Un arbitraje grotesco ensucia el clásico

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    Iñaki Cano

    Nunca se puede anunciar un clásico como “descafeinado”, porque en cualquier momento se carga y estalla. Entre Barcelona y Real Madrid siempre hay cuentas pendientes, aunque en apariencia sólo esté en juego el honor y el prestigio mundial. Pero sin duda no podía ser descafeinado si para repartir justicia está un colegiado tan desacertado como Alejandro Hernández Hernández. Sus grotescos errores ensuciaron un partido entre grandes jugadores, zancadilleados por el árbitro.

    Todo parecía transcurrir con frialdad y a paso lento, salvo las habituales calenturas de Jordi Alba, al que las famosas tarjetas horarias evitaron la expulsión. La tensa calma duró  hasta que Sergio Ramos y Luis Suárez, otra vez ellos, encendieron cada uno su mecha. Hasta el descanso, Hernández Hernández fue incapaz de controlar el partido. Bale debió ser expulsado por dejarle los tacos a Umtiti en el gemelo. Eso no lo vio, pero sí el ‘guantazo’ de Sergi Roberto a Marcelo, que dejó al Barça con diez toda la segunda parte.

    El partido  descafeinado se puso al rojo vivo y tras el descanso Hernández Hernández se asustó por lo sucedido en los minutos finales del primer tiempo. Concedió el 2-1 de Messi pese a la falta de Suárez a Varane, que vieron todos en el campo y hasta los que no estaban allí. Todos menos don Alejandro, cún con la vista y la conciencia nubladas. Tan miedoso fue su arbitraje que con 2-2 no señaló un descarado penalti de Alba a Marcelo. ¿Por qué no lo pitó el considerado mejor árbitro de la pasada campaña? Yo tengo mis sospechas pero no debo dejarlo escrito.

    Los árbitros son personas como usted, como yo o como cualquier hijo de vecino. Saben cuándo aciertan y cuándo no; siempre hay alguien que se lo dice. En ese instante, cuando Hernández Hernández se entera de que debía haber expulsado a Bale antes que a Sergi Roberto, cuando se entera de que tenía que haberle mostrado amarilla a Piqué por aplaudirle en la cara, ese resquemor le impide hacer justicia por temor a equivocarse gravemente de nuevo. Y el descontrol, entonces, ya es absoluto.

    Si sancionan a Sergi Roberto le sancionan, espero que a don Alejandro José Hernández Hernández  también le encierren en la nevera durante un tiempo por el triste concierto de pito que ofreció en el Camp Nou en el último clásico de Don Andrés Iniesta.

    • Empate entre Barça y Real Madrid en un clásico tenso, bonito y con muchas polémicas arbitrales.