Surgen dudas sobre si el nuevo acuerdo TLCAN impulsará más inversiones en EE.UU.

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    Por Peter Campbell y Patti Waldmeir

    El acuerdo comercial representará un reto mayor para los fabricantes de automóviles de la UE y Japón en EEUU

    La industria automotriz dio un suspiro de alivio ante el anuncio de la renovación del acuerdo comercial entre EEUU, Canadá y México. Pero si Donald Trump esperaba que el acuerdo propiciaría nuevas inversiones en plantas estadounidenses, quedará decepcionado.

    El presidente, quien hizo campaña basándose en la idea de que restauraría la fortuna de la manufactura estadounidense, intentaba proteger la producción nacional de coches de la competencia internacional más barata. Su solución — la cual reemplaza el antiguo pacto del TLCAN — refuerza en gran medida el estatus quo.

    Los fabricantes de automóviles — que ven que las ventas en el mercado estadounidense están alcanzando niveles máximos y observan los desafíos con respecto a los gastos adicionales en todo el mundo — recibieron con agrado los nuevos acuerdos, pero no están listos para desembolsar más dinero para más recursos en EEUU.

    Bajo las nuevas reglas, los fabricantes tendrán que aumentar la cantidad de “contenido local” — partes provenientes de EEUU, México o Canadá — que instalen en los vehículos finales del 62.5 al 75 por ciento.

    Esto probablemente representará un mayor desafío para los fabricantes europeos y japoneses en EEUU que importan piezas caras de sus mercados domésticos.

    Kristin Dziczek, jefa de industria, trabajo y economía del Centro de Investigación Automotriz, dice que las marcas alemanas VW, BMW y Mercedes enfrentan un desafío mayor, pues dependen de la importación de motores y transmisiones de sus mercados domésticos.

    Pero los “cinco grandes” — Ford, General Motors, Fiat Chrysler, Honda y Toyota — “deberían estar razonablemente bien posicionados para cumplir con estas nuevas reglas”.

    La Alianza de Fabricantes de Automóviles, que representa alrededor de 70 por ciento de las ventas de automóviles y vehículos livianos nuevos, calificó el acuerdo como un paso alentador: “La industria automotriz de Norteamérica debe incluir a los tres países en el acuerdo para lograr los beneficios y objetivos de un nuevo pacto”.

    Joe Hinrichs, presidente de mercados globales de Ford, dijo que el nuevo acuerdo “contribuirá a un negocio automotriz integrado y globalmente competitivo en Norteamérica”. GM dijo que es “vital para el éxito de la industria automotriz norteamericana”.

    Didier Leroy, vicepresidente ejecutivo de Toyota, dijo que los planes de su compañía no se vieron afectados por las nuevas reglas. La planta del fabricante japonés de automóviles en Georgetown, Kentucky, es su planta más grande a nivel mundial y produce alrededor de medio millón de vehículos al año.

    Toyota ha ampliado su planta canadiense y también está aumentando su capacidad en México. Si el TLCAN hubiera colapsado, el negocio se habría visto seriamente afectado. Ahora, la compañía se ajustará a las nuevas reglas y continuará como antes.

    Además, los fabricantes de automóviles tendrán que garantizar que entre el 40 y el 45 por ciento de los trabajadores en sus instalaciones ganen al menos US$16 por hora, un salario diseñado para reducir el atractivo de los costos laborales mexicanos.

    Pero será casi imposible desvincular a México o Canadá, que juntos construyen la cuarta parte de los coches que se venden en EEUU.

    Ambas medidas también aumentarán los costos para los fabricantes que ya están sufriendo los mayores costos de la materia prima debido al aumento de los precios provocados por el Sr. Trump.

    Jim Hackett, director ejecutivo de Ford, dijo la semana pasada que el aumento en los precios del acero de los productores estadounidenses le había costado a la compañía US$1 mil millones, mientras que Goldman Sachs predijo un costo similar para GM.

    Además, los fabricantes de automóviles enfrentan una disminución de las ventas, tendencias de los consumidores que se alejan de los coches más pequeños y la necesidad de invertir en nuevas tecnologías costosas, como los vehículos eléctricos o los sistemas de conducción autónoma.

    Todo esto reduce las inversiones que se podrían emplear en contratar más trabajadores estadounidenses.

    En EEUU, las ventas de automóviles disminuyeron en 2017 y se espera que disminuyan este año y el próximo.

    “Es difícil imaginar que se creen muchos nuevos empleos en EEUU como resultado del acuerdo comercial entre EEUU, Canadá y México”, dijo Michelle Krebs de Autotrader.



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