Universidad de Chile nuevamente estará presente en el mundial de fútbol robótico

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    13/06/2016 18:53:12
    Desarrolladores nacionales realizaron varias mejoras de software relacionadas a trabajo en equipo, localización en la cancha y capacidad para esquivar a los jugadores rivales.


    El equipo «UChile» de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile está listo para competir en Leipzig, Alemania, en la RoboCup 2016 con sus seis robots NAO.

    Las máquinas viajarán con varias mejoras de software en cuanto a trabajo en equipo, localización en la cancha y capacidad para esquivar a los jugadores rivales.

    De esta manera, serán seis los estudiantes que participarán en la vigésima versión de este campeonato internacional de futbol robótico, entre los que figuran Pablo Cano, Pablo Saavedra, Kenzo Lobos, Gabriel Azócar, Nicolás Cruz y el capitán del equipo, José Miguel Yáñez.

    Ellos viajarán junto a sus robots modelo NAO, fabricados por la francesa Aldebaran Robotics, para competir en la categoría “plataforma estándar”, en donde todos los equipos participan con exactamente los mismos robots.

    Lo anterior a diferencia de otras categorías de la RoboCup en donde los competidores deben construir sus propios robots y la competencia se da tanto en la calidad de la programación como en el diseño de los cuerpos mecánicos.

    Para este año los NAO deben responder a una nueva exigencia de la organización de la copa: una nueva pelota. En años anteriores los robots debían jugar con una pelota de hockey de color naranja; este año deberán hacerlo con una más grande y diseñada como un balón de fútbol tradicional, es decir, con pentágonos negros y hexágonos blancos, lo que supone un desafío adicional a los autómatas que deberán ahora reconocer una pelota de dos colores con patrones en lugar de una esfera uniforme.

    Las mejoras en el software de los robots chilenos incluyen afinamientos en las decisiones de trabajo en equipo, mejoras en actuación, un sistema automático de calibración de colores para la visión de los robots (antes se debía trabajar en las cámaras de cada autómata individualmente) y un sistema más complejo de localización (la conciencia que cada robot tiene de su ubicación en la cancha y su postura corporal) que lo hará más resistente a “perderse”.