Trabajador ingresó a un frigorífico, murió al instante y descubrieron su cadáver 33 días después

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    14/06/2016 17:17:00
    La familia, que nunca lo buscó mientras su cuerpo estuvo congelándose en una cámara, se disputa la posible indemnización de una millonaria demanda contra la empresa.


    La desaparición por 33 días de Sabino Suárez Poblete no significó nada para su familia, amigos, colegas ni patrones. Nadie lo buscó, ni presentó una denuncia por presunta desgracia durante el lapso que su cadáver reposó por más de un mes junto a fruta de exportación en el frigorífico de la empresa Geofrut de Rancagua.

    Un reportaje de The Clinic revela que tras meses de estar pululando en faenas agrícolas, este temporero había sido contratado por Geofrut. El 10 de marzo ingresó al turno de noche y firmó su ingreso a las instalaciones, pero nunca estampó su salida.

    Suárez era fanático de Colo Colo y esa noche el «albo» jugaba frente a Atlético Mineiro por lo que le pidió el celular a una colega para escuchar el partido. Como no le pasaron el móvil, lo sacó del bolsillo de su compañera de trabajo y se fue a un lugar más tranquilo.

    Lo que encontró más a mano fue un espacio abierto que daba a una cámara frigorífica de conservación de frutas que estaba en mantención. Sabino ingresó y murió minutos después al no tener el lugar el oxígeno necesario para la subsistencia humana. Como el trabajador de aseo no sabía leer, no pudo advertir el letrero que decía «No ingresar, peligro de muerte».

    El espacio siguió por 33 dias en mantención sin que ningún trabajador ni supervisor se percatara de que el aseador no había marcado su salida esa jornada. Luego de más de un mes, el operario John Palma se puso un traje de astronauta con oxígeno y equipo vital autónomo y se tropezó con el cadáver.

    Su familia no reclamó por él, porque había tenido varios años de altos y bajos, con intermitencia de problemas con la justicia y adicción al alcohol y las drogas, por lo que pasaba de casa en casa de sus parientes.

    Su hermana Yasna era la persona más cercana y se preocupó cuando el 2 de abril, día de su cumpleaños, Sabino Suárez Poblete no le contestó el teléfono cuando quería saludarlo. «Lo llamé para saludarlo y su teléfono estaba apagado. Mi tío me dijo que aún no llegaba a la casa. Pensé que había caído preso, pero en Gendarmería me dijeron que no estaba», revela

    Nadie puso una denuncia a pesar de que ni familiares ni amigos lo habían visto. «No es que no lo hayan buscado porque no lo querían, lo que pasa es que él era de estos a los que les daba el ahogo y se iba. Estábamos acostumbrados a que se fuera, pero siempre volvía. Nunca imaginamos que lo iban a encontrar muerto», explicó su vecina y leal amiga María de la Cuadra.

    La empresa se adelantó y le comunicó a la familia que la muerte de Sabino se produjo por culpa de su imprudencia, al acceder a lugares donde no estaba autorizado y no hacer caso de la señal que indicaba «No ingresar, peligro de muerte», omitiendo que no sabía leer.

    Indemnización

    Sabino nunca tuvo una relación cercana con su padre, tanto así que nadie del resto de la familia le comunicó y se enteró de su muerte por la prensa, llegando varias horas tarde al velorio.

    Ahí no fue bien recibido por el resto de la gente que participaba de la ceremonia, y recibió una sorpresiva visita de gente bien vestida que quería hablar con él. Eran abogados y le informaron que querían demandar a Geofrut por negligencia, exigiendo $445 millones de indemnización, monto que compartirían con él.

    Luego del anuncio del padre de la víctima, que también se llama Sabino, su hermana Yasna analiza interponer otra demanda contra la empresa Geofrut, explicando en el artículo que «nosotros no hemos quedado conformes con la respuesta de la empresa, ellos deberían haberlo buscado. ¿Por qué no nos llamaron ese mismo día para avisarnos que no había salido del trabajo? Yo creo que están conscientes que tienen que dar plata».

    De esta manera la familia del hombre que nadie buscó, ahora se disputa el dinero de una posible indemnización que aún no se sabe si se obtendrá o será olvidada, como Sabino Suárez Poblete.