitcoin está ahora sobrevalorado?

Los casi 17.000 dólares que valía ayer un bitcoin superan con mucho los 900 dólares que costaban en enero. Es decir, si compraste en 2016 dos bitcoins por 1.800 dólares… ahora los venderías por 32.000. Una rentabilidad del 1.500% que despierta temor a que se produzca otra burbuja como la de las puntocom, máxime cuando unas mil personas controlan el 40% de las bitcoins “y pueden hundir su cotización de inmediato”, dice Bloomberg.

“Bien, hay un efecto bola de nieve y podría caer la cotización, pero hablamos de tendencias. ¿Era el movil una burbuja porque cada vez mas gente lo usaba?”, se pregunta Ferreira, que augura en cambio un bitcoin “a 30.000 dólares” en 2020. “Su precio no tiene por qué bajar”, añade Vaello; “la demanda va en aumento, algunos lo hacen para especular, es cierto, pero otros para usarla en transacciones y como valor refugio”.

Ambos coinciden en que sube la cotización es porque su número está limitado. Solo puede haber 21 millones de bitcoins. No como el oro, que el planeta lo ofrece sin límite conocidio. O como las divisas, que crecen cuando los Bancos Centrales necesitan imprimirlas. “Si la demanda crece y la oferta es fija… es matemática pura”, dice Ferreira. “Hay más posibiliades de que el euro o el dólar se vayan a pique. Si Corea lanza un misil, el bitcoin será un refugio porque la moneda virtual abstracto al efecto que puede tener una crisis como esa en los estados del mundo”.

¿Que defienden los que defienden Bitcoin?

Los gemelos Winklevoss —famosos por denunciar a Mark Zuckerberg por robarles la idea de Facebook— apuestan por estas monedas. Y uno de sus mayores críticos, Jamie Dimon, consejero delegado de JPMorgan, acepta ahora que vería las criptomonedas con “una mente abierta” si se regularan. “Son al dinero lo que Internet a la información o el e-mail al correo: lo democratizan”, argumenta Ferreira. “Y luego está la cuestión generacional; los millenials odian los bancos, operan con ellos porque no hay alternativa… pero el bitcoin estará generalizado en 2022 de forma masiva”.

¿Es una moneda peligrosa?

Que fuese la moneda que se usaba en la deep web no parece el mejor reclamo. Los expertos temen una ola de ciberataques y robos para hacerse con las monedas de incautos que cedan, engañados, sus claves y credenciales. De hecho, ya pasa. Se sospecha que Corea del Norte lanzó ciberataques para hacerse con bitcoins y sortear las sanciones internacionales. Y la eslovena NiceHash sufrió el robo de 5.000 bitcoins (unos 64 millones de dólares). “Los robos afectan a cualquier tipo de dinero, como comercio debes preocuparte de tu seguridad”, puntualiza Ferreira.

¿Qué van a hacer los Estados?

Tienen tres opciones: aceptar estas criptomonedas, cercenar su uso o crear las suyas propias. Alberto Perrucchini, analista de Julius Baer, intuye que los recientes robos “provocarán precaución a los Estados que pensaban avanzar en estas innovaciones financieras”. En Bitnovo creen en cambio que acabarán subiéndose a la ola, como ha hecho recientemente Venezuela. “Los Estados adoptarán sus propias criptmonedas, pero tendrán que hacerlo a través de blockchain y eso implicará que deberán ser permisivos para la entrada de todos”, comenta Luis Vaello.

¿Su auge deja perdedores?

Pues sí. El inversor que decide meter su dinero en bitcoins deja de hacerlo en otros activos. Tanto el oro como la deuda soberana de los estados han caído coincidiendo con el rápido crecimiento del bitcoin. No por casualidad, al bitcoin se le denomina ya el oro 2.0. “Se ideó para transmitir valor, pero ahora se usa más como refugio; de todas las criptmonedas que existan en el futuro, será seguramente la que domine esta función”, zanja Vaello.