Trump mantiene el Senado pero pierde la Cámara de Representantes

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07/11/2018 8:08:00
La primera mayoría demócrata en la Cámara después de ocho años les permitirá tener una mayor influencia sobre las leyes e iniciar investigaciones contra el mandatario estadounidense.


Las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos se presentaron como un plebiscito para Donald Trump y, en base a ese planteamiento, el presidente sufrió un revés al perder el Partido Republicano el control de la Cámara de Representantes.

El resultado complicará las cosas al Gobierno de Trump, pero los republicanos mantienen, no obstante, el control del Senado. La primera mayoría demócrata en la Cámara después de ocho años les permitirá tener una mayor influencia sobre las leyes e iniciar investigaciones contra el mandatario o exigirle que haga públicas sus declaraciones de impuestos, por ejemplo. Sin embargo, su victoria no fue tan grande como esperaban ni la derrota de los republicanos demasiado dolorosa.

“Tremendo éxito esta noche. ¡Gracias a todos!”, escribió Trump en un escueto mensaje en Twitter. Que los republicanos mantengan el Senado prácticamente le garantiza que no será tumbado en un “impeachment” después de que los demócratas abran en la Cámara de Representantes las investigaciones contra él que pretenden, ya que para aprobarlo se necesitaría el apoyo de 67 de los 100 senadores. Pero por seguro que al mandatario le quedan dos años de Gobierno incómodos por delante, hasta que se presente a la reelección en 2020. Así lo dejó claro Nancy Pelosi, hasta ahora líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes. “Mañana será un nuevo día en Estados Unidos. Recuerden esta sensación: es el poder de ganar”, proclamó la política, de 78 años. “Ahora de lo que se trata es de restaurar la Constitución, el sistema de ‘checks and balances’ (controles y contrapesos) frente a la Administración Trump”, aseguró.

En los comicios del martes se renovaban al completo las 435 bancas de la Cámara de Representantes. En el Senado, los asientos en liza eran 35 de los 100. También hubo 36 elecciones a gobernador. No solo el afán del Partido Demócrata convirtió estos comicios en un plebiscito sobre Trump, sino que también lo impulsó el propio mandatario, que se hizo prácticamente omnipresente en el final de la campaña. Y agitó el miedo a la inmigración para movilizar a la base, que justo dos años atrás le garantizó la victoria que tomó por sorpresa a prácticamente todo el mundo.

Trump, de 72 años, protagonizó 50 mítines, 30 de ellos en los últimos dos meses. “Esto es una invasión”, dijo el mandatario en varias ocasiones sobre las caravanas de migrantes centroamericanos que se dirigen a Estados Unidos para pedir asilo ante la violencia en el Triángulo Norte. Justo antes de los comicios, envió 5.200 soldados en activo a la frontera con México como si los migrantes, a los que les quedan semanas para llegar, estuvieran ya a las puertas del país intentando tumbarlas. Para los demócratas, estos comicios eran una prueba de fuego. Aunque hubo un momento en el que albergaron la esperanza de poder hacerse también con el Senado, analistas y encuestas lo daban ya desde hace un tiempo por descartado, y sus pronósticos fueron esta vez acertados. Pero no lograr el control de la Cámara de Representantes hubiera sido una debacle. Las elecciones de medio mandato son normalmente un castigo para el partido del mandatario que se encuentra en la Casa Blanca y los demócratas, desnortados desde la derrota de Hillary Clinton hace dos años, necesitaban indispensablemente esta victoria. Ahora comenzarán los movimientos en busca del candidato con más posibilidades de ganar a Trump en las urnas en 2020. Una de las posibles aspirantes que se incluyen en las quinielas, la senadora Elizabeth Warren, revalidó anoche a sus 69 años su puesto por Massachusetts.

Warren se sitúa en el ala izquierda de los demócratas, al igual que el senador por Vermont y contrincante de Clinton en las primarias, Bernie Sanders, que también mantuvo su banca en el Senado. A esta izquierda se le ha unido ahora la joven de origen puertorriqueño Alexandria Ocasio-Cortez, quien a sus 29 años y defendiendo un “socialismo democrático” se convertirá en enero en la miembro más joven en la Cámara de Representantes. Una de las decepciones de la noche para los demócratas fue el fracaso en Texas de Beto O’Rourke, que con un estilo fresco y una defensa de la inmigración en los tiempos que corren, intentó arrebatar su lugar en el Senado al histórico republicano Ted Cruz.

La demócrata Debbie Mucarsel-Powell, que nació en Ecuador y se nacionalizó estadounidense, desplazó por su parte de su puesto por Florida en la Cámara de Representantes al republicano Carlos Curbelo, fuerte crítico de los Gobiernos de Cuba y Venezuela. Por su parte, el republicano Mitt Romney, ex adversario de Barack Obama en las presidenciales, retuvo el puesto en el Senado por Utah. Antes de los comicios se habló mucho en Estados Unidos sobre la “ola azul”, en referencia a la movilización que se estaba viendo en las filas demócratas -el azul es el color del partido-. Un analista de CNN habló anoche de “ola arcoíris”, refiriéndose a la diversidad que la victoria demócrata en la Cámara de Representantes traerá consigo.

Con un record de mujeres candidatas, CNN estimaba que en total habrá en el futuro 96 mujeres en la Cámara de Representantes, un gran incremento frente a las 84 legisladoras que había hasta ahora. Entre ellas estarán Rashida Tlaib e Ilhan Omar, las dos primeras mujeres musulmanas, así como las dos indígenas Sharice Davids y Deb Haaland.

Debido a los diferentes husos horarios de Estados Unidos, los comicios se extendieron durante 18 horas. Los resultados definitivos no se conocerán hasta dentro de unos días porque, por ejemplo, California cuenta el voto por correo después de las elecciones. Una buena noticia para Trump es que de los 470 puestos en liza en el Congreso los candidatos apoyados por él obtuvieron buenos resultados.

El presidente viajó cuatro veces a Indiana a apoyar al futuro senador Mike Braun y apoyó en Florida a su leal compañero de partido Ron DeSantis, quien, de acuerdo con los pronósticos, resultó elegido como gobernador, aunque con una ventaja mínima de menos de un punto sobre el demócrata Andrew Gillum.