Suben homicidios en México durante la pandemia de COVID-19

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    CIUDAD DE MÉXICO (AP) — El número de homicidios en México ha aumentado durante la pandemia de coronavirus, incluido un repunte de 9,2% en los asesinatos de mujeres, de acuerdo con cifras del gobierno publicadas el lunes.

    Los datos de la primera mitad de 2020 muestran que los homicidios subieron 1,9%, a 17.982, respecto a los 17.653 registrados en el mismo periodo del año pasado.

    Los activistas temían desde hace tiempo que el confinamiento de familias debido al virus generaría un aumento en los asesinatos de mujeres, y de hecho así ocurrió, de 448 en el primer semestre de 2019 a 489 en el mismo periodo de este año.

    Algunos expertos, en tanto, tenían esperanzas de que la cuarentena limitaría la actividad de las organizaciones de narcotráfico, una de las principales causas de la violencia en el país, pero la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) publicó el lunes un análisis en el que señala que un perturbador video en el que aparecen hombres armados del Cártel Jalisco Nueva Generación y que fue publicado en internet la semana pasada es genuino, y fue visto unas 16 millones de veces en pocos días.

    La SEDENA indicó que el video muestra una columna de unos 75 miembros de ese cártel del narcotráfico, vestidos con uniformes de estilo militar, con una docena de camionetas pickup blindadas, un cañón antiaéreo, nueve ametralladoras, 10 fusiles de francotirador calibre .50, seis lanzagranadas y 54 fusiles de asalto.

    La dependencia señaló que el video deja ver evidencia de “adiestramiento tipo militar” y la fecha de su publicación podría haber sido elegida para que coincidiera con el cumpleaños del líder del CJNG, Nemesio “El Mencho” Oseguera, el 17 de julio.

    El video aparentemente fue grabado cerca de la frontera entre los estados de Jalisco y Guanajuato, señaló la SEDENA, y muestra a un “grupo élite” formado en 2019 de sicarios del cártel que han sido vinculados con ataques a la policía, pero que aparentemente no han usado los vehículos blindados en combate ni han atacado directamente a las fuerzas federales.

    Muchas de las camionetas tienen blindaje de chapa de acero soldado, torretas y troneras para disparar. Algunas lucían las iniciales del CJNG.

    El Ejército dijo que “por el armamento, medios de transporte y equipo empleado, se advierte la utilización de recursos económicos sin restricciones, provenientes de las ganancias obtenidas en actividades ilícitas”. Si bien otros cárteles de la droga han publicado videos exhibiendo su enorme arsenal, el Ejército dijo que el grupo mostrado en el video del CJNG es el único en su tipo.

    La secretaría también mencionó que el cártel pudo haber grabado ese y otro video “en respuesta” a la sugerencia de otro capo del narcotráfico de que podría pedirle ayuda al Cártel de Sinaloa para combatir al de Jalisco. El CJNG está luchando contra el cártel de Santa Rosa de Lima por el control del estado de Guanajuato, en el centro del país.

    En un video publicado en junio, José Antonio Yépez, líder del de Santa Rosa, habló acerca de aliarse con el Cártel de Sinaloa para luchar contra la incursión del CJNG. Esa guerra de poder ya ha convertido a Guanajuato en el estado más mortífero de México.

    Fue en ese estado donde hombres armados irrumpieron en un centro de rehabilitación a principios de julio y mataron a por lo menos 27 personas. Esos homicidios no se incluyeron en las cifras publicadas el lunes.

    Alejandro Hope, analista de seguridad de México, escribió en una columna publicada el lunes en el diario El Universal que los cárteles han hecho demostraciones de poder similares o más grandes en el pasado, y que el cártel de Jalisco probablemente evitaría un enfrentamiento directo con el Ejército. Pero señaló que se requieren más patrullajes rurales para que el gobierno establezca el control.

    “No se debe minimizar la importancia de los videos, pero tampoco son un hecho sin precedentes”, escribió Hope. “Sin embargo, el hecho de que estas cosas se repitan una y otra vez son una muestra de la debilidad estructural del estado mexicano. Eso es lo que deberíamos estar discutiendo”.

    La Secretaría de Seguridad Pública hizo notar en su informe que la tasa de incremento de los homicidios ha disminuido un poco. Pero es probable que el persistente nivel elevado en los asesinatos atraiga aún más atención sobre la política del presidente Andrés Manuel López Obrador de evitar una confrontación directa con los cárteles. El mandatario prefiere atender los problemas sociales como la pobreza y el desempleo que, dice, contribuyen al crimen organizado.

    Pero López Obrador les ha asignado a las fuerzas de seguridad federales —al Ejército, la Marina Armada y la recién creada Guardia Nacional— tantos deberes aparte de hacer respetar la ley que parecerían estar cortos de personal para abordar el problema de los choques entre los cárteles de la droga.

    Por ejemplo, aproximadamente el 50% de los 173.776 miembros disponibles de las tres fuerzas federales que no realizan labores administrativas ni de apoyo están asignados actualmente a trabajos que no son de combate a la delincuencia, aunque varios miles más sí realizan labores de erradicación de drogas u otros esfuerzos de patrullaje.

    Las funciones no militares ni de seguridad que las fuerzas federales desempeñan incluyen transporte y apoyo a las labores para combatir la pandemia, vigilar oleoductos y a migrantes, y construir proyectos de infraestructura.

    Los efectos del confinamiento sobre la delincuencia fueron variados y en algunos casos no están claros. Las autoridades reportaron un aumento de 12,1% en los casos de tráfico de drogas a nivel de calle durante el primer semestre del año, pero se desconoce si eso se debió a que hubo menor tránsito de gente debido al coronavirus, lo que pudo haberle facilitado a la policía la detección de las ventas de droga.

    La pandemia sí parece haber generado un fuerte descenso en algunos tipos de delitos. Debido a que mucho menos personas están transportándose en autobuses, los asaltos a pasajeros del transporte público bajaron 45,1% durante los primeros seis meses del año, y los secuestros disminuyeron 37,3% respecto al mismo periodo de 2019. Otros tipos de robos también descendieron.



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